Los gremios docentes en Buenos Aires están en ebullición y la unificación de las centrales sindicales -que constituía el principal soporte de los reclamos- aparece con severas grietas. La manifestación más contundente es la decisión de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) de rechazar la oferta salarial de Axel Kicillof y convocar a un paro de 48 a partir del próximo jueves.
Los congresales de la “Federación Sarmiento”, con más de 60 mil maestros y profesores afiliados en todo el territorio, consideró este martes como “insuficiente” la propuesta de aumento que hizo el gobierno provincial en paritaria. En el plenario de delegados evaluaron que la mejora “no frena la caída del poder adquisitivo que se viene acumulando desde hace meses”.
Pero esta no resulta la única disidencia en el sistema de enseñanza púbica de Buenos Aires. Este martes muchas escuelas de La Plata y el conurbano estuvieron bajo protesta por una medida convocada por la Asociación de Maestros, una entidad de reciente creación que busca diferenciarse de los gremios tradicionales.
Y una de las facciones internas de Suteba (denominada Multicolor) también desechó la propuesta del gobierno de aumentar los sueldos un 6% en dos tramos y llamó a una huelga también para el jueves.
En la dirección General de Escuelas provincial trascendió que tomaron la decisión de «descontar el día no trabajado» a quienes tengan ausencia en estas jornadas de protesta. No ocurrió cuando los paros se hicieron por reclamos al Gobierno Nacional. Pero sí hubo descuentos con otras medidas «parciales» adoptadas por sectores que no están dentro de las estructuras institucionales de los gremios.
El hasta hace poco tiempo “rebelde” gremio Suteba, que condujo con dureza casi 20 años el dirigente Roberto Baradel esta vez aceptó el ofrecimiento y decidió no hacer protestas. La conducción avaló el aumento y firmó junto a otras organizaciones que conforman el Frente Gremial, como Udocba, Uda y Amet. Antes, habían aceptado los acuerdistas de UPCN y Fegepba (gremios estatales) un ajuste salarial de idénticas características que el rechazado por la FEB.

Por lo tanto, se prevé que a partir del jueves los establecimientos educativos estatales queden paralizados por las medidas de protesta. Impactará con fuerza sobre un sistema que conforman casi 10.000 centros de enseñanza y alcanza a poco más de tres millones de alumnos. Entre los privados, cuyos trabajadores están agrupados en Sadop, casi no tienen impacto las huelgas.
La conjunción entre el gobierno bonaerense y los gremios docentes perdió firmeza en los últimos meses. Hasta marzo de este año, Kicillof exhibía como logro de su paso por el Poder Ejecutivo que nunca había tenido protestas al inicio de los cinco ciclos lectivos que tuvo que inaugurar desde 2020.
Ese récord se cortó por un paro en el primer día de clases en marzo. Luego, en el primer semestre hubo medidas de sectores disidentes y también de los gremios masivos, aunque acopladas a planteos de las centrales nacionales (Ctera, CEA) contra la administración de Javier Milei.
Ese esquema se fue modificando. Ahora la FEB, conducida por Liliana Olivera, decidió ir por un camino diferente al del mayoritario Suteba y llamó a un paro. Los delegados se quejan también por problemas con la obra social (IOMA), por la quita del Fondo de Incentivo, además de la “perdida constante del poder adquisitivo”.
Suteba, ahora con la conducción de Laura Torres, decidió aceptar el aumento para no confrontar con el Gobernador, un aliado político al que acompañó desde que ingreso al palacio de calle 6 en La Plata.
Por considerar que no había “una representación legítima” para los docentes en la FEB y en Suteba, se conformó la Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires. Se instaló en establecimientos de la capital provincial y pronto alcanzó cierta convocatoria en otros distritos. Sus paros y actividades de protesta lograban adhesión.
Ahora llamó a un paro este martes, que hizo que la actividad fuese parcial. Y anunció una olla popular para el miércoles 21 frente a la Gobernación bonaerense, a la que calificó como “la casa del ajustador Kicillof”.
La agrupación calificó de “miserable” la propuesta salarial y cuestionó que el incremento no alcanza para compensar la pérdida del poder adquisitivo de los docentes. Como parte de sus críticas, sostuvo que los $10.491 incorporados al básico (por el 3% de incremento propuesto para cada uno de los meses) no alcanzan para comprar medio kilo de milanesas.
Los plenarios de secretarios generales de los gremios AMET, SADOP, SUTEBA y UDOCBA aprobaron, por mayoría, la propuesta paritaria del gobierno provincial.
Las organizaciones AMET, SADOP, SUTEBA y UDOCBA llevaron a cabo reuniones y Plenarios de Secretarixs Generales para analizar… pic.twitter.com/TcHoq8ZYXp
— SUTEBA Provincia (@SUTEBAProvincia) October 17, 2026
Mientras se planteaba este escenario de conflicto, el Suteba en su plenario de secretarios aceptaba la paritaria del gobierno. Pero la lista Multicolor de Suteba, un espacio disidente vinculado al Frente de Izquierda, rechazó el mecanismo de aprobación de la propuesta salarial y reclamó que la decisión se someta a asambleas en las escuelas.
Además llamaron a una movilización a la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) para el jueves 22. También propuso profundizar el plan de lucha con otras 48 horas de paro y movilización la semana próxima.
“Impulsemos asambleas de escuela para tratar la oferta salarial y votar el plan de lucha”, planteó el sector disidente, que reclama que las medidas se definan con participación de los docentes.
SMB

