“Antes de llegar a la plaza de Catalunya ya empezaron los saqueos, venían en grupos de diferentes puntos y en Via Laietana desvalijaron un súper de 24 horas y quemaron contenedores; luego siguieron por la calle Comtal y las tiendas empezaron a cerrar; había varios focos, en Pelai causaron muchos destrozos, esta gente iba en busca de unos productos concretos, electrónica, ropa de marca, gafas, zapatillas deportivas, joyas…”, describe Elvira García, directora general de Barcelona Oberta, la asociación que agrupa a los principales ejes comerciales y turísticos del centro de la ciudad. García reivindica “más prevención y habilitar un canal de información directo entre Mossos d’Esquadra y comerciantes para prepararnos con más antelación”, ante posibles acciones de este tipo.
A la espera de disponer de una cifra exacta de los daños causados en los establecimientos vandalizados –23, según indicó el Ayuntamiento– , García afirma que las pérdidas son importantes, a lo que se suma tener que cerrar un día de mucha actividad comercial. “Saquearon Urban Outfitters, JD Sports, Pandora, Ray-Ban o, entre otros, la joyería Laguarda de la Rambla, cuyo propietario se tuvo que quedar a dormir toda la noche en el local por si los vándalos regresaban”, añade.
El Gremi de Restauració de Barcelona emitió ayer un comunicado en el que atribuyen estos episodios de extrema violencia a que no se evaluó correctamente el riesgo que podía suponer la concentración de centenares de jóvenes y a que el dispositivo policial fue insuficiente. Lamentan que ninguna administración se pusiera en contacto con ellos para alertar de la situación teniendo en cuenta que, tal como explicaron la noche del sábado la consellera de Interior, Núria Parlon, y el alcalde, Jaume Collboni, los cuerpos policiales hacían seguimiento de la convocatoria, realizada los días previos a través de redes sociales.
El Gremi de Restauració considera que no se evaluó bien el riesgo de la concentración
Barcelona Oberta también se queja de que se tardó demasiado en contener a los grupos de delincuentes. “Iban encapuchados, por eso no debían esperar a que saquearan las tiendas para proceder a detenerlos”, agrega García.
“Ninguna administración pública se ha puesto en contacto con nosotros para interesarse por los trabajadores que se encontraban en el interior de los establecimientos ni para transmitir ningún tipo de apoyo”, indica el comunicado del Gremi de Restauració de Barcelona .
Luis Sans, presidente de la Associació del Passeig de Gràcia, afirma que en su caso sí sabían que “podía pasar alguna cosa” y que, “excepto en la tienda de Ray-Ban, que fue vandalizada, no tuvimos más problemas”. Sans concreta que algunos comercios de esta vía decidieron cerrar por la mañana y por la tarde la mayoría al ver lo que estaba sucediendo en El Corte Inglés de la plaza de Catalunya, que tuvo que bajar las persianas con los clientes dentro. “Sí que pedimos contundencia, el móvil era puramente destrozar y robar, estamos ante hechos delictivos”, agrega Sans.
Elvira García: “Iban en busca de productos concretos: electrónica, ropa de marca, gafas, deportivas, joyas…”
Jaume Collboni confirmó que el Ayuntamiento se personará como acusación en las causas que se abran por los disturbios mientras que el Gremi de Restauració pidió que no solo se reclame por los daños causados en el mobiliario urbano sino también por los provocados en los establecimientos. El alcalde manifestó el compromiso del Ayuntamiento de apoyarlos en las reclamaciones y, “si se da el caso”, de tramitar ayudas económicas, informa ACN. La noche del sábado, Collboni ya remarcó que en el caso de los menores de edad, que son más de la mitad de los detenidos, también se procedería a reclamar responsabilidades a sus progenitores o a sus tutores.

Periodista.



