El movimiento nacido tras la tragedia de Novi Sad obtendría mayoría absoluta en el Parlamento, según el propio Aleksandar Vucic. La participación fue cercana al 70%.
Aleksandar Vucic reconoció este domingo la derrota de su Partido Progresista Serbio en las elecciones legislativas anticipadas de Serbia. Lo hizo ante sus seguidores en Belgrado, una hora y media después del cierre de las urnas y sin resultados definitivos.
Según el propio Vucic, la Lista Estudiantil obtendría entre 135 y 140 escaños sobre un total de 250, y su partido tendría 105. Esa proyección le daría a la oposición mayoría absoluta en el Parlamento. Vucic indicó que ninguna otra fuerza superó el umbral del 3% de los votos.
La participación fue cercana al 70%, la más alta desde la ruptura de Yugoslavia en 1992. A las 18, dos horas antes del cierre, ya había votado el 64,89% del padrón. Los comicios funcionaron como un referéndum sobre los 14 años de Vucic en el poder.
El movimiento nació tras el derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024, que dejó 16 muertos. Los manifestantes lo atribuyeron a años de corrupción y pidieron una investigación transparente sobre las adjudicaciones de las obras. Las marchas se convirtieron en las mayores protestas desde la caída de Slobodan Milosevic, en 2000.
Vucic había calificado a los estudiantes de mercenarios y a las protestas de «intento de golpe de Estado». En septiembre convocó a elecciones, un año antes de lo previsto, tras renunciar a la presidencia para encabezar la lista oficialista como candidato a primer ministro.

La Lista Estudiantil presentó 250 candidatos, en su mayoría profesionales de la sociedad civil sin experiencia política. Reúne a sectores proeuropeos y a grupos cercanos a la derecha nacionalista, y durante la campaña evitó definiciones sobre las sanciones a Rusia, la adhesión a la Unión Europea y Kosovo.
Antes de la votación, 24 organizaciones no gubernamentales serbias cuestionaron que existieran condiciones para elecciones libres y justas. Los estudiantes desplegaron una red de voluntarios para supervisar el comicio, además de los observadores internacionales.



