La acampada de plaza Catalunya ha entrado hoy en el Ayuntamiento de la mano del PP, que ha reclamado al gobierno de Jaume Collboni que desmantele las 600 tiendas para que el lugar vuelva a ser un espacio público. Los populares han logrado el apoyo de Vox y la abstención de Junts, mientras que PSC, BComú y ERC han votado en contra. La iniciativa no ha prosperado.
Quien ha valorado el tema por parte del Consistorio ha sido el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, que sin compartir el fondo de la reclamación, sí ha concedido que la Guardia Urbana está preparada: “Si llegado el momento planteamos alguna intervención, se hará de manera rigurosa, oportuna y proporcionada”. Ha apelado, sin embargo, al “derecho a la manifestación, la libre circulación y el uso del espacio público”, derechos, dijo, que como administración también están obligados a garantizar.
Batlle, que ha recordado que la situación de Barcelona se está replicando en otras capitales de España y Europa, ha dicho que proceder ahora al desalojo inmediato, como solicitaba el PP, sería “irresponsable”. Es, se desprende de sus palabras, una cuestión de equilibrio de tiempos.
La acampada cumplirá un mes la semana que viene y el 29 de noviembre hay elecciones generales. Quizás tras las urnas aplique lo que también ha compartido el propio responsable municipal de Seguridad: “Nuestros servicios están preparados para cuando seas necesario a recuperar los usos habituales de la plaza Catalunya”. Se hará, ha dicho, “para mantener la convivencia”.



