A los 15 años, el asturiano Marco Bermúdez es uno de los emprendedores más jóvenes de España. Comenzó a formarse en el mundo de los negocios con tan solo ocho años, en la Genyus School de Gijón, una escuela de emprendimiento para niños.
A pesar de su corta edad y de que todavía cursa el instituto, ya lideró y participó en varios proyectos tecnológicos. Es fundador de SmartBridge y desarrolló, junto a su tío, un software que ayuda a los ingenieros a diseñar puentes.
Además, es cofundador de The Young Founders Club, una comunidad que reúne a cerca de 30 jóvenes emprendedores de entre 13 y 20 años para compartir experiencias, conectar con referentes y poner en marcha ideas de negocio.
Marco Bermúdez, CEO a los 15 años: «Empecé haciendo regalos para mis familiares y acabó convirtiéndose en una empresa de impresión 3D»
Según cuentan sus padres desde pequeño se caracterizó por ser un chico muy curioso, por eso lo anotaron en el Genyus School de Gijón, una escuela de emprendimiento para niños y jóvenes de entre cinco y 16 años.
Tras esa experiencia, fundó ThreeDmensional, una empresa de impresión 3D orientada al merchandising corporativo, con productos como trofeos, llaveros y letreros.
«Empecé haciendo regalos para mis familiares y amigos y acabó convirtiéndose en una empresa de servicios de impresión 3D«, cuenta sobre sus primeros pasos como emprendedor.
La iniciativa llegó a facturar entre 10.000 y 15.000 euros. Con esos ingresos, según contó a Telecinco, el joven pudo comprar una parte de la empresa informática de sus padres.

«Fue el primer proyecto con el que llegué a facturar, y me sirvió muchísimo para aprender a vender, a hablar con proveedores, a solucionar los imprevistos del día a día y a saber cómo funciona una empresa de verdad», explica.
«Con mi tío decidimos lanzar un software que ayuda a los ingenieros a idear puentes a partir de big data»
Más tarde, el trabajo de su tío como ingeniero despertó su curiosidad durante unas vacaciones de verano.
«Le pregunté cómo se diseñaba un puente, empezamos a hablar, la idea fue rondando en nuestras cabezas y decidimos lanzar un software que ayuda a los ingenieros a idear puentes a partir de big data», cuenta a Telecinco.
Aunque la mayor parte de su tiempo está dedicada a sus proyectos, el adolescente también intenta mantener otras actividades propias de su edad. Hace deporte, va al gimnasio y juega al básquet.
«El emprendimiento es mi hobby y mi pasión», admite. Sin embargo, reconoce que compaginar sus emprendimientos con la adolescencia no siempre es fácil. A medida que sus proyectos crecen, también aumenta el tiempo que les dedica.
«Hay veces que hay que sacrificar cosas. Intento quedar con mis amigos cuando es posible, pero también hay que sacrificar mucho para conseguir objetivos. No quiero perder mi adolescencia, pero cada vez le dedico más tiempo», confiesa en diálogo con El Español.

Mi padre y mi madre me ayudan muchísimo y me motivan a seguir porque es una vocación«, cuenta sobre el apoyo de su familia.
Aunque muchos le dicen que pasa demasiado tiempo con sus proyectos, Marco intenta explicar su dedicación al compararlo con el esfuerzo de un futbolista.
«Es como el que juega al fútbol y se profesionaliza con 14 o 15 años y se pasa todo el día entrenando. Nadie le dice nada. En mi caso es el emprendimiento«, sostiene.
«Intento levantarme a las 7 de la mañana para estirar, planear el día, ducharme y desayunar, y entro en clase a las ocho y media hasta las dos y media. Por la tarde, compagino emprender todo lo que puedo con estudiar, los entrenamientos y las clases de inglés», relata a Telecinco sobre su rutina.
Además, juega al básquet y trata de tener tiempo para descansar. «Me voy a la cama entre las diez y media y las once de la noche y, los fines de semana, intento descansar un poco, quedar con amigos o ver alguna película», comenta.
«Falta que se incite más en las escuelas a emprender»
A pesar de su corta edad, Marco reflexiona sobre la educación actual en las escuelas y considera que los institutos deberían dar más espacio a la formación empresarial.
«Falta que se incite más en las escuelas a emprender. Si bien tienes una asignatura de economía, no se contempla, por ejemplo, la posibilidad de ser autónomo y que tu sueldo varíe», considera.
«En España tenemos mucho la mentalidad de ‘estudia y oposita’. Siempre hay que formarse y tener una base, pero puedes crear tu propio negocio, y es una alternativa que muchas veces no tenemos presente por falta de cultura emprendedora», concluye.

