La negativa de la AFA a habilitar al defensor encendió los alarmas en La Plata. Los antecedentes que alimentan las sospechas de favoritismo y la grieta de fondo por el modelo del fútbol argentino.
La negativa de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a otorgar la habilitación reglamentaria para el regreso de Marcos Rojo a Estudiantes de La Plata reabrió un frente de conflicto institucional que lleva años acumulando tensión. Lo que desde la sede de la calle Viamonte se argumenta como un estricto cumplimiento de los plazos del libro de pases, desde el entorno del «Pincha» se percibe como un capítulo más de un trato arbitrario y dispar.
El episodio no es aislado. En la dirigencia albirroja, encabezada por Juan Sebastián Verón, la decisión resonó como una respuesta política frente a las marcadas diferencias que el club mantiene con la conducción de Claudio «Chiqui» Tapia.
Los antecedentes de la polémica
Para entender el malestar en La Plata, en la sede albirroja repasan una serie de hechos que sustentan la sospecha de una doble vara reglamentaria:
- El caso del defensor en Racing: En el Pincha recuerdan episodios recientes donde otros clubes de la Liga Profesional, como Racing, lograron resolver prórrogas e inscripciones de último momento de forma expedita ante imprevistos administrativos o lesiones, contando con la venia del Tribunal de Disciplina y la Mesa Directiva de la AFA.
- El cupo de extranjeros en Boca: La flexibilización y la interpretación de los plazos en torno al límite de seis futbolistas extranjeros en el plantel de Boca Juniors es otro de los puntos de comparación que generan malestar. En Estudiantes consideran que las excepciones reglamentarias suelen concederse con mayor dinamismo para los clubes de mayor masa política.
- El cruce decisivo con Rosario Central: La final del Trofeo de Campeones disputada ante Rosario Central dejó marcas profundas. En aquel encuentro, los fallos arbitrales y las decisiones de la organización encendieron los reclamos del cuerpo técnico y la comisión directiva albirroja, que sintieron un perjuicio directo en el desarrollo del partido.
Tensión política y choque de modelos
Más allá de los aspectos reglamentarios, el trasfondo de esta disputa reside en el choque de dos proyectos opuestos para el fútbol argentino.
Por un lado, la gestión de Claudio Tapia promueve una alineación irrestricta de las instituciones detrás del Comité Ejecutivo de la AFA. Por el otro, Juan Sebastián Verón ha sido de las voces más críticas respecto al formato de los torneos, los arbitrajes y la distribución de recursos, mostrándose además abierto a debatir el ingreso de capitales privados en los clubes.
El nuevo capítulo del «caso Rojo» confirma que la distancia entre el Pincha y la conducción de Viamonte trasciende lo formal. Con posturas cada vez más distantes, el conflicto entre Estudiantes y la AFA no parece encontrar un punto de retorno en el corto plazo.



