Con ayuda de familiares y amigos, levantó una vivienda ecológica en un balneario bonaerense y se instaló allí tras jubilarse como bibliotecaria.

Tenía US$900 para comprar un terreno en la Costa Atlántica, vendió historietas del Pato Donald y construyó su propia casa. (Foto: Youtube/PaisTuristico)
Elina Monferrer es una bibliotecaria jubilada que cumplió su sueño de vivir cerca del mar y construyó una vivienda ecológica con miles de botellas reutilizadas. Con ayuda de familiares y amigos, llevó adelante una obra que le demandó varios años de trabajo.
En 2011, la mujer conoció el balneario Los Ángeles, ubicado a unos 30 kilómetros de Necochea, en la provincia de Buenos Aires, y decidió que algún día tendría allí su propia casa. El terreno que encontró costaba US$7500, pero ella solo contaba con US$900 para entregarlos como seña.
Para reunir el dinero que necesitaba, recurrió a créditos bancarios, ingresos de su trabajo y ayuda familiar. También tomó una decisión inesperada: vendió una colección de historietas del Pato Donald que conservaba desde su infancia. Un comprador brasileño le pagó US$1800 por las revistas, una suma que resultó fundamental para acercarse al objetivo.
Cómo construyó su casa con 14.500 botellas recicladas
Una vez que consiguió el terreno, Elina tuvo que resolver cómo construir una vivienda sin contar con el presupuesto necesario para una obra convencional. Primero evaluó levantarla con barro, pero las condiciones del lugar complicaban esa alternativa. Después descubrió las construcciones realizadas con botellas reutilizadas.
A través de Facebook, entró en contacto con Ingrid Vaca Diez, una impulsora de este tipo de viviendas en Bolivia, quien la orientó sobre la técnica. Así comenzó a reunir envases plásticos y de vidrio con la colaboración de familiares y amigos.
Su tía Herminia, que tenía 76 años cuando la acompañó a conocer el terreno, también participó del proyecto y rellenó cientos de botellas con arena. Además, una maestra mayor de obras y un amigo albañil la ayudaron con las tareas estructurales y le enseñaron técnicas de construcción.
La obra avanzó de manera gradual, según los recursos disponibles. Elina destinaba parte de sus ingresos y aguinaldos a comprar los materiales necesarios para continuar. Con el paso de los años, el proyecto llegó a utilizar más de 14500 botellas recuperadas.
Paredes de 37 centímetros y un living de 57 metros cuadrados: cómo es la casa
La vivienda se destaca por sus paredes construidas principalmente con botellas plásticas rellenas de arena compactada, integradas a una estructura que también utiliza materiales tradicionales.
Según contó Elina, las paredes tienen 37 centímetros de espesor y fueron pensadas para contribuir al aislamiento térmico de los ambientes. También incorporó botellas de vidrio para permitir el ingreso de luz natural y realizó un vitral artesanal.
El living tiene 57 metros cuadrados y su techo pudo terminarse en 2018, después de varios años de trabajo. La decoración también refleja su vínculo con el paisaje costero: en una de las columnas colocó piedras, caracoles y otros elementos que encontró durante sus caminatas por la playa.
Cada detalle forma parte de una construcción que buscó resolver una necesidad habitacional y, al mismo tiempo, aprovechar materiales descartados para reducir la cantidad de residuos.
Se jubiló en 2018 y se mudó a 80 metros de la playa
Después de años de esfuerzo, Elina consiguió terminar las partes esenciales de la vivienda y concretar su mudanza. En mayo de 2018 se jubiló de su trabajo como bibliotecaria y el 1 de julio de ese mismo año comenzó a vivir de manera permanente en el balneario Los Ángeles.
La casa quedó ubicada a aproximadamente 80 metros de la playa, en una localidad pequeña donde la naturaleza ocupa un lugar central en la vida cotidiana. Desde allí puede disfrutar del paisaje costero y, durante determinadas épocas del año, incluso observar ballenas a lo lejos.
La jubilación no significó abandonar sus actividades. Además de ocuparse de su hogar, Elina continuó realizando artesanías, reutilizando materiales y atendiendo una pequeña despensa.



