Después de 29 carreras celebradas en Phillip Island, desde 1989, el circuito australiano se despidió del Mundial de motociclismo sin poder disputarse sus últimas carreras dominicales por el mal tiempo climatológico. La falta de visibilidad por niebla y por las fuertes lluvias impidió que el helicóptero médico pudiese volar –imprescindible para trasladar a un herido, ya que por carretera hasta Melbourne hay 140 km– y Dirección de Carrera optó por lo más sensato: suspender las carreras, entre ellas, la de MotoGP, con el título en juego entre Marc Márquez y Jorge Martín. De modo que la cancelación dejó sin adjudicar los 25 puntos, lo que perjudicó al catalán y dio un balón de oxígeno al madrileño, que no iba a correr por lesión.
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