La juventud en el mundo y el derecho a rebelarnos
El 15 de octubre, el gobierno de Javier Milei no pudo impedir que cientos de miles llenemos la plaza, nos manifestemos por la Universidad y contra todo el DNU 70/23. Aunque el gobierno, las autoridades universitarias y las conducciones no querían, la bronca volvió a ser protagonista en las calles, como se vió el 6A y el 19S. Durante horas se resistió la represión y esta vez con más universitarios a la cabeza.
Hoy quieren imponer como debate nacional que hubo “infiltrados”. Los medios de comunicación, distintos sectores del régimen, incluido Yacobitti, vicerrector radical de la UBA, salieron a respaldar al gobierno con una campaña en contra de los manifestantes para justificar la represión. Pero la realidad mostró a miles de estudiantes, jóvenes precarizados, docentes, nodocentes, laburantes y jubilados, que ayer resistieron durante horas: organizados, desde abajo, defendiendo el legítimo derecho a la rebelión.
Porque sabemos que los ilegales son ellos. ¿Cómo no nos vamos a rebelar contra un gobierno que hace más de 350 días no cumple la ley de financiamiento universitario que conquistamos con marchas de cientos de miles de personas? Un gobierno que emitió DNUs completamente inconstitucionales, y que cuando nos movilizamos para enfrentarlo responde con gases, balas de goma, carros hidrantes y decenas de detenidos. Quieren imponer un plan al servicio del imperialismo yanqui: más ajuste, más precarización, más extractivismo.
Pero la juventud en todo el mundo nos muestra otro camino: Francia, España, Alemania, Albania, Italia, Chile, y se siguen sumando a la lista los países en los que la juventud se levanta contra el ajuste de los gobiernos y la miseria que el capitalismo nos ofrece. Se rebelan con cortes, bloqueos y movilizaciones masivas que nos conmueven y nos muestran un camino totalmente distinto al que quieren instalar en nuestro país: resignarse no es la única salida. Menos aún cuando son los estudiantes secundarios quienes en Francia muestran que este sistema no tiene nada que ofrecernos, ni siquiera el derecho a la vivienda y a la educación. Los jóvenes tenemos derecho a rebelarnos y a escribir nuestra propia historia.
¿Cómo enfrentamos a Milei y a sus cómplices? Dos caminos para el movimiento estudiantil
Milei no tiene mayoría propia en el Congreso, no dirige sindicatos ni conduce centros de estudiantes. Sí logró avanzar, es porque otros le dieron lo que le faltaba. El PRO de Macri, la UCR con peluca y sectores peronistas de Unión por la Patria fueron sus garantes en el congreso, como hicieron ayer sin dar quorum para tirar el DNU 70/23, y en las calles la CGT y sus aliados lo ayudan cada vez que pueden sin convocar a un paro general: ni cuando se trató la reforma laboral ni cuando quieren vender nuestras tierras.
Hoy los centros de estudiantes están en manos de las agrupaciones radicales y peronistas que forman parte de esos mismos espacios políticos que a nivel nacional son cómplices del ajuste de Milei, por eso en la universidad no convocan a un plan de lucha a la altura de la situación. No convocan espacios donde estudiantes, docentes y no docentes podamos debatir qué hacer ante esta realidad. Dicen defender la universidad pero convocan a movilizaciones sin paro, paro sin movilización y medidas que nunca tienen una continuidad. Actúan así porque están atadas de pies y manos a las autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional, las que desde las primeras marchas universitarias aceptaron un aumento mínimo de presupuesto y dejó tirados el salario docente y nodocente, la pelea por las becas y nuestros derechos estudiantiles. Las mismas autoridades que hace pocos meses junto al Frente Gremial entregaron la lucha docente y no docente por un aumento equivalente a dos kilos de milanesas. Esas autoridades que en la quinta marcha universitaria, estaban tirando fuegos artificiales en un acto a metros de la represión en la que muchos estudiantes estábamos resistiendo, y ellos continuaron su acto como si nada pasara: le dieron la espalda a la lucha.
Son las mismas autoridades que negocian con Milei, recortan presupuesto y salarios, precarizan a docentes y nodocentes. Impulsan sistemas de créditos como el SACAU que pretende que nuestros conocimientos estén puestos en función del mercado, firman convenios con grandes empresas privadas y sostienen los posgrados arancelados. En la UNLP responden al presidente radical Tauber y por eso no cuestionan ninguna de las políticas del rectorado, como por ejemplo el cierre de cátedras de pensamiento crítico, que deja afuera a docentes, como sucede en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo con la cátedra de Historia. Y aun así las votan, las apoyan y se someten a ellas todas las agrupaciones, salvo la izquierda.
Lo que está en discusión son dos orientaciones para el movimiento estudiantil, en base a dos modelos de centros completamente diferente. Una es la de la FULP conducida por el peronismo y de la Franja Morada, que se encargan de gestionar centros de estudiantes reducidos a buffets, fotocopiadoras y alguna política académica que está lejísimos de fomentar el pensamiento crítico. Es la universidad y cada facultad la que debería garantizar todas las condiciones para que les estudiantes podamos sostener una carrera. Sin embargo, en medio de una crisis de desfinanciamiento, las conducciones actuales con su modelo de centro de estudiantes pretenden que les estudiantes seamos meros consumidores de servicios. Convierten las facultades en un mero lugar de paso porque no quieren que los estudiantes forjemos lazos con nuestros docentes, nodocentes y laburantes de distintos sectores. No quieren que haya espacios de coordinación, de encuentro donde ayudarnos entre nosotrxs y sobre todo que no nos organicemos para una verdadera permanencia: que Milei cumpla la ley.
El otro modelo de centro de estudiantes es el que defendemos desde la izquierda y las agrupaciones independientes. Queremos revolucionar los centros de estudiantes porque confiamos plenamente en la fuerza que tenemos cuando nos organizamos, por eso fomentamos todo tipo de autoconvocatoria que sirva para tejer lazos entre estudiantes y trabajadores. Sabemos que cuando nos encontramos, nuestra fuerza se potencia. Lejos de una salida individual, queremos construir una fuerza colectiva para hacerle frente a esta situación. Queremos que cada facultad sea el espacio de encuentro donde construir comunidades de estudiantes, docentes y nodocentes que abracen cada lucha. No hay forma de conquistar el financiamiento universitario si no existen espacios de encuentro y organización. No hay forma de enfrentar a Milei si les damos el gusto de creer que lo que falta es fuerza. Nuestros centros de estudiantes pueden ser herramientas de organización que luchen por eso.
Por eso, la salida es con la izquierda, fortaleciendo a la única voz distinta, que no se modera y está en cada lucha. En todo el país crece el apoyo a Myriam Bregman, por las ideas y valores que representa, por su consecuencia política y porque si hay algo de lo que nadie duda es que la verdadera oposición a Milei es la izquierda, que se planta en el Congreso y las calles ante cada ataque. La universidad no es una burbuja, para que los centros de estudiantes realmente se planten contra el gobierno nacional por el financiamiento y contra todo su plan, hay que fortalecer a la única fuerza que le hace frente sin especular, sin transar y confiando en la fuerza de los de abajo.
La tibieza no es opción: revolucionemos los Centros de Estudiantes
La izquierda, con Myriam Bregman, crece en todo el país porque enfrentamos a la derecha sin moderarse, no se borra cuando hay que estar en la calle y está en todas las luchas. Junto a las comunidades de izquierda en todo el país mostramos otro rumbo a lo que quiere el gobierno y el peronismo: organizar la bronca y construir una alternativa política desde abajo. Eso es lo que queremos para los centros: que no especulen, que no se moderen, que no calculen. Como dijo Myriam: Para calladitos ya hay muchos ¡nosotrxs, moderadxs nunca!
¿Qué quiere decir revolucionar los centros? Que lo que hoy vemos de las conducciones de los centros de estudiantes no tiene nada que ver con las grandes luchas que dimos los y las estudiantes en este país. Necesitamos discutir para qué los queremos y qué papel tienen que cumplir en este momento. Los centros pueden ser herramientas para organizar nuestra fuerza, para actuar de forma colectiva y sobre todo para escribir otra historia. Ejemplos sobran: la Reforma Universitaria, el Cordobazo, la resistencia al arancelamiento durante el menemismo. Ese tipo de centros de estudiantes era el que construían los 30.000 compañerxs detenidxs desaparecidxs. Sus madres y abuelas nos enseñaron que para cambiar la realidad hay que patear el tablero y organizarse, aunque a algunos no les guste. Del feminismo aprendimos que los derechos se conquistan en las calles y cuando quieren atacarnos, podemos tomar nuestras facultades cuestionando todo. Revolucionar los centros es recuperarlos como herramientas de organización, para defender nuestros derechos y derrotar a Milei en la calle.
Revolucionar los centros de estudiantes para que sean democráticos. Basta de centros que deciden todo entre cuatro paredes. Nosotros queremos debatir y decidir, junto a docentes, nodocentes y otros sectores. En muchas facultades de la UNLP hace más de 300 días que no hay asambleas. Casi la misma cantidad de días desde que Milei no cumple la ley de financiamiento universitario. No va más. La organización colectiva potencia nuestras luchas, nos permite romper con el individualismo y tejer lazos de solidaridad en las facultades. Por eso impulsamos asambleas autoconvocadas a pesar de las conducciones en Humanidades, Artes, Psicología, y logramos imponerlas en Exactas, Observatorio y Trabajo Social. Impulsamos una asamblea interfacultades en Rectorado previo al 15O. ¿Te imaginas si los miles de estudiantes de la UNLP que fuimos ayer, contábamos con nuestras herramientas de lucha para organizar esa fuerza?
Revolucionarlos para que sean independientes y no estén atados a las autoridades que negocian ni a los que le hacen la segunda a Milei. Porque los centros de estudiantes no pueden ser solo un kiosco para gestionar un buffet o una fotocopiadora, y la militancia estudiantil no puede ser un medio para un cargo en rectorado. La única forma de que sean una herramienta de organización es recuperarlos de las manos de Tauber y su feudo.
Revolucionarlos como puede hacer el feminismo, para que vuelva a las facultades. Somos miles de pibas que volvimos del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades recargadas, las que no queremos esperar al 2027 porque el feminismo nos enseñó que se puede pelear y ganar solo si nos organizamos desde abajo. Revolucionar los centros de estudiantes es que no miren para un costado o justifiquen, como hace la JUP, cuando en la Provincia de Buenos Aires donde gobierna Kicillof hay despidos a mujeres víctimas de violencia de género. Por eso en toda la UNLP impulsamos una enorme campaña por la reincorporación de Vicky y Vero, diciendo que nuestra generación no es indiferente a los despidos de las trabajadoras, haciendo llegar cada corte, movilización, festival y fondo de lucha a la universidad.
Los centros pueden construir otra cosa. Junto a la Secretaría de Coordinación de la FULP, organizamos cada lucha donde la conducción de la Federación no estuvo. En cada despido, cada ataque y cada movilización, ahí estuvo la Secretaría a disposición de los estudiantes y los trabajadores. Durante el año mostramos un rumbo alternativo a las medidas aisladas del frente gremial: nos auto convocamos en asambleas, impulsamos clases públicas como frente al departamento de Adorni y en Rectorado, paros activos y coordinación con los sectores en lucha que potencian nuestras peleas. Y junto a los comités y comunidades de izquierda impulsamos decenas de encuentros para organizarnos contra Milei y para construir una alternativa de estudiantes, trabajadores junto a las pibas y la diversidad sexual. Tenemos la tarea de fortalecer a la izquierda para defender también la secretaría de coordinación.
Revolucionar qué conocimientos estudiamos y construimos, discutir nuestra formación y la perspectiva de nuestras carreras. No vamos a permitir que mercantilizar nuestros conocimientos, que regimenten nuestras carreras al servicio de las grandes empresas. Somos parte de la comunidad en apoyo a Myriam Bregman de Ciencia y Ambiente con la que impulsamos charlas – debate, impulsamos la Cátedra Libre Karl Marx y la Posta de Salud y Cuidados, el Ceprodh, porque peleamos por un conocimiento al servicio de las necesidades sociales.
Para que las facultades no sean una burbuja. No somos indiferentes ante un genocidio como el de Palestina. Somos parte de una corriente internacional que está en cada pelea en el mundo, nos subimos a la flotilla camino a Gaza junto a Iara, y viajamos a Venezuela para poner nuestros conocimientos al servicio de la población. Somos parte de una generación que está empezando a cuestionar el orden capitalista, la explotación y la opresión. El movimiento estudiantil, aliado a otros sectores, puede marcar el rumbo, como en Francia en mayo del 68.
Esta pelea la vamos a dar en las 17 facultades de la Universidad de La Plata. No estamos solxs. La resistencia crece. Queremos construir esta perspectiva desde abajo y en unidad con los trabajadores. Por eso junto a las comunidades de izquierda de La Plata, Berisso y Ensenada, y los comités que impulsamos en todas las facultades, que reúnen a cientos de jóvenes, mujeres, diversidades y trabajadores de la región, venimos de coordinar juntos en una enorme asamblea en Rebelión, movilizamos juntxs el 15O y vamos a poner toda esta fuerza también en función de la pelea en la Universidad.
Con la izquierda y de forma independiente, vamos por la mayor unidad
Invitamos a las agrupaciones de izquierda e independientes, y a todxs lxs estudiantes que compartan esta perspectiva, a conformar listas en unidad para las próximas elecciones. En base a métodos democráticos de deliberación y debate fraternal de nuestras diferencias. Impulsando la coordinación de todos los sectores en lucha. Rechazando las agresiones de todo tipo, motivadas por diferencias políticas, contra agrupaciones, sindicatos y luchadores clasistas. Compromiso que también asumimos en cada una de nuestras agrupaciones estudiantiles, del movimiento obrero, del movimiento piquetero, de mujeres y diversidad y cualquier ámbito de intervención común.
Es momento de pelear por un movimiento estudiantil independiente, solidario, feminista, que se una a los trabajadores y los sectores populares para frenar el ajuste de Milei, sus cómplices y su plan con la huelga general.

