Entre los tentadores cruasanes del escaparate de la Granja Dulcinea encontrarán un par de huevos pintados con caritas socarronas, colocados en sus respectivas hueveras, y velando una taza de chocolate con un rostro de caballero en su interior. El conjunto, digno de aparecer en Alicia en el país de las maravillas , es obra de la artista Aura Roig y forma parte de la iniciativa Escaparates artísticos . Un proyecto impulsado por la plataforma cultural Hänsel* y Gretel*, dirigida por Llucià Homs y Fèlix Riera, y que consiste en un itinerario por 40 escaparates, pensado para recorrer el corazón del Gòtic de otra manera.
En los 40 establecimientos que participan encontrarán una intervención distinta (una fotografía, una instalación, pinturas o piezas audiovisuales) realizadas por artistas de primer nivel, muchos de ellos de recorrido internacional como Joan Fontcuberta, Daniel G. Andújar, Regina Giménez o Gino Rubert; algunos más jóvenes como Lúa Coderch o Julia Creuheras; y otros muy vinculados al paisaje de la capital catalana como Perico Pastor o Andreu Camarasa.
“Con este proyecto se establece una relación entre el artista, la obra y el ciudadano”, afirma Fèlix Riera

Si han leído L’Auca del Senyor Esteve de Santiago Rusiñol , recordarán que la obra trata del choque entre los comerciantes que disciplinadamente levantan la persiana cada mañana y la vida bohemia de los artistas. Y es justamente ese desencuentro latente planteado por Rusiñol lo que iluminó a los responsables de este proyecto para dibujar un itinerario por Ciutat Vella y reivindicar algunas de sus calles, tan tomadas por el turismo y olvidadas por los locales.
“Al final de la novela, vemos que la gran aportación de Rusiñol es que esto de la relación de los comerciantes y los artistas es más fructífero y positivo para todos de lo que parece. Y tirando de ese hilo, nos pareció que el Gòtic era un buen lugar para unir ambas realidades”, argumentaba Fèlix Riera ayer por la mañana frente al escaparate de Antiguitats Olga de Sandoval. Aquí lo que nos encontramos es una instalación de Jordi Alcaraz titulada Història de la pintura . Un magnífico espejo nos refleja y nos interpela, y se hace evidente la idea del juego que articula muchas de las intervenciones del recorrido.
“Con este proyecto se rompe el perímetro habitual del arte contemporáneo, porque se establece una relación entre el artista, la obra y el ciudadano. ¿Sabes por qué en las tiendas no hay cristales antireflejantes? Pues porque el efecto espejo y captar el movimiento de la ciudad es fundamental”, sostiene Riera mientras a paso rápido nos conduce a otro punto, la tienda Aragazza de la calle Portaferrissa esquina con Petritxol, que marca el principio y final del recorrido.
En cada una de las cristaleras se puede ver la pieza La ciudad que cambia de manos de Daniel G. Andújar. Un trabajo audiovisual en el que a través de imágenes de archivo de tiendas históricas de Ciutat Vella, restauradas y animadas con inteligencia artificial, reflexiona sobre una ciudad que ya no existe. “Es una peliculita ficcionada sobre lo que ganamos, lo que perdemos y todo lo qué se desplaza cuando cierran estos comercios”, contó Daniel G. Andújar a través de una llamada telefónica.

La responsable de seleccionar a los artistas y ocuparse de toda la producción es Julia Coelho, que ayer estuvo muy pendiente de lo que ocurría en la calle del Pi, donde Clàudia Vives-Fierro protagonizó una performance titulada FONOGRAFÍA en la calle del Pi. La artista colocó un lienzo blanco a modo de alfombra a lo largo de toda la vía, se empapó los pies con una especie de tampón gigante y fue dejando huellas creando una cartografía visual única conectada con lo que ocurría a su alrededor. Esta fue la segunda acción dentro de la propuesta de Escaparates Artísticos . De la primera se ocupó la escritora Maria Carme Roca con la conferencia El barri Gòtic, la meva vida celebrada en el Ateneu Barcelonès el pasado 9 de octubre. La próxima será el 21 de octubre, irá a cargo de Carlota Gurt y se llama La falòrnia . La escritora impartirá seis micro conferencias callejeras sobre arte y comercio en seis puntos emblemáticos del barrio, y hablará de varios momentos estelares de la relación entre comercio y arte.

Con esta ya van cinco ediciones de una iniciativa que tiene la aspiración de convertirse en una pequeña bienal de arte contemporáneo en el corazón de la ciudad. Fèlix Riera apunta que en el París del siglo XIX algunos flâneurs paseaban con una tortuga para obligarse a caminar más lentos y observar mejor. Y recorriendo algunos de estos escaparates mencionados, comenta que hoy en día cuando transitamos por nuestras calles “dejamos muchos datos pero absorbemos pocas informaciones y al no contemplar absortos en las pantallas, nos perdemos parte de la comprensión del mundo”.
Así que, ¿por qué no regalarse un buen paseo y redescubrir algunas de las calles con más solera de la ciudad a través de este itinerario de Escaparates Artísticos ?



