Montevideo, 19 oct (Prensa Latina) Cuando desde otras latitudes del continente soplan vientos de derecha aupados por Washington, en Uruguay el Frente Amplio se consolida cual soplo de aire que aboga por Nuestra América.
Así se perfiló en su concluido la víspera VIII Congreso, “Compañero Pepe Mujica”, a quien reconoció como referencia del humanismo y los valores de la izquierda.
El cónclave reafirmó los principios antioligárquicos, antiimperialistas, antipatriarcales y antirracistas que guían el accionar político permanente de esa fuerza política, en el gobierno.
Resultó ocasión para refrendar la unidad de la alianza en la que comparten valores comunes comunistas, socialistas, socialdemócratas, anarcosindicalistas y otros perfiles ideológicos, partidos y movimientos.
El mapa y los consensos alcanzados en el foro subrayan el carácter democrático, que primó en el proceso unitario y participativo que durante la elaboración y discusión política previa al cónclave.
Fueron durante cuatro meses cientos de asambleas de comités de base y las comisiones de trabajo y la participación de más de 12 mil afiliados.
Lo propio con la composición del Congreso, con más de mil delegados y otros mil entre suplentes e invitados.
Se presentaron más de dos mil mociones a consideración del Congreso y se incorporaron cientos de aportes al documento final, la mayoría respaldas con un amplio consenso.
Fueron reconocidos logros que la derecha le desconoce al gobierno del presidente Yamandú Orsi, también fruto de la movilización y acción política de los frenteamplistas y un entramado de iniciativas de participación y protagonismo ciudadano.
Todo ello fruto de 55 años de unidad de la izquierda uruguaya, forjada y consolidada en la movilización popular, como lo refrenda la Resolución General del Congreso.
Es el propio documento que da cuenta de la reelección por aclamación de Fernando Pereira; un segundo mandato para el presidente del FA que antes lo fue de la central sindical PIT-CNT.
La reelección de Pereira, que había sido aprobada antes por unanimidad por el Plenario Nacional, confirma el grado de unidad alcanzado por el Frente desde su diversidad.
La Resolución pone el ojo en el mundo que caracteriza como cambio de era, una crisis del capitalismo financiero, la alta concentración de la riqueza, emergencias socioambientales y un aumento de las tensiones geopolíticas con mayor gasto militar.
Un mundo –suscribe- en el que se profundizan las lógicas imperialistas contra el pueblo cubano y el recrudecimiento del bloqueo, el genocidio en Palestina, las guerras y los bloqueos o intervenciones unilaterales.
En ambos casos los frenteamplistas calificaron en moción de comisión como genocidio las prácticas que sufren los pueblos de Cuba y Palestina, definición que el gobierno evita utilizar en su política exterior.
Desde su esquina, el FA reafirmó la vocación pacífica y pacificadora, antiimperialista y multilateralista, que promueve la integración regional, y el respeto al derecho internacional.
También “el respeto irrestricto a la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, la autodeterminación de los pueblos y la defensa de la soberanía con la importancia de las elecciones en Brasil”.
Significan posturas valientes en tiempos de amenazas, represalias, políticas unilaterales, intervenciones armadas y declarado injerencismo en el continente.
A despecho de ello, el Frente se prepara para ganar las elecciones en 2029 y completar más allá un ciclo progresista en Uruguay, que desde el sur de Latinoamérica abanica aire fresco en tiempos de tormenta.
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