La vuelta a la rutina después de las vacaciones suele ser difícil, no solo por lo que implica volver a trabajar, sino también porque muchas veces durante ese período dejamos de hacer ejercicio.
No hacer actividad física durante una o dos semanas después de meses de entrenamiento no significa perder todo lo ganado. Aunque los cambios físicos suelen ser mínimos, sí se puede perder algo de fuerza o capacidad aeróbica.
En ese contexto, el traumatólogo deportivo Juanjo López, médico del tenista Carlos Alcaraz, aconseja mantener el movimiento durante las vacaciones.
“La recomendación es no abandonar el entrenamiento durante el verano, aunque no sea desde el mismo centro y haciendo ejercicios sencillos en casa con una esterilla, gomas o el propio peso corporal para conservar la fuerza», señala.
Juanjo López, traumatólogo sobre la importancia de volver de forma gradual a entrenar después de las vacaciones
Después de un período de menor actividad, retomar el ejercicio de golpe puede hacer que el cuerpo reciba una carga para la que todavía no está preparado.
Por eso, el especialista insiste en que el regreso debe hacerse de manera gradual. “Es importante volver de forma progresiva y, siempre que sea posible, supervisados por un especialista en ejercicio físico”, sostiene el especialista en diálogo con AS.
Uno de los aspectos a tener en cuenta son las molestias que pueden aparecer durante los primeros entrenamientos.

“Son frecuentes la fascitis plantar, el dolor lumbar y las molestias en rodillas y tobillos. Generalmente, no se deben a un único gesto, sino a una carga que los músculos, tendones y articulaciones todavía no están preparados para soportar”, explica.
Para evitar que ese exceso de carga termine en una lesión, López recomienda no intentar recuperar de golpe el nivel de entrenamiento previo.
“Es preferible comenzar con ejercicios globales, cuidar especialmente la técnica y aumentar primero la frecuencia y después las cargas”, plantea.
El especialista también destaca la importancia de preparar el cuerpo antes de exigirle un esfuerzo. “Un calentamiento activo, el entrenamiento de fuerza y una buena movilidad ayudan a preparar al organismo y a proteger las articulaciones”, recomienda.
Pero el entrenamiento es solo una parte. Después del ejercicio, el descanso también cumple un papel fundamental para que los tejidos puedan recuperarse y adaptarse de vuelta al esfuerzo.

“Entrenar bien no es solo hacer ejercicio. También hay que descansar, recuperar y permitir que los tejidos se adapten”, advierte en la entrevista con el medio español.
Otro de los puntos sobre los que pone el foco es el calzado, especialmente cuando se trata de cuidar los pies.
En sus redes sociales, el médico insiste en los beneficios del calzado barefoot (o calzado respetuoso) que se caracteriza principalmente por dejar espacio libre para que los dedos se abran y se expandan de forma natural.
Además, permite que el zapato se doble por completo, facilita la conexión con el suelo y mantiene el talón y la punta del pie a la misma altura, lo que favorece una postura alineada.
“Una zapatilla no debería obligar al pie a adaptarse a ella. Debe tener forma de pie y permitir que este trabaje de forma natural”, sostiene López.
«La planta del pie cuenta con numerosas terminaciones sensoriales que necesitan estímulo. Por eso, una suela fina y flexible puede favorecer una mayor conexión con el suelo y ayudar a mejorar la técnica en determinados ejercicios, sobre todo de fuerza”, concluye.

