La paz duró bien poco en el edificio de los horrores de la calle Muntaner de Barcelona. Varios vecinos denuncian que con el regreso del propietario del piso que conocen como el de los drogadictos se desató de nuevo la angustia en su escalera. El último incidente es la rotura del vidrio de la puerta de acceso a la finca.
“Sí, la calma no duró nada -detalla uno de estos vecinos-. Fue él quien rompió el vidrio de la puerta del portal este mismo sábado por la mañana. Yo lo vi por el interfono y venía pasadísimo, daba mucha cosa verlo… se puso a llamar a todos los pisos y como nadie le abría, con una cara de loco que da miedo cogió esa piedra que hay en el suelo y se cargó el cristal… Lamentablemente volvemos a las pesadillas”.
La Vanguardia ya dio cuenta este verano de los pesares de esta comunidad de vecinos. Al parecer el piso en cuestión es propiedad de un abogado con varios negocios inmobiliarios en la ciudad que experimentó una suerte de caída a los infiernos. Su vivienda se convirtió en punto de encuentro de toxicómanos y ladrones de bicicletas.

El trajín de personas drogadas reventó la convivencia en la finca. Los otros inquilinos tenían que explicar a sus hijos a la hora de ir al colegio que debían cruzar deprisa el portal sin mirar a las personas allí postradas de cualquier modo. Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana se apostaron en los alrededores para al menos disuadir a los inquietantes visitantes de este piso.
A la postre, también este verano, en unas inquietantes circunstancias, una pareja se quedó el piso y el propietario desapareció. De hecho, llegó a ser dado por muerto. Todo apunta a que lo echaron. A finales de agosto, sin embargo, este controvertido abogado logró que los Mossos desalojaron la vivienda y recuperó así su propiedad.
“La verdad es que la paz nos duró muy poco -prosigue un vecino de este edificio-. Otra vez tenemos un ir y venir de gente muy rara. Algunos días el propietario del piso decía que iba a alquilarlo otra vez… ¡y otros días que lo iba a vender y nos iba a invitar a todos a cenar al Botafumeiro! es que este hombre no está bien, nada bien…”.
“Como no quiere ir a la administración con una copia de las escrituras para que le den una nueva llave del portal llama a cualquier hora, sobre todo a una vecina a la que hemos dicho que no le abra más ¡por eso se ha cargado el portal! y viene con unos colegas muy raros que dan miedo, algunos dan miedo… y así estamos otra vez”.

Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.



