Luego de conocer la resolución del Tribunal de Disciplina, Vélez decidió avanzar con su estrategia y formalizará mañana su apelación ante el Tribunal de Alzada. Pero la presentación tendrá además un pedido de carácter urgente: que se suspendan los efectos deportivos del fallo y, puntualmente, que Boca y Racing no jueguen su partido de cuartos de final hasta que exista una resolución definitiva sobre el planteo del club de Liniers.
La postura de Vélez apunta a preservar la llave de la Copa Argentina y evitar que se produzca una situación difícil de revertir. En Liniers entienden que, si Boca y Racing disputan el encuentro y posteriormente la apelación del Fortín recibe una respuesta favorable, llevar adelante una eventual modificación del cuadro podría resultar prácticamente imposible.

Además, desde Vélez sostienen que una eventual alteración de la competencia no involucraría solamente a Boca, sino también a Racing y al resto de los equipos que forman parte de esa llave de la Copa Argentina. Por eso, el club buscará que el Tribunal de Alzada intervenga antes de que se produzca el partido.

El argumento de Vélez tendrá además respaldo en el reglamento. El club invocará el artículo 47.1, que contempla la posibilidad de adoptar medidas provisionales para garantizar la correcta administración de justicia y evitar daños irreparables. También recurrirá a los artículos 58.b y 58.f, que establecen facultades del presidente del Tribunal de Apelaciones para intervenir ante situaciones urgentes y para imponer, modificar o dejar sin efecto medidas provisionales.
Así, mientras Boca y Racing se preparan para el cruce de cuartos de final, Vélez buscará que el partido quede momentáneamente en pausa hasta conocer la respuesta definitiva a su reclamo. Por ahora no hay una suspensión confirmada, pero el pedido del Fortín abre un nuevo capítulo y pone el foco sobre la realización del encuentro.

