Un ladrón albanokosovar, con 40 años de experiencia robando casas de lujo; un delincuente español de 51 años, vinculado a una trama del puerto que se apropió de 400 kilos de cocaína; y una mujer española de 40 años, con 18 antecedentes a sus espaldas, se aliaron para perpetrar una serie de robos en casas de jugadores del Barça y en otras residencias de lujo del Maresme, el Baix Llobregat y el Garraf.
Desde finales del 2025 hasta mediados de este año, el grupo desarrolló una “actividad frenética”, con jugadores del Barça y familias acaudaladas en el punto de mira, según indican los Mossos en el atestado entregado al juzgado y al que ha tenido acceso La Vanguardia.
Los tres implicados fueron detenidos el pasado 1 de octubre en la comisaría de los Mossos de Gavà después de recibir un chivatazo que advertía de que un hombre estaba ofreciendo en el mercado negro dos relojes de lujo robados a los jugadores del Barça Pau Cubarsí y Joan García. Las residencias del portero y del defensa azulgrana fueron asaltadas durante los pasados meses de diciembre y enero. Aunque los relojes sustraídos no eran de gran valor, el confidente policial indicó que el ladrón presumía ante los compradores de que aquellas piezas habían pertenecido a futbolistas profesionales para darles un valor añadido.
El confidente facilitó el nombre del sospechoso y la base de datos policial mostró una larga lista de antecedentes. Su nombre: Arsim Blaku, un albanokosovar de 58 años, líder de una banda especializada en asaltos a viviendas y responsable de la operación fallida para entrar en casa de la familia Tous en el 2006, que terminó con uno de sus compañeros abatido por el yerno de la familia. Los Mossos apuntan que aquel “trágico resultado no ha impedido que Blaku haya seguido con su actividad, dados sus antecedentes posteriores”.
La banda usó una aplicación pública para localizar la dirección de la casa del propietario de un Porsche
Después de tres años sin aparecer por España, Blaku regresó en noviembre del 2025 y desde entonces mantuvo una actividad “desenfrenada” con hasta nuevo golpes, según los investigadores. En diciembre perpetró presuntamente el robo en casa de Cubarsí; en enero actuó en casa de Joan García; el 12 de mayo participó presuntamente en otro robo en Castelldefels; el 30 de mayo intentó actuar en una vivienda de Sant Vicenç de Montalt; y en junio fue visto merodeando por los alrededores de la casa de Jules Koundé.
Blaku se instaló en un hotel de Castelldefels desde donde, según los Mossos, organizaba y dirigía todas las operaciones. Los investigadores lo captaron en la piscina del establecimiento planificando su siguiente golpe.
Uno de sus compinches era David B.V., alias Chucho, que también fue detenido y encarcelado, aunque posteriormente quedó en libertad. Barba fue uno de los implicados en la denominada “banda del puerto”, que en el 2005 robó un contenedor con 400 kilos de cocaína del puerto de Barcelona con la presunta participación de guardias civiles y policías nacionales que, sin embargo, fueron absueltos.
En libertad uno de los presuntos cómplices
David B. V. fue puesto en libertad una semana después de que los Mossos lo detuvieran por su presunta relación con los robos perpetrados en las casas de los futbolistas del Barça. La Audiencia de Barcelona estimó el recurso de apelación que presentó su abogado, Ricardo Vidal-Colomer, en el que alegaba que su cliente no estaba vinculado a ninguno de los hechos que se le imputaban. Los Mossos consideraron que Barba era el conductor del grupo criminal, si bien no fue identificado por ninguna de las cámaras que captaron los asaltos y solo fue visto en los días previos o posteriores. En una de las actuaciones, el investigado “se limitaba a permanecer de pie junto a otra persona mientras esta fotografiaba una vivienda y un vehículo, lo cual no constituye un acto preparatorio ni ejecución punible de robo”, sostiene el tribunal. Además, argumentó que el imputado “es el único sostén a cargo de sus cuatro hijos, tres convivientes, dos de ellos menores de 11 años cuya madre cumple condena en prisión, y un hijo de 18 años cuyo único progenitor disponible tras el fallecimiento de su madre es él”.
En esta investigación, los Mossos atribuyen a Barba funciones de vigilancia y conducción, mientras que Blaku era el ejecutor de los asaltos. Por su parte, Rosa G. era la encargada de la logística y de alquilar los vehículos utilizados en las vigilancias.
A pesar de que los relojes robados no eran de gran valor, el ladrón presumía que eran de dos futbolistas
Además, en junio se produjo otro asalto en una vivienda de Castelldefels. La víctima, un empresario moldavo, fue detectada mientras comía en un conocido restaurante de la zona. La banda observó que conducía un Porsche y, a través de una aplicación pública vinculada a la DGT, obtuvo información sobre la titularidad del vehículo e incluso la dirección del propietario.
Al comprobar que el empresario se encontraba en el restaurante, Blaku se dirigió a su domicilio para inspeccionarlo y tomar fotografías con vistas a un futuro robo. El empresario lo detectó con su compinche a través de sus cámaras de videovigilancia y pidió explicaciones. Los hombres lo citaron tres días después en el hotel de Castelldefels. Allí, según el atestado, Blaku desistió del robo al verse descubierto y le confesó: “Llevo 40 años robando en casas de gente rica. Entro solo. Solo necesito un conductor”.

Redactor de tribunales. Autor del libro ‘Solo tú me tendrás’ sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)



