El servicio de Rodalies no se había recuperado todavía de las intensas lluvias del sábado cuando el inesperado temporal de este sábado por la mañana ha ahondado en su crisis. La línea del Maresme, que había puesto algunos trenes a circular entre Badalona y Arenys a primera hora, ha dejado de funcionar poco después y no ha vuelto a hacerlo durante todo el día, obligando a los usuarios habituales a recurrir a unos autobuses aún más llenos de lo habitual.
En Granollers, donde se había preparado un dispositivo de autobuses alternativo, la estación se ha inundado y los buses tampoco podían llegar por carretera. La capital del Vallès Oriental ha sido el epicentro del caos en este lunes lluvioso, con los viajeros amontonados en el vestíbulo y en los trenes estacionados. Esperaban una recuperación de la circulación o una alternativa que nunca llegaba y de la que nadie informaba.
Mientras tanto, afuera seguía lloviendo y a unos cuantos metros de la estación trabajaban en las vías los operarios del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). La R2 solo ha funcionado entre Sant Andreu y Castelldefels, el norte de la línea ha estado fuera de juego todo el día, igual que la R4 entre Sants y Manresa, dejando todo el Vallès sin tren. Ambas situaciones, con el servicio muy en precario, se mantendrán durante todo el martes.

En las pocas líneas que sí han funcionado, como la R4 entre Sants y Sant Vicenç de Calders, las cancelaciones y retrasos acumulados se han sumado a la falta de información del día anterior. Nadie de Renfe dio la cara ni explicó la situación durante todo el domingo y no informaron de las líneas que previsiblemente funcionarían al día siguiente hasta las once y media de la noche, cuando los usuarios más madrugadores ya se habían ido a la cama con la incerteza de no saber cómo llegar al trabajo al día siguiente.
Depender de Rodalies para ir a trabajar ha sido aún más delicado de lo que ya lo es habitualmente. Y este martes tampoco se espera un panorama mucho más halagüeño, aunque en principio la infraestructura ya estará mucho más recuperada. El túnel de plaza Catalunya, que se inundó el sábado por la noche, volverá a estar operativo. Adif ha tardado tres días en extraer el agua con bombas.
También se reabrirá la circulación por el túnel sobre el río Besòs, después de que el caudal haya bajado y se haya comprobado que la infraestructura es segura, de manera que la R1 ya podrá llegar desde Arenys de Mar hasta l’Hospitalet de Llobregat. Más tiempo tardará en recuperarse el paso de trenes en el final de la línea R1, entre Arenys de Mar y Maçanet-Massanes, debido a la acumulación de barro y rocas arrastradas sobre las vías por el desbordamiento de una riera.
La R7 y la R8 no han funcionado en todo el lunes y tampoco lo harán el martes. Igual que el tramo de la R2 que ha quedado fuera de juego, con el servicio de tren limitado desde Sant Andreu hacia el sur. La R3, sorpresivamente, consigue mantener la circulación entre La Garriga y Ripoll, aunque mantiene el servicio de bus alternativo debido a la falta de fiabilidad permanente de la infraestructura.
Incidentes de recuperación más rápida en FGC y el metro
La inesperada lluvia también ha causado estragos en Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), que ha sufrido retrasos durante la hora punta de la mañana en la línea del Vallès y del Llobregat. Como es habitual, la recuperación ha sido más rápida que en Rodalies.
Las goteras también han sido protagonistas en numerosas estaciones del metro de Barcelona, donde los viajeros iban esquivando charcos y el serrín esparcido por Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) aquí y allá. La peor parte de la lluvia se la ha llevado la L3, con la circulación interrumpida entre Passeig de Gràcia y Vallcarca y entre Montbau y Trinitat Nova durante gran parte del día y que este martes recuperará la normalidad, igual que la circulación de la L9 y L10 Nord junto a la estación de Onze de Setembre, que estaba interrumpida desde el sábado por la noche y ya se ha resuelto.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



