Un Mundial para mortales, para valientes, para héroes antes que ciclistas. Un Mundial maravilloso, extenuante, abominable. Un Mundial de más de seis horas de esfuerzo para 278 kilómetros, los últimos 170 con un desnivel de 3.800 metros de desnivel. Mil y una batallas que superar antes de ganar una guerra por eliminación. Fue estadounidense Brandon McNulty, quien más por pericia que por fuerzas, logró imponerse en una de las carreras más emocionantes de los últimos años. Atacó el de UAE a 33 km de la meta cuando las fuerzas escaseaban entre los favoritos y su persistencia fue suficiente. 33 años después de la victoria de Lance Armstrong ante Indurain, un estadounidense volverá a llevar el maillot arcoíris.
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