Hay muchas empresas que disponen de comedor con todas las comodidades. Algunas pymes tienen un pequeño ‘office’ con lo básico. Pero hay muchas empresas que no ofrecen nada, y el trabajador, a la hora de comer, se tiene que buscar la vida o comer frío lo que traiga de casa en un ‘tupper’. Para Barcelona en Comú, ahí hay mucho margen de mejora, y en la comisión de Presidencia del miércoles planteará crear una red de comedores públicos que incluyan microondas, mesas, sillas, agua potable y recogida selectiva de los desechos.
En su exposición de los hechos, el concejal de los comunes Marc Serra argumentará que el precio medio de los menús diarios ha crecido un 30% en cinco años, superando ya los 15 euros. También hará suya la queja del Gremio de Restauración, que en junio expuso que decenas de supermercados de Mercadona ofrecen calentar y consumir en el interior del establecimiento la comida que la propia cadena vende en sus estanterías. Pondrá en valor que las supermanzanas y los ejes verdes se han convertido en lugares improvisados para comer al aire libre, pero dependen del clima y no todos los distritos disponen de estas calles pacificadas.
La competencia
Los comunes hacen suya la queja de los restauradores sobre los supermercados que ofrecen calentar la comida comprada en el propio establecimiento
Con todo, el partido comunero insta al gobierno de Jaume Collboni a radiografiar la red de equipamientos municipales en un plazo de seis meses para “identificar los espacios que se podrían habilitar como comedores abiertos”, teniendo en cuenta la “proximidad a zonas con elevada concentración de lugares de trabajo”. Plantean que durante el 2027 se impulse una prueba piloto, con un comedor público por distrito que sea de acceso libre y cuya limpieza, mantenimiento y seguridad se garantice a través de un protocolo con las entidades y empresas gestoras de estos espacios.



