El Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios busca aplicarse en todas las universidades nacionales. Esto significa que las prioridades dentro de la formación y los planes de estudio están bajo la lupa.
El SACAU replica el modelo europeo de créditos: cada crédito equivale a 25-30 horas de trabajo estudiantil. Se impulsa para acortar, flexibilizar y virtualizar las carreras, pero puede recortar contenidos, reducir títulos de grado y trasladar formación a posgrados pagos, en un contexto de ajuste presupuestario y orientación de la universidad hacia el mercado.
¿Qué se estudia en Comunicación? Mucha teoría y muy poca práctica
En la UNGS se estudia la licenciatura en Comunicación hace más de 20 años. Su plan combina una base teórica sólida con talleres de producción en medios, seminarios de cultura y materias sobre derecho de los medios.
La parte práctica representa alrededor de una quinta parte del total y se organiza en solo 6 materias obligatorias. Son cinco talleres: escritura periodística, diseño y producción de medios gráficos, radio, producción audiovisual y medios interactivos. El sexto es de práctica profesional, orientado a una experiencia similar a las “pasantías”, donde se trabaja en conjunto con organizaciones del territorio. Entre lo estrictamente práctico y lo teórico hay materias aplicadas como planificación, comunicación institucional y metodología de la investigación.
También se proponen optativas que dan continuidad a cada uno de los talleres. Pero aun cursando todas las materias de producción, la carga práctica representa solo un 27% del plan de estudio.
Como se ve, la carrera forma estudiantes con una mirada crítica sobre el contexto sociocultural: el 49% del plan se compone de materias teóricas, orientadas a la investigación científica y al desarrollo de un perfil académico-docente. Sobre este último punto volveremos más adelante.
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Equipamiento de sobra, estudiantes sin acceso
Existe una contradicción entre el plan de la carrera y las capacidades técnicas de nuestra universidad. Contamos con un estudio de televisión, donde en 2016 se llegó a dictar un taller optativo para formarse como conductor. Contamos con un estudio de grabación musical, con todos los recursos materiales para desarrollar conocimientos técnicos en producción de audio. Y contamos con 2 estudios de radio: uno para transmitir en vivo y otro para producciones en diferido.
Hay una gran inversión en medios técnicos que no está ligada a nuestro plan de estudio vigente. Y en los hechos, las materias de producción son donde más se desarrolla una comunidad de estudiantes que trabajan al unísono para realizar productos donde se vuelca la creatividad. Esas cursadas son más dinámicas y vibran como un proyecto colectivo que se construye día a día. Es una experiencia de formación valiosa porque genera espacios de encuentro y lazos entre estudiantes que refuerzan la trayectoria académica.
Pero si estos recursos no están al servicio de los estudiantes… ¿dónde están?
Televisión. En los últimos 15 días salió el último programa de Periscopio, el que más se transmite desde UNITV (el canal que utiliza el estudio de televisión). Hoy hay una participación ínfima de los estudiantes dentro del estudio de grabación y dentro de la programación regular del propio canal. Todo el contenido está codificado por los lentes de la gestión universitaria y realizado por graduados o docentes. Y no tiene un rol actualmente en la etapa formativa de producción audiovisual.
Música. El estudio es una puerta aislada dentro del estudio donde se transmite la radio: una sala vacía, repleta de artefactos técnicos preparados para grabar canciones y composiciones, pero sin producción. Antes de escribir esta nota consultamos de qué forma podían utilizarse esas instalaciones y nunca respondieron. Hoy desconocemos si tiene alguna utilidad o si está parado por el ajuste presupuestario.
Radio. Es lo más dinámico, pero solo puede usarse en una única materia optativa, con 1 hora semanal dentro de la programación habitual de la radio universitaria. Una sola hora de práctica en el aire, en un solo cuatrimestre. Además, por el recorte de comisiones, la materia se cursa con más estudiantes que quieren hacer un programa y que, por eso, tienen menos tiempo de aire: solo 4 minutos por un segmento de 3 integrantes.
Si hoy la práctica ya es así de escasa, ¿qué pasa cuando llega una reforma pensada para recortar?
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Desfinanciamiento y SACAU: el recorte llega a los planes de estudio
La universidad atraviesa un recorte presupuestario muy importante. Hace ya un año que no se aplica la Ley de Financiamiento Universitario. El rectorado apela a la normalidad mientras los docentes siguen reclamando un aumento salarial que recomponga todo lo perdido en los últimos años. Y los estudiantes vemos cómo las condiciones edilicias se deterioran cada vez más. Este recorte no solo se expresa en las goteras de nuestras aulas: ahora, con el SACAU, vienen también por nuestros planes de estudio.
El SACAU (Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios) tiene como premisa recortar contenidos de los planes para “flexibilizar” la trayectoria académica, supuestamente para que los estudiantes se reciban más rápido. Entre otras cosas, prometen un esquema de títulos intermedios, pero en realidad abren la puerta a un recorte del plan de estudio, donde ciertas materias podrían pasar a posgrados pagos.
Esta política no es nueva: es una continuidad de la LES menemista sancionada en el ‘95, que entiende el conocimiento universitario al servicio del mercado. Son reformas que no solo no resuelven los problemas estructurales de la juventud, sino que los profundizan. La deserción se extiende por las condiciones de vida de los jóvenes, bajo un gobierno que ajusta a los sectores más desfavorecidos y empuja a amplios sectores de la juventud a la informalidad y a los trabajos precarios.
Una reunión a puertas cerradas
Hace una semana tuvimos una reunión presidida por la vicerrectora, donde se comunicó que el SACAU se va a implementar en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Solo se entregó una fotocopia sin información relevante que mostrara qué representa realmente para cada carrera. Todo fue abstracto, pero quedó claro ante los representantes de comités y estudiantes presentes que la gestión tiene consenso para avanzar.
En la UNGS, la gestión académica de cada licenciatura no se organiza en «facultades» ni en «juntas» tradicionales, sino en Comités de Carrera. En la teoría, estos comités son organismos cogobernados donde convergen representantes de docentes, graduados y estudiantes para discutir y decidir sobre los planes de estudio, la carga horaria, la orientación pedagógica y las condiciones de cursada. Son, formalmente, el espacio de debate sobre qué tipo de profesionales se forman.
¿Qué actividad realizaron los comités para convocar a los estudiantes? Una pregunta con una sola respuesta: nada. La autoorganización de estudiantes de Historia fue la única vía para convocar a sectores más amplios del estudiantado, informar y denunciar el rol que juega la gestión en la aplicación de esta reforma.
¿Qué debe hacer un comité a las puertas de una reforma?
Desde el inicio planteamos una perspectiva: un comité no puede ser una oficina que espera a que la gestión le informe lo que ya decidió. Tiene que ser un espacio de organización, abierto a todos los estudiantes, donde se discutan los problemas de fondo de la carrera y de nuestras condiciones de cursada.
Porque si algo quedó claro en la reunión con la vicerrectora es que esta reforma se quiere implementar a espaldas de los estudiantes y sin tener en cuenta sus demandas. Ni una fotocopia vacía, ni reuniones a puertas cerradas, ni comités que no convocan: así no se define el futuro de una carrera.
Entonces, ¿qué proponemos?
Romper los cercos. Que el comité deje de ser un lugar al que se llega con invitación y pase a ser un espacio donde cualquier estudiante pueda acercarse a plantear lo que le pasa: las materias que faltan, los talleres sin equipamiento ni tiempo de práctica, las comisiones que se recortan, las cursadas que no se pueden sostener junto con el trabajo.
Por eso, desde En Clave Roja y la Juventud del PTS consideramos fundamental hacer un relevamiento a todo el claustro estudiantil. Queremos saber qué piensan, qué problemas atraviesan y qué aspectos de la carrera hay que modificar. Ese relevamiento no es un trámite: es la base para que los estudiantes lleguemos a la discusión del plan de estudio con propuestas propias, y no como espectadores de una reforma ya escrita.
Si la gestión quiere avanzar con el SACAU, que sepa que los estudiantes tenemos mucho para decir. Y si nunca te sentiste parte de las decisiones de tu carrera, esta es la oportunidad: sumate, contanos lo que pasa en tu cursada y organicémonos juntos.
El futuro de la carrera no se define sin nosotros.

