29 oct 2026 · @caba_vive
Por Galo Maíl
El musical escrito por Fernando Monetti y dirigido por Lucía Campanela combina drama familiar, música en vivo y una historia llena de simbolismos. Su autor revela cómo nació el misterio y qué detalles conviene observar para encontrar las pistas.
El caso: cinco pistas para descubrir el secreto


Tras la repentina muerte de sus padres, Sofía se muda con sus tíos, la familia Arrabal. Lo que parece un refugio en medio del duelo esconde una verdad que podría destruirlo todo.
- Pista 1: un cuerpo. La historia nació en un taller de escritura, a partir de una escena en la que dos personajes llevaban un cuerpo.
- Pista 2: una escena desaparecida. Aquella escena dio origen a la obra, aunque nunca llegó a formar parte de ella.
- Pista 3: un final inesperado. Una observación durante el proceso creativo cambió el rumbo de la historia: «No te estás haciendo cargo de lo que querés contar».
- Pista 4: una ficción demasiado cercana. Fernando Monetti define la obra como «un gran drama familiar en un contexto quizá un poco más extremista», pero reconoce que no está tan alejada de situaciones que aparecen en las noticias.
- Pista 5: una canción diferente. En una obra llena de simbolismos, hay una canción que rompe la regla musical y se interpreta con otro instrumento. «Hay una sola canción que se toca con otro instrumento y tiene un porqué», revela el dramaturgo.
Un musical argentino donde el piano también actúa
Lejos de la estructura clásica del musical que busca cerrar cada historia con una sonrisa o un consuelo esperanzador, El peor de los secretos, se mete de lleno en las zonas grises del ser humano: la culpa, los pactos de silencio, la identidad y los límites del amor.

Con música y arreglos de Alejo Arlanti y la ejecución al piano de Federico Julián, el sonido no funciona como un simple acompañamiento, sino como una parte fundamental de la acción. La música dialoga con los intérpretes, acompaña sus tiempos y contribuye a construir la tensión de cada escena.
«El piano y quien lo ejecuta funcionan como un actor más: el pianista puede observar lo que sucede en escena y acompañar los tiempos de los intérpretes» explica Monetti.
El instrumento también permite reproducir sonidos que forman parte de la escena, desde teléfonos hasta timbres, y transformarlos en recursos dramáticos. «Todo sonido parte del piano para generar tensión, clima o lo que sea necesario, lo que sea que pida la escena», agrega.

Pero las pistas no están solamente en lo que se escucha. El vestuario, los accesorios, los cambios de ropa, los colores y la iluminación también forman parte del entramado de símbolos de la puesta. La luz cambia según los personajes y los encuentros entre ellos pueden adquirir nuevos sentidos a través de esos detalles.
«Si prestás atención, algo vas a encontrar», anticipa el dramaturgo. La invitación es observar más allá de lo evidente: en esta historia, mirar y escuchar con atención puede cambiar la forma de interpretar lo que sucede.
Cuando los personajes encuentran su verdadero destino
Detrás del misterio también hay un proceso de escritura atravesado por preguntas que exceden la ficción: ¿Por qué callamos lo que callamos? ¿Qué sucede cuando el mandato familiar exige complicidad? ¿Hasta dónde puede llegar alguien para proteger a las personas que ama?

«Desde el minuto uno apostamos a contar una historia con un misterio que se vaya desarrollando hasta el final», explica Monetti. A medida que avanzaba la escritura, el relato los conducía hacia un lugar cada vez más oscuro. Por eso, el equipo decidió no forzar un desenlace tranquilizador que contradijera el recorrido de los personajes.
«No queríamos caer en la típica de tener que terminarlo bien o con un número musical bien lindo porque no nos estaríamos haciendo cargo de lo que escribimos», señala el dramaturgo.
La reescritura también fue clave para profundizar en la historia y transformar a sus protagonistas. Monetti destaca especialmente el caso de Claudia, que pasó de ser un personaje que sentían vacío y que simplemente acompañaba la trama a convertirse en «uno de los personajes más misteriosos y más potentes».
«Ningún personaje termina como empezó», resume. La búsqueda fue lograr que el público pudiera comprender las motivaciones de cada uno, incluso cuando sus decisiones resultaran difíciles de aceptar.
Con un elenco integrado por Juli Alcevedo, Mario Angelomé, Alejo Arlanti, Lautaro Gimenez, Gonzalo Pittaluga, Luciana Renne y Matías Ruiz Díaz, El peor de los secretos construye un drama familiar en el que cada decisión deja una marca. El misterio se sostiene hasta el final, pero las respuestas no dependen solamente de lo que los personajes dicen: también están en lo que callan, en lo que hacen y en los detalles que el espectador logra descubrir.
Últimas funciones: dónde ver El peor de los secretos
La obra se presenta los domingos a las 20 h en el Teatro Azul, ubicado en avenida Corrientes 5965, en el barrio porteño de Villa Crespo. Tiene una duración aproximada de 120 minutos y las entradas se pueden conseguir a través de Alternativa Teatral.
Ficha de la obra

- Obra: El peor de los secretos
- Dramaturgia: Fernando Monetti
- Dirección: Lucía Campanela
- Música y arreglos: Alejo Arlanti
- Piano en vivo: Federico Julián
- Elenco: Juli Alcevedo, Mario Angelomé, Alejo Arlanti, Lautaro Gimenez, Gonzalo Pittaluga, Luciana Renne y Matías Ruiz Díaz
- Teatro: Teatro Azul, avenida Corrientes 5965, Villa Crespo, CABA
- Funciones: domingos a las 20 h
- Duración: 120 minutos
- Entradas: Alternativa Teatral




