Solaria invertirá 5.700 millones de dólares en Uruguay para levantar un parque tecnológico de centros de datos de 500 MW, apoyado en 350 MW de solar fotovoltaica, la mayor inversión extranjera jamás anunciada en el país.
El acuerdo lo ha firmado la compañía española con el Gobierno uruguayo y, según el Ejecutivo, se trata de la mayor inversión extranjera anunciada en la historia del país. El proyecto combina infraestructura de cómputo con generación renovable y se desarrollará bajo el régimen de zona franca.
El desglose de los 5.700 millones: 5.500 van a centros de datos y 200 a solar
Vamos a los datos. De los 5.700 millones de dólares comprometidos, 5.500 millones corresponden a la construcción de centros de datos con una capacidad conjunta de 500 MW. Los 200 millones restantes financian 350 MW de potencia solar fotovoltaica destinada a suministrar electricidad renovable a las instalaciones.
La proporción dice mucho del negocio: por cada dólar que va a generación limpia, hay 27,5 que van a la infraestructura que consume esa energía. El cómputo se ha convertido en el gran cliente de la electricidad, y este proyecto lo confirma en un país cuya red ya es mayoritariamente renovable.
El desglose también revela la naturaleza de la operación. Solaria no vende electricidad a un cliente cualquiera: construye su propio consumidor. Los 500 MW de centros de datos funcionan como una carga cautiva que justifica la inversión en generación y aporta visibilidad a largo plazo al promotor.
La letra pequeña: 350 MW solares no bastan para alimentar 500 MW de cómputo
Aquí está el detalle que cambia todo. La información del proyecto reconoce que los 350 MW solares no serán suficientes para cubrir la demanda eléctrica total de los centros de datos, de modo que serán necesarias fuentes adicionales de energía. El parque tecnológico no nacerá, por tanto, autosuficiente en renovables.
La etiqueta renovable de un centro de datos solo se sostiene cuando la generación contratada cubre su demanda real, no una parte de ella.

La compañía no ha desvelado la configuración eléctrica del complejo, los requisitos de conexión a red, si habrá almacenamiento, los acuerdos de suministro ni el calendario de cada fase. Sin esos datos, el impacto real de la operación sobre el sistema eléctrico uruguayo queda, por ahora, sin verificar.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Inversión total: 5.700 millones de dólares, de los que 5.500 van a centros de datos y 200 a generación solar.
- Capacidad solar: 350 MW fotovoltaicos asociados a un complejo de cómputo de 500 MW.
- Empleo: 3.100 puestos durante la construcción y unos 1.500 en la fase de operación.
- CO2 evitado: no detallado en la información oficial del proyecto.
Canelones, San José y Florida: dos fases y obras hasta 2029
El parque tecnológico se levantará en dos fases bajo el régimen de zona franca uruguayo, con instalaciones repartidas entre los departamentos de Canelones, San José y Florida. La construcción se extenderá hasta 2029 y dará empleo a unas 3.100 personas; una vez operativo, el complejo contará con alrededor de 1.500 trabajadores.
Uruguay parte de una posición privilegiada: su matriz eléctrica es ya mayoritariamente renovable, gracias a la eólica y a la hidráulica, lo que convierte al país en un destino atractivo para cargas intensivas en energía.
Los 350 MW solares añaden generación diurna. El problema es que un centro de datos consume las 24 horas del día y la fotovoltaica solo produce cuando hay sol. Ese desajuste horario es la razón técnica por la que el proyecto admite que necesitará fuentes adicionales.
El precedente de Young y Mercedes y lo que aún no se sabe
Solaria no llega a Uruguay de cero. La compañía opera en el país desde hace casi una década, con plantas solares en Young, en el departamento de Río Negro, y en Mercedes, en Soriano. Ese historial, con dos instalaciones ya en marcha, explica por qué el Ejecutivo uruguayo ha respaldado una operación de esta magnitud.
El movimiento encaja en una tendencia global: los promotores renovables europeos buscan clientes de gran tamaño para asegurar ingresos a largo plazo. Iberdrola, Acciona, Ørsted y la propia Solaria compiten por contratos de suministro con grandes operadores de centros de datos, mientras la regulación europea, de la Taxonomía Verde a la directiva CSRD, empuja a las tecnológicas a justificar el origen de la electricidad que consumen.
Queda una pregunta abierta que el anuncio no responde. Si los 350 MW solares no cubren la demanda, ¿qué fuente ocupará ese hueco? La respuesta determinará si el parque tecnológico reduce de verdad la huella del cómputo o si se apoya en la red uruguaya para el resto del consumo. En un sistema con alta penetración renovable, comprar a la red no es un pecado climático, pero no es lo mismo que autogenerar.
Aun así, conviene no confundir el anuncio con la ejecución. El proyecto se extiende hasta 2029, las fases no tienen calendario público y el país anfitrión tendrá que resolver la conexión a red de una carga de 500 MW. El compromiso mueve miles de millones; la acción empieza cuando se concrete cuánta electricidad limpia cubre de verdad esa demanda.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 350 MW de nueva generación solar y 5.700 millones de dólares movilizados hacia infraestructura digital con suministro parcialmente renovable.
- Modelo que cambia: el centro de datos deja de ser un consumidor pasivo de la red y empieza a contratar generación propia, aunque aún no cubra toda su demanda.
- Para las próximas generaciones: la viabilidad del cómputo dependerá de que cada campus demuestre con datos cuánta energía limpia consume realmente.



