La delegación argentina de canotaje de velocidad vivió una jornada consagratoria en la Costanera Este de la ciudad de Santa Fe, en el marco de los XIII Juegos Suramericanos 2026. Con un despliegue de alto nivel técnico y el fervoroso aliento del público local, los palistas albicelestes conquistaron tres medallas de oro y una de bronce, reafirmando el protagonismo del país en las disciplinas de aguas calmas a nivel continental.

La brillante actuación del equipo argentino de canotaje no solo enriqueció el medallero nacional en los XIII Juegos Suramericanos, sino que reconfirmó el potencial técnico del plantel en disciplinas de velocidad. Foto: Fernando Nicola
Dominio absoluto en las finales de 500 metros
La competencia en el espejo de agua santafesino dejó actuaciones descollantes para la representación nacional. La jornada dorada comenzó con la victoria en el K4 500 metros femenino, donde el bote integrado por Magdalena Garro, Candelaria Sequeira, Paulina Barreiro y Lucía Dalto se quedó con el primer puesto con un tiempo de 1:31.25, superando a las representaciones de Colombia y Chile.
Posteriormente, en el K4 500 metros masculino, el equipo conformado por el olímpico Agustín Vernice, Vicente Vergauven, Gonzalo Carreras y Rubén Rézola Voisard impuso su jerarquía para cruzar la meta en 1:16.83. El podio de la prueba lo completaron Uruguay y Chile.
El tercer oro de la jornada llegó en el C2 500 metros masculino mediante la dupla compuesta por Aramis Sánchez y Santiago Piedras, quienes firmaron un registro de 1:35.38 en una ajustadísima llegada frente a la pareja de Brasil, definida por apenas cinco centésimas de segundo. Finalmente, la cosecha nacional se completó con la medalla de bronce obtenida por Tais Trimarchi y Sabrina Zuccoli en la final del C2 500 metros femenino con un tiempo de 2:06.77, en una prueba dominada por la dupla chilena de María José Mailliard y Paula Gómez.
«La medalla de oro se queda en casa»
Tras la victoria en el K4 500m, Candelaria Sequeira expresó su emoción por el triunfo y el marco de público que acompañó la jornada tras las postergaciones meteorológicas: «¡Cuánta emoción! Ayer con las regatas suspendidas teníamos muchísimas ganas de competir. Ya es la última competencia de velocidad del año, venimos compitiendo desde marzo junto con el equipo. Fue un año largo, pero terminarlo de esta manera fue emocionante y sorprendente. Llegar y ver arriba del puente a todas estas personas alentándonos fue hermoso, no es lo normal para nosotras».
Respecto al desarrollo de la regata y el empuje de la gente en el tramo final, la palista remarcó la confianza del equipo: «En los últimos 100 metros, al escuchar la ovación de la gente y la emoción, no quería mirar para el costado, pero dije: ‘venimos primeras, lo vamos a ganar y la medalla de oro se queda en casa’. Cuando largamos con tanta seguridad ya sabíamos qué medalla íbamos a sacar y que estábamos bien posicionadas. Llegar, mirar al costado y haber sacado lo que sacamos creo que fue genial».

El respaldo masivo del público sobre los puentes y costaneras dejó en evidencia el arraigo de este deporte en la región. Foto: Fernando Nicola
El orgullo del santafesino Rubén Rézola y el reclamo por la infraestructura
Para el santafesino Rubén Rézola Voisard, la consagración en el K4 tuvo un significado especial al competir en su ciudad natal y ante su gente: «Es muy lindo ver a toda la gente conocida esperando y atenta a una competencia de equipo. Este año representé a la Argentina exclusivamente en el K4, antes siempre competía solo, y esto tiene otro condimento. Ver a mi familia y a todos arriba del puente en la Costanera Oeste y Este fue un regalo lindo. Teníamos que coronar con una medalla dorada, ya que el K4 viene siendo muy competitivo internacionalmente a nivel americano».
El experimentado palista surgido de la cantera local recordó sus inicios: «Empecé muy chico en el Club El Quillá, a los 10 u 11 años. Hasta hace muy poco entrenaba ahí todos los días. Por ahí está mi mamá que me llevó al club y siempre le voy a estar agradecido, no hubiese sido posible sin su esfuerzo para llegar hoy a este día».
A su vez, Rézola hizo hincapié en el esfuerzo del deportista de alto rendimiento y dejó un mensaje sobre la necesidad de consolidar una pista internacional en la laguna Setúbal: «Entrenamos como profesionales pero nuestra remuneración económica es igual o menor que la de un deportista amateur. Es algo muy duro que todos nos vemos reflejados, ojalá esto mejore. Creo que Santa Fe puede ser uno de los pilares principales para que sigamos destacándonos a nivel mundial. Estoy dispuesto a aportar todo mi conocimiento para que eso se cumpla».
Finalmente, al referirse al significado de haber sido abanderado y competir en su tierra, concluyó: «El regalo más grande que tuve fue portar la bandera de la delegación en el Monumento a la Bandera. Estar acá con una medalla dorada en Santa Fe y ver a todos festejar en el puente es, para mí, la gloria. Esta medalla se la dedico a mi familia y a mi hija».
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Consagración deportiva y proyección de futuro
La brillante actuación del equipo argentino de canotaje no solo enriqueció el medallero nacional en los XIII Juegos Suramericanos, sino que reconfirmó el potencial técnico del plantel en disciplinas de velocidad.
El respaldo masivo del público sobre los puentes y costaneras dejó en evidencia el arraigo de este deporte en la región, proyectando a Santa Fe como un escenario de jerarquía con aspiraciones de albergar competencias continentales en el calendario internacional.


