Arzobispo de Cusco (Perú).
La Iglesia católica peruana atraviesa horas de duelo tras la muerte de Richard Alarcón Urrutia, arzobispo metropolitano de Cusco, quien falleció el viernes último a los 74 años después de atravesar una larga enfermedad.
La noticia fue confirmada por la Arquidiócesis de Cusco y generó numerosas muestras de pesar entre fieles, autoridades eclesiásticas y organizaciones religiosas del país. También el Papa León XIV lamentó la pérdida de quien “entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia”.
Mediante un telegrama enviado a la mencionada Arquidiócesis, el Sumo Pontífice expresó “mi profundo sentimiento de pesar, rogando que tenga la bondad de transmitirlo también a los familiares del difunto prelado, así como al clero, religiosos, religiosas y fieles de esa comunidad eclesial”.
“Asimismo, recordando a este abnegado Pastor que, durante años y con fidelidad, entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia, ofrezco sufragios por el eterno descanso de su alma, para que el Señor Jesús le otorgue la corona de gloria que no se marchita”, agrega en el texto.
El fallecimiento de Alarcón Urrutia se produce a pocas semanas de una fecha especialmente significativa para la región andina: la visita del León XIV a la ciudad de Cusco, prevista para el próximo 15 de noviembre.

Según informó la Iglesia local, el prelado participaba activamente en los preparativos de ese acontecimiento pastoral antes del deterioro de su estado de salud.
Nacido en Lima el 10 de abril de 1952, había ingresado ingresado a la Orden Franciscana en 1969, ordenado sacerdote en 1976 y recibió la ordenación episcopal en 2001. Más de una década después, el Papa Francisco lo designó arzobispo de Cusco, cargo que asumió oficialmente el 3 de enero de 2015 y que desempeñó durante casi doce años.
Durante su ministerio pastoral estuvo al frente de una de las jurisdicciones eclesiásticas más importantes de Perú, una región de gran relevancia histórica y espiritual para la Iglesia en América Latina. Su labor estuvo marcada por el trabajo pastoral junto a las comunidades andinas y por su participación en distintos espacios de la Conferencia Episcopal Peruana.
Los restos del prelado son velados en la Catedral de Cusco, donde cientos de fieles comenzaron a acercarse para brindarle el último adiós, mientras que el funeral está previsto para este domingo en el principal templo de la ciudad.


