La pequeña pancarta de cartón que sostenía Pierre, un jubilado de 64 años, en la Puerta de Italia, en París, quería resumir el espíritu de la jornada: “Responder al centenar de casseurs (alborotadores violentos) permite no responder a los centenares de miles de manifestantes pacíficos que reivindican en calma”. En efecto, la nueva protesta social de este sábado en Francia ha sido mucho más pacífica que hace una semana, a pesar de incidentes limitados en algunas ciudades como París, Lyon, Toulouse, Marsella o Grenoble cuando la policía ordenó dispersar las concentraciones.
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