El papa León XIV fue intervenido quirúrgicamente este martes de un nódulo pulmonar. Pero su diagnóstico tras la operación, de adenocarcinoma de pulmón, abre interrogantes sobre su recuperación y la posibilidad de que pueda cumplir con su primera gira por Latinoamérica, que tiene como Argentina dentro de los destinos elegidos. ¿Qué dicen los especialistas?
La primera pregunta es la que todos se hacen, ¿puede un hombre de 71 años, recién operado de un pulmón, pasar casi 50 horas arriba de un avión en apenas doce días?
Los especialistas consultados por Clarín coinciden en que se trata de una intervención importante y que será necesario evaluar cómo responde el organismo antes de determinar si está en condiciones de afrontar un viaje de esas características. Sin embargo, difieren en cuanto a las posibilidades de retomar la actividad en un plazo relativamente corto
El cirujano torácico Omar García explicó que el panorama cambia a partir de la confirmación de que el tumor era maligno y de la necesidad de realizar este tipo de cirugía. Según señaló, la recuperación suele ser más lenta que la de otras intervenciones y puede llevar más de dos semanas.
En el caso de una persona de 71 años, agregó, el proceso puede demandar más tiempo y existen otros factores que deben tenerse en cuenta. «Ahora el panorama cambia con esta cirugía. Si no tiene ninguna complicación en el posoperatorio, en el mediano plazo va a necesitar controles«, sostuvo.
García también destacó la importancia de evaluar la capacidad respiratoria que le quede al Pontífice después de la operación. La recuperación ventilatoria será uno de los aspectos centrales para determinar cómo podrá retomar sus actividades.
Según el programa oficial difundido por la Santa Sede, el Papa partirá el viernes 6 de noviembre a las 7 de la mañana del aeropuerto de Fiumicino y aterrizará en Montevideo a las 16.30, hora local. Serán unas 13 horas y media de vuelo transatlántico sin escalas. El regreso será todavía más largo: despegará de Lima el lunes 16 a las 13.45 y llegará a Roma el martes 17 a las 10.25, tras casi 15 horas en el aire.
Entre un cruce del océano y el otro, la agenda suma diez vuelos más dentro de Sudamérica. En Uruguay irá y volverá en el día de Montevideo a Paysandú, y luego cruzará a Buenos Aires. Desde la capital argentina hará una ida y vuelta a Córdoba y el 11 de noviembre volará a Lima, un tramo de cinco horas y media. Ya en Perú viajará a Chiclayo, desde allí hará dos trayectos en helicóptero hasta Santa Cruz de Succhabamba y el domingo 15 encadenará tres vuelos en un mismo día: Chiclayo a Cusco, Cusco a Pucallpa y Pucallpa a Lima.
En total, el Papa subirá y bajará de una aeronave 14 veces: 12 vuelos en avión y dos en helicóptero, con unas 47 horas en el aire en doce días. Son 14 despegues y 14 aterrizajes, con sus cambios de presión, y una escala en Cusco, a 3.400 metros sobre el nivel del mar. Los dos vuelos intercontinentales concentran más de 28 horas; los tramos sudamericanos, unas 17 horas más.
Sebastián Lamot, neumonólogo de la Sección Oncología de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, advirtió que los plazos podrían ser ajustados para cumplir con una gira que incluye tres países. «Va a llevar más tiempo la recuperación», señaló.
Claudio Martin, jefe de Oncología Torácica del Instituto FLENI y jefe de Oncología de María Ferrat, estimó que se necesitan entre dos y tres semanas como mínimo para recuperarse, aunque indicó que su recomendación habitual es esperar un mes.
El especialista explicó que, después de una cirugía pulmonar, es necesario comprobar que el pulmón sea reexpandido adecuadamente. De todos modos, consideró que la extensa agenda no sería un impedimento por la edad o por el antecedente de la intervención.
«No creo que sea una contradicción absoluta. Si el paciente no tuvo ninguna complicación, a las tres semanas puede viajar en avión», sostuvo. Y aclaró que, si bien un viaje representa un esfuerzo físico y psíquico, la posibilidad de hacerlo depende de que la evolución sea favorable y de que el pulmón haya recuperado adecuadamente su expansión.
Una mirada más cautelosa planteó Diego Kaen, ex presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y director de Investigación Clínica del Centro Oncológico Riojano Integral, quien advirtió sobre la complejidad de una cirugía oncológica y los desafíos que supondría realizar un viaje por tres países con poco tiempo de recuperación.
«Es complejo, es una cirugía oncológica, no es simple. Se necesita como mucho una recuperación de un mes», afirmó. Y fue contundente sobre la posibilidad de retomar la agenda internacional en ese plazo: «Si fuera mi paciente, no es recomendable».
Kaen también alertó sobre la posibilidad de complicaciones tardías, entre ellas el sangrado de la herida quirúrgica, que podrían dificultar la recuperación.
Qué pasa con el pulmón dentro de la cabina
Un avión comercial vuela a 10.000 o 12.000 metros, pero su cabina no queda a nivel del mar. «La cabina está como si estuviera a 2.000 metros de altura», explicó Lamot. A esa altitud la presión barométrica disminuye y entra menos oxígeno a los pulmones.
Para alguien recién operado, eso tiene dos efectos. «Por un lado, disminuye la oxigenación y por otro lado, aumenta el riesgo de neumotórax si es muy reciente», resumió el especialista. Los cambios de presión pueden hacer que, «si hay algo de aire, eso aumente francamente y genere un neumotórax importante durante el vuelo».
García puso el foco en un escenario puntual: una despresurización de la cabina. En ese caso, dijo, el riesgo de neumotórax «está aumentado por el antecedente de la cirugía pulmonar». Pero aclaró que «si es un viaje normal no habría ningún tipo de problema».
La duración del vuelo y el estado general
Para Lamot, las horas en el aire también cuentan. «Una cosa es un vuelo de cabotaje, otra cosa es un vuelo de 12 o 14 horas», señaló. Y agregó que los matices pasan por la condición del paciente: «No es tanto la edad, sino más que nada si tiene enfisema previo, si tiene alguna limitación cardiovascular, si el nivel de oxigenación que tiene es adecuado».
García, en cambio, sí subrayó la edad y la exigencia de la gira. «Lo más importante es el estado general del Papa», dijo. «Una cirugía es un impacto al cuerpo», recordó, y lo que hay que valorar no es solo el tipo de operación o el riesgo de despresurización, sino que se trata de «un paciente de 71 años que se está sometiendo a una cirugía y que va a venir acá y va a tener un programa muy activo».
Por ahora, la posibilidad de que León XIV concrete la gira dependerá de su evolución clínica, de la recuperación de su capacidad respiratoria y de la ausencia de complicaciones. Por ahora, los especialistas consultados coinciden en que no es posible establecer un plazo definitivo sin conocer en detalle cómo evoluciona el Pontífice después de la operación.
Otro especialista consultado por Clarín consideró que «después de una lobectomía inferior derecha, se requiere no menos de uno a dos meses para hacer un vuelo de doce horas». Y agregó que el adenocarcinoma es más frecuente en fumadores pero «está asociado a mutación genética» y que «hay que ver margen del tumor, ganglios y si hay metástasis». Por esos motivos, opinó que es probable que no venga a la Argentina.
MG

