Toca hablar del tiempo. Ni de vivienda, ni de seguridad, ni de turismo. Del tiempo. Barcelona recogió en dos días, el 3 y 4 de octubre, el equivalente a la lluvia caída en la ciudad en todo el 2025. Una barbaridad que ha dejado muchas zonas patas arriba. Pasadas un par de semanas, el Ayuntamiento ha hecho balance de daños este martes: hay 104 incidencias, unas más graves que otras, que requieren de una inversión de 20 millones de euros.
El gobierno ha tenido que responder durante la comisión de Urbanismo a la punzante acusación, por parte de la oposición, de dejación de funciones durante los días más crudos del temporal otoñal que ha azotado Catalunya. En concreto, en determinados barrios de montaña que en esas horas quedaron aislados por el barro. La teniente de alcalde Laia Bonet ha levantado la voz en su respuesta, rechazando de plano que el Ayuntamiento ninguneara los vecindarios que lindan con la montaña o que están dentro de la misma, como la Font del Gos, Torre Baró o Can Rectoret. Ha detallado que las tareas de desescombro del fango le han costado a la ciudad unos dos millones de euros.

La argumentación de Bonet tenía un triple objetivo: dejar claro que hasta ahora se han hecho bien las cosas (200 millones en este mandato destinados a depósitos pluviales y a la red del alcantarillado), blandir la agilidad en la respuesta durante la emergencia, negando que se pusieran de perfil en las horas más crudas de la borrasca, y dibujando un mañana debidamente planificado para que la capital catalana sea más resiliente ante los caprichos del cambio climático. Ahí es donde aparecen las 104 incidencias detectadas que requerirán de un dispendio de cerca de 20 millones de euros.
Esa larga lista exhibe distintos niveles de apremio. Hay 16 que son “urgentísimas”, 33 consideradas “urgentes”, 18 se definen como “muy necesarias” y las 37 restantes son “necesarias”. O sea, las 104 son como mínimo inevitables para recuperar la normalidad y el correcto desarrollo de la rutina ciudadana. Algunas afectan a la movilidad (paso de buses por calles que han quedado en mal estado) y otras son refuerzos de taludes y mal estado del asfaltado. No hubo concreción por parte de Bonet sobre el calendario y tampoco se compartió la lista completa de actuaciones.
Cuatro de los millones previstos se destinan a dos de las zonas que más críticas generaron, también por parte de los vecinos, que tuvieron las calles anegadas durante un par de días. Son el Torrent de Cal Notari y la Font del Gos, en Horta-Guinardó. Dinero también para el túnel del Caçador de la Ronda de Dalt, en el mismo distrito, que se inundó dos veces obligando a cortar la arteria en ambos sentidos. Entre pitos y flautas, las 104 actuaciones, detallan fuentes consistoriales, estarán terminadas entrado ya el 2027. Se empezará ya mismo por la vía de la contratación de emergencia que acorta los plazos, pero algunas requerirán semanas o meses de ejecución.
Debate político
Estamos razonablemente preparados, pero a la vista de lo sucedido, no lo suficiente”, advierte la oposición
Bonet también ha hecho referencia a los depósitos pluviales. Ya hay 15 operativos (se llenaron y vaciaron dos veces y media en esos tres días aciagos) pero el último se abrió en el 2013. El próximo se espera para el 2028 y hay 28 más en cartera.
Las explicaciones de la concejal del PSC, sin embargo, no han terminado de convencer a los grupos municipales de la oposición, que han reclamado al gobierno más músculo y prevención para hacer frente a los asaltos del tiempo. “Estamos razonablemente preparados, pero a la vista de lo sucedido, no lo suficiente”, ha resumido el edil de BComú Pau GonzÀlez.



