El anuncio del intendente Juan Fiorini sobre la recuperación del edificio de la Biblioteca Popular Esteban Echeverría y su futuro funcionamiento compartido con la ONG Corazón y Tiza tuvo repercusiones entre los referentes de ambas instituciones.
Mientras la organización que brinda apoyo escolar aceptó la propuesta municipal y aguarda la restitución del inmueble, los integrantes de la comisión que trabaja para normalizar la biblioteca manifestaron su sorpresa por no haber sido informados previamente de la decisión.
El edificio, ubicado en Levalle 52, será restituido el próximo 10 de noviembre, de acuerdo con lo anunciado por el Municipio tras un proceso judicial y un entendimiento con la persona que lo ocupa. Sin embargo, la definición sobre el destino del espacio abrió interrogantes entre quienes venían impulsando la reapertura de la institución barrial.
Germán Ruggeri, referente y fundador de Corazón y Tiza, explicó que «la posibilidad de instalarse en el inmueble surgió de conversaciones previas con el Ejecutivo local» y respondió, en parte, a la necesidad de encontrar un nuevo lugar para desarrollar sus actividades.
“Habíamos elevado informalmente un pedido a la Municipalidad para saber si tenían algún lugar. Nos dijeron que lo iban a pensar, nos llamaron y estuvimos reunidos para contarles qué hacíamos”, relató a Democracia.
Según indicó, durante esos encuentros también habían planteado el proyecto de poner en funcionamiento una biblioteca propia, una iniciativa que la organización tenía en preparación. Meses después, el Municipio volvió a contactarlos para ofrecerles la sede de la Esteban Echeverría y les solicitó que formalizaran el pedido por mesa de entrada.
Ruggeri señaló que conocían la situación de la persona que reside en el edificio y que, según les habían transmitido desde el Municipio, se estaba trabajando para resolver su traslado por vías pacíficas. En ese marco, aceptaron la propuesta, aunque aclaró que todavía no recibieron la notificación para ingresar ni pudieron tomar posesión del lugar.
“Sabíamos que estaba esta cuestión, que había un señor viviendo ahí. Nos dijeron que se estaba solucionando por vías pacíficas y que, cuando eso se resolviera, nosotros ocuparíamos el lugar”, explicó.
La comisión, sorprendida por el anuncio
La noticia tuvo otra recepción entre los integrantes de la comisión que busca recuperar la actividad de la Biblioteca Popular Esteban Echeverría. Su presidente, Gonzalo Giménez, manifestó a este medio que el grupo se enteró del acuerdo a través del anuncio público de Fiorini, pese a que había iniciado gestiones ante el Municipio para regularizar la institución y avanzar con la reapertura.
“Nos desayunamos ayer a la tarde (por el sábado) con esta noticia, con que el intendente sacaba un comunicado diciendo que cedió la administración de la biblioteca a una ONG”, expresó a Democracia.
Giménez aclaró que no tienen objeciones hacia Corazón y Tiza ni hacia el trabajo que realiza, pero cuestionó la falta de comunicación con la comisión. “Sentimos que se nos pasó por arriba, cuando hicimos una notificación por la vía que corresponde para que ellos se enteraran de lo que estamos haciendo. Nunca nos respondieron, a pesar de que ingresamos la nota, y ahora nos encontramos con esto”, señaló.
Giménez indicó que, desde antes de la pandemia, había mantenido conversaciones ocasionales con la persona que vive en el inmueble para transmitirle su intención de reabrir el espacio. Según contó, esos intercambios se desarrollaron con respeto, mientras avanzaban las gestiones para recuperar la documentación y organizar nuevamente la institución.
El dirigente también destacó que la comisión venía trabajando en el marco de las actividades culturales de la ciudad. De hecho, la Biblioteca Esteban Echeverría estaba prevista como uno de los espacios vinculados con la próxima edición de la Noche de las Bibliotecas, con una actividad de cierre en el anfiteatro del edificio.
“Hace once años que la biblioteca está ocupada y justo ahora, cuando formamos la comisión y estamos trabajando para recuperarla, aparece esta situación”, planteó, al señalar la coincidencia temporal que generó desconcierto entre los integrantes.
Dos proyectos para un mismo espacio
Por un lado, la ONG necesita resolver su situación edilicia para sostener el acompañamiento escolar que brinda a chicos de Junín. Por otro, la comisión de la biblioteca busca completar los trámites de normalización y recuperar una institución con historia en el barrio de Fátima.
En ese escenario, el principal punto de tensión no está planteado entre ambas organizaciones, sino en la forma en que se definió el futuro del inmueble. Mientras Ruggeri aguarda que el Municipio habilite el ingreso para comenzar a organizar el traslado, Giménez espera respuestas sobre las gestiones que la comisión había presentado para recuperar la biblioteca.
La restitución prevista para noviembre será el próximo paso concreto. Quedará por delante conocer cómo se instrumentará el funcionamiento compartido y de qué manera se articulará el proyecto de Corazón y Tiza con el trabajo de la comisión que busca devolverle actividad a la Biblioteca Popular Esteban Echeverría.



