Solaria invertirá 200 millones de dólares en levantar una planta solar de 350 megavatios en Uruguay. La cifra es la puerta de entrada a un acuerdo que convierte a la compañía española en algo más que una eléctrica.
La firma, Solaria Energía y Medio Ambiente, desarrollará un campus tecnológico de centros de datos de hasta 500 megavatios —bajo el régimen de zona franca, un estatus aduanero y fiscal especial que Uruguay reserva a determinadas actividades— junto a los 350 megavatios de generación solar fotovoltaica. Asumirá también los terrenos, la infraestructura, los servicios para los operadores del campus y la conexión a la red de transmisión del país.
Hay un dato que mide mejor el alcance del compromiso: el contrato de compra de energía se extiende a 40 años. Solaria suministrará electricidad solar a UTE, la compañía eléctrica estatal uruguaya, durante cuatro décadas.
Un anuncio de 5.700 millones que Uruguay presenta como histórico
El plan lo dio a conocer el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y lo presentó como la mayor inversión privada de la historia del país: 5.700 millones de dólares repartidos entre centros de datos y energía solar. La ministra de Industria y Energía, Fernanda Cardona, añadió la comparación que resume la escala: lo anunciado quintuplica el centro de datos que Google levanta en territorio uruguayo.
La primera fase incluye un centro de datos de 200 megavatios que debería estar operativo en 2030, y el inicio de las obras está previsto para el próximo mes de marzo. Una segunda fase añadiría otro centro de datos de al menos 300 megavatios de capacidad informática, ya durante la siguiente administración.
Conviene recordar que Alphabet, la matriz de Google, ya construye en el país un centro de datos de 850 millones de dólares cuya inauguración está prevista antes de 2030. Será el segundo de la compañía en la región.
Un contrato de cuatro décadas convierte a una eléctrica española en gestora de infraestructura crítica para otro Estado.
Qué se juega España con el salto de Solaria a Uruguay
Para España hay dos lecturas. La primera es de prestigio industrial: una compañía del sector renovable se adjudica el proyecto en competencia abierta y el propio Gobierno uruguayo lo sitúa entre los mayores de su historia. La segunda tiene que ver con la estrategia: Solaria busca crecer fuera de su mercado nacional y entrar en el negocio de los centros de datos, que hoy tensa la demanda eléctrica en medio mundo.

Y aquí está la clave: el acuerdo no vende solo electricidad. Solaria se coloca como operador de infraestructura crítica, con ingresos contratados a largo plazo y servicios para terceros. Los analistas João Martins y Patricio Álvarez, de Bloomberg Intelligence, señalan que ese modelo —oferta integrada de terrenos, conexiones eléctricas y suministro— sostiene mayores ventas de energía contratadas y nuevos ingresos por servicios.
El movimiento encaja con una trayectoria conocida. Las grandes energéticas españolas llevan décadas desembarcando en Latinoamérica, y el negocio de los datos añade ahora un cliente con un apetito eléctrico difícil de saciar. Lo que España se juega es la posición de sus empresas en esa cadena de valor, no solo la venta de megavatios.
El precedente que explica por qué Uruguay mira hoy a los centros de datos
Uruguay no partía de cero. Alphabet abrió camino con su inversión de 850 millones, y el país ha convertido suelo, red y energía en argumento comercial. La propia ministra Cardona subrayó que el suministro eléctrico, los terrenos y los riesgos ambientales ya estaban resueltos antes del anuncio. Con ese punto de partida, el país se suma a la puja regional por atraer la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial.
El precedente útil para España es otro: cada vez que una compañía nacional gana un contrato de este tamaño fuera de casa, lo que se exporta no es solo capital, sino capacidad técnica y reputación de país. La misma lógica que ya funcionó en la construcción y la energía opera ahora en el terreno digital.
Hay, además, un efecto de imagen difícil de cuantificar pero real. Cada proyecto español que arranca en el exterior con un socio público local refuerza la marca de un país que ya figura entre los primeros de Europa en potencia renovable instalada, y eso abre puertas en las siguientes licitaciones. La puja por los centros de datos latinoamericanos acaba de empezar.
El calendario deja tres hitos sobre la mesa: el arranque de las obras en marzo, el objetivo de tener el primer centro de datos operativo en 2030 y una segunda fase que dependerá de quién gobierne en Uruguay. De ellos dependerá que los 200 millones de Solaria sean el principio de algo mayor o una operación puntual.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Solaria desarrollará en Uruguay una planta solar de 350 MW y un campus de centros de datos de hasta 500 MW, dentro del plan energético que el país celebra como su mayor inversión privada.
- Datos importantes: 200 millones de dólares de inversión, un contrato de compra de energía a 40 años con la estatal UTE y obras previstas desde el próximo marzo.
- Resumen: Una empresa española pasa a operar infraestructura crítica en el exterior, lo que refuerza la imagen del sector renovable nacional y su capacidad de competir fuera de casa.



