Las excavaciones arqueológicas del convento de Santa Clara, en Pontevedra, han permitido localizar, entre otros hallazgos, dos cerebros saponificados que los investigadores consideran los primeros casos documentados de estas características en la península ibérica y unos de los pocos conocidos a nivel internacional.
Por su ubicación, ambos restos se situarían entre los siglos XVI y XIX y, en todo caso, serían anteriores a la última reforma realizada en esta zona, en 1915.
La saponificación es un proceso de conservación poco habitual que puede producirse en ambientes húmedos debido a la elevada proporción de grasa del cerebro. Se trata, sin embargo, de un fenómeno muy excepcional a escala mundial.

El vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Domínguez, ha presentado los últimos resultados de los trabajos arqueológicos acompañado por el equipo responsable de las excavaciones, que encara ya su último mes de trabajo de campo antes de iniciar una nueva fase centrada en el estudio de laboratorio de los materiales recuperados.
Según ha explicado Domínguez, los hallazgos sitúan al convento como un enclave «pionero en el mundo» y abren nuevas líneas de investigación sobre la historia del recinto y de la ciudad de Pontevedra.
Los principales descubrimientos se han producido en el interior de la iglesia, donde han aparecido enterramientos de religiosas cuyos restos óseos se encuentran muy deteriorados, aunque se han conservado los sudarios. También se han localizado los restos de dos menores, uno de ellos con zapatos.

Entre estos hallazgos destaca especialmente los cerebros saponificados, que, según los arqueólogos, constituyen «los primeros casos documentados de estas características en la península ibérica y unos de los pocos a nivel internacional». El equipo investigador señala que únicamente se conocen otros tres casos en el mundo, localizados en Argentina, Chile e Italia.
Zapatos intactos
Las excavaciones han permitido localizar asimismo el cadáver de un capellán enterrado delante del altar, que conserva los zapatos y buena parte de su indumentaria. Domínguez ha calificado este descubrimiento de «algo excepcional y único». El hallazgo adquiere especial relevancia por el estado de conservación de los elementos textiles.
Los trabajos también han permitido avanzar en el conocimiento de la configuración original del claustro. Los arqueólogos han continuado excavando en el espacio donde se había documentado una rampa y han localizado elementos que, según los técnicos, refuerzan la hipótesis de que el claustro pudo contar inicialmente con tres alas.

Asimismo, se ha documentado una nueva estructura rectangular situada hacia el sur del bosque, cuya funcionalidad todavía no ha podido determinarse. El equipo arqueológico considera que podría tratarse de uno de los elementos estructurales más antiguos conservados dentro del recinto.
En cuanto a los materiales recuperados, las excavaciones han permitido documentar ya más de 3.000 elementos, entre los que figuran restos cerámicos datados entre finales del siglo XIV y el siglo XIX, además de monedas, vidrios y piezas líticas.
Agencia Europa Press.
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