A punto de cumplir 20 años, marca a la que llegarán el año que viene, los Canticuénticos ya pasaron la mayoría de edad, aunque siguen siendo referentes regionales de la música pensada para los más chicos.
El proyecto creado en la ciudad argentina de Santa Fe en 2007 se ha consolidado en esa posición gracias a su trabajo con ritmos folclóricos de esta parte del mundo, desde la chacarera y la cumbia hasta el candombe, y a una curaduría de temáticas para sus canciones que van desde lo más festivo y bailable hasta canciones que han tenido impacto social como Hay secretos, que ha sido utilizada en clases de Educación Sexual y hasta dio herramientas a niños para reconocer que estaban siendo víctimas de abusos sexuales (la canción fue temporalmente prohibida por el gobierno de Javier Milei en Argentina por “adoctrinamiento ideológico” y “uso de lenguaje inclusivo”, antes de ser permitida nuevamente por las críticas que generó la medida).
Por fuera de incidentes más resonantes como ese, las canciones del grupo argentino se han convertido en banda sonora de infancias de toda la región, incluyendo Uruguay, a donde Canticuénticos viaja de forma regular. Esta semana de vacaciones de primavera, de hecho, tienen tres funciones en territorio oriental.
La primera será en el Centro de convenciones de Punta del Este, este jueves 24, mientras que el 26 y 27 de setiembre estarán en el Teatro Metro, en Montevideo (las entradas para todos los shows están en Redtickets).
En la previa a esta mini gira uruguaya, Laura Ibáñez, integrante de Canticuénticos, habló con El Observador y contó cómo se planta el grupo ante la decisión de encarar ciertas temáticas que a priori pueden parecer más “complejas” o poco aptas para un proyecto de música infantil.
“En Latinoamérica, en 2026, no podemos dejar de hablar de ciertas cuestiones”, consideró Ibáñez. “No todo son princesas, no todo son temas globales. Tenemos que hablar de qué pasa con las diferencias, de los distintos roles que tomamos y de las distintas capacidades que podemos tener cada uno”, planteó, señalando como ejemplo la canción Superhéroes.
“Tratamos siempre de acercarnos a la mirada que tienen los niños del mundo, y por otro lado, tener la mirada adulta, porque es lo que somos. Entonces hacemos equilibrio entre qué nos preocupa a nosotros y qué es lo que los niños pueden entender del mundo”, agregó. “Lo que es importante es no infantilizar el pensamiento, porque los niños cuestionan, tienen su mirada”.
Parte de la rutina
Ni el mundo ni las infancias eran las mismas en 2027 que en 2026 y los Canticuénticos lo saben. Los estímulos son otros, la tecnología es otra, la competencia por la atención y hasta las formas de crianza son otras. Pero hay cosas que no cambian.
Así también lo entienden los músicos que integran el proyecto, y reconocen en esas cosas que permanecen, así como en la capacidad de adaptarse a las que sí, una de las razones por las que el grupo logró atravesar generaciones y lograr que sus canciones sigan hablando a los niños de estos tiempos.
“Hay que acomodarse, pero después hay cosas que no cambian, que están vinculadas a lo humano, a lo emocional, a lo artesanal al momento de trabajar las canciones”, consideró Ibáñez. “Nuestra mirada estética es la misma y es igual de fuerte que siempre: fortalecer la belleza, el arte y la cultura. Y contar quienes somos en esta parte del mundo, sin buscar un lenguaje neutro ni globalizado”, afirmó.
Para la integrante de Canticuénticos, una de las mayores satisfacciones del proyecto ha sido el entrar a la rutina de las familias. Que las canciones se cuelen en la convivencia entre niños y adultos, en la cotidianeidad de los escuchas. Ser, en otras palabras, parte de la vida. “Después el poder ir a ver y escuchar esas canciones en vivo, que los acompañaron, es una motivación y una fuente de emoción para niños y adultos. El pasar de las redes y de los videos en YouTube a verlo”, explicó.
Por otro lado, indicó la gratificación que Canticuénticos siente al saber que sus canciones llegan, por ejemplo, a instituciones educativas, donde las canciones “se potencian y toman otra dimensión”.
“Nosotros no damos una receta de cómo trabajar las canciones”, dijo. “Pero es un canal de comunicación con las comunidades que para nosotros es invaluable”.
Otra cosa que ha cambiado con el tiempo es el contexto social en el que los artistas realizan su trabajo. Ibáñez señala que Canticuénticos “trata de dar lo mejor sin importar el contexto. Quizás hoy el contexto actual en Argentina no es el ideal, pero ir y llenar escenarios afuera nos impulsa a seguir, y no queremos perderlo por nada”.



