Editorial Noticias Data
En el Chaco del pasado reciente, el desorden era el negocio de unos pocos. Por eso, cuando un funcionario asume la tarea de limpiar los vicios de una administración devastada, el ataque de los sectores desplazados se vuelve previsible, ruidoso y cobarde. Marcos Resico, secretario de Asuntos Estratégicos, encarna hoy ese rol: el del gestor que ejecuta con firmeza la transformación de la provincia, convirtiéndose en el blanco predilecto de quienes prefieren la difamación antes que admitir su propio fracaso. Desde este espacio editorial, lejos de cualquier especulación sobre pautas publicitarias —las cuales se asignan bajo estrictos criterios institucionales y no como moneda de cambio—, es hora de poner las cartas sobre la mesa y defender a quienes verdaderamente están ordenando el Estado.
Suscríbete
A Noticias
Nadie dice que la tarea esté terminada. Faltan muchas cosas por hacer en una provincia que fue saqueada estructuralmente, y los desafíos diarios son inmensos; pero la diferencia sustancial es que hoy las cosas se están haciendo, con transparencia y de cara a la gente. Cada paso firme, cada auditoría que cortó de raíz el financiamiento espurio a los gerentes de la pobreza, y cada peso recuperado de las becas truchas para devolverlo a los chaqueños no es un logro aislado. Todo lo bueno que Marcos Resico ha realizado y realiza en el territorio es posible gracias a una condición fundamental: el respaldo absoluto y la visión del gobernador Leandro Zdero. El secretario de Asuntos Estratégicos es el brazo ejecutor de un mandatario provincial que no le teme a las mafias ni al clientelismo, y esa sintonía política es la que está transformando el Chaco.
Las acusaciones que intentan salpicar a Resico caen por su propio peso y denotan la desesperación del antiguo régimen. Los relatos armados sobre estancias millonarias y los escraches virtuales coordinados en redes sociales no son más que manotazos de ahogado. El propio funcionario ya llevó estas operaciones al único lugar donde valen las pruebas y no los gritos: los tribunales de la Justicia. Lo que realmente les molesta a los críticos de café no son los inventos que difunden, sino la cruda realidad de la gestión. Les duele ver a un funcionario que, con el apoyo de Zdero, reactiva obras paradas, lleva tendido eléctrico a parajes olvidados, asiste técnicamente a los municipios en emergencias y tiende puentes institucionales con la Nación para traer los fondos que la provincia necesita.
Juzgar a Marcos Resico por el ruido de quienes perdieron sus cajas políticas es una ceguera voluntaria. El Chaco real, el que trabaja y produce, valora el estricto ordenamiento administrativo, la erradicación de la extorsión piquetera y la lealtad inquebrantable a un proyecto de cambio liderado por el Gobernador. El camino es largo y queda mucho por reconstruir, pero la provincia ya eligió dejar atrás la fiesta de unos pocos para avanzar con el orden de los honestos.
Fuente Noticias Data



