La Ruta Nacional 5 se encamina a afrontar durante los próximos años un desafío para el que, según advierte el contador Marcelo Bondoni, vicepresidente de la Unión Cívica Radical de Bragado, no estaría contemplada una respuesta acorde: el crecimiento exponencial del tránsito pesado y, particularmente, del transporte de arena destinada a la explotación de Vaca Muerta.
De acuerdo con los datos que plantea Bondoni, actualmente existe una flota de aproximadamente 4.300 camiones involucrada solamente en la logística de arena. Las proyecciones indican que la demanda, que durante 2025 habría alcanzado unas 5,5 millones de toneladas, podría llegar a 7 millones de toneladas en 2026 y acercarse a 8 millones en 2027.
El crecimiento estimado sería de aproximadamente un 45% en apenas dos años.
Si esas previsiones se concretan, el movimiento podría requerir una flota cercana a los 7.000 camiones destinados exclusivamente al traslado de arena desde las canteras hasta los yacimientos de Vaca Muerta.
En ese escenario, Bondoni advierte que la Ruta Nacional 5 tendrá que convivir con una circulación cada vez más intensa, a la que se suma el transporte tradicional vinculado con la producción agropecuaria y el traslado de maquinaria, tubos y otros insumos destinados a la actividad petrolera.
Una ruta que quedó en otra época
La Ruta Nacional 5 tiene aproximadamente 420 kilómetros dentro de la provincia de Buenos Aires, a los que se agregan otros 80 kilómetros en territorio pampeano.
Su configuración actual se remonta a 1961, cuando las condiciones productivas y el volumen del transporte eran completamente diferentes a los actuales.
En aquel momento, señala Bondoni, no existía el nivel de producción agrícola que hoy caracteriza al oeste bonaerense y, naturalmente, tampoco se encontraba en el horizonte el fenómeno de Vaca Muerta y la gigantesca demanda logística que genera. Sin embargo, pese al cambio radical en la actividad económica y productiva de la región, buena parte de la traza continúa prácticamente con las mismas características.
La situación adquiere especial relevancia porque la Ruta 5 es, además, la única de todo ese trayecto que se encuentra concesionada, por lo que durante las próximas dos décadas quedará bajo un esquema de explotación que contempla el cobro de peajes.
Veinte años de concesión, pero sin duplicar la traza
El planteo de Bondoni apunta directamente a los pliegos de la concesión. Según sostiene, las condiciones previstas para los próximos 20 años prácticamente no contemplan obras de expansión de magnitud, más allá de las tareas necesarias para mantener la infraestructura existente.
La advertencia es concreta: nadie habría previsto duplicar la traza de la ruta para acompañar el crecimiento futuro del tránsito.
Esto implica que el corredor podría continuar durante dos décadas con una infraestructura diseñada para una realidad completamente distinta, mientras la cantidad de camiones aumenta por el crecimiento de la producción, el agro y, especialmente, por la expansión de Vaca Muerta.
Para Bondoni, el problema de la Ruta 5 no pasa solamente por el estado del pavimento. “Esta ruta no está tan rota como otras”, es el diagnóstico que plantea, sino que su principal dificultad está relacionada con la densidad del tránsito.
“Es un pasillo vial”
La definición utilizada por Bondoni resulta contundente: la Ruta 5 se convirtió en un pasillo vial. La calzada tiene aproximadamente siete metros de ancho y en gran parte del recorrido las banquinas se encuentran descalzadas.
En esas condiciones, el tránsito de vehículos pesados se vuelve particularmente complejo. Dos camiones que circulan en sentidos contrarios quedan separados por apenas 60 u 80 centímetros.
El crecimiento de la logística vinculada con Vaca Muerta puede modificar sustancialmente la composición del tránsito de toda la ruta. El campo seguirá utilizando el corredor para transportar granos, hacienda, fertilizantes, insumos y maquinaria. A eso se agregará una demanda creciente de arena, tubos, equipos y otros materiales destinados al desarrollo energético.
Dos mil camiones diarios
Se habla de una circulación de alrededor de 2.000 camiones diarios y de una flota activa que podría alcanzar los 5.800 vehículos, en un esquema destinado a movilizar unas 8 millones de toneladas de arena hacia Vaca Muerta durante 2027.
La discusión, por lo tanto, excede ampliamente la cuestión del estado actual de la ruta.El problema no sería solamente una ruta rota: sería una ruta que quedó chica. Veinte años de concesión pueden ser mucho tiempo cuando el tránsito crece mucho más rápido que la infraestructura.



