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miércoles, febrero 26, 2025

Los romances más escandalosos de los herederos de la familia Blaquier, la más rebelde de la aristocracia argentina

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Ser un Blaquier no es una tarea sencilla, y querer vivir como si no existiera tal apellido, una osadía que pocos se animan a emprender”, sostiene la escritora Soledad Ferrari en la tercera edición de su libro Las Blaquier (Penguin).

En sus casi 400 páginas, la periodista se sumerge en la vida de los herederos de la familia Blaquier, símbolo de la aristocracia argentina, que con sus escándalos hicieron hablar por lo bajo a la elite local y, por supuesto, generaron muchos titulares con sus transgresores romances.

En esta nota, la autora repasa junto a GENTE, las agitadas vidas de algunos de los miembros del clan, en los que se encuentran nombres famosos como Delfina Blaquier, Concepción Cochrane Blaquier y Ginette Reynal, pero también la polémica Dolores Blaquier, quien estuvo presa por una causa narco; Alejandro “Jandry” Blaquier, que en el pasado tuvo un romance con una ex “chica Porcel”; y Agustina Braun, quien en su momento fuera cuestionada por su vínculo con un político mucho mayor que ella.

El miembro de Blaquier que mantuvo un romance con Noemí Alan

Corría la década del ochenta y Noemí Alan “era la gran sex symbol de los argentinos, alta, voluptuosa, divertida”. Tenía 23 años y era una de las vedettes preferidas de Jorge Porcel y la chica de tapa de todas las revistas. Como cuenta Ferrari, Alejandro “Jandry” Blaquier “quiso conocerla y el encuentro no tardó en producirse. La química entre ellos fue instantánea”.

A pesar de las dudas y los cuestionamientos familiares, la “Tana” Alan, narra el libro, “se había enamorado profundamente” del adorado primo hermano de Ginette Reynal. Aunque “Jandry” sabía que la relación tenía una fecha de vencimiento, “por momentos fantaseaban con tener una vida juntos”.

“Noemí no quería presionarlo. Estaba fascinada con su estilo, una mezcla de hombre rico y campechano. Jandry se vestía con botas texanas, chaleco de carpincho y jeans gastados, y Noemí moría de amor. Eran tan buenos amantes como compañeros”, continúa Ferrari. Y cuando ella hacía temporada en Mar del Plata, él la esperaba religiosamente en el bar del hotel Hermitage.

La familia Blaquier
De azul, Nelly Arrieta de Blaquier, la «dama del azúcar», esposa de Carlos Pedro Blaquier –fallecido en 2023– y última gran mecenas de arte local que murió en 2020, junto a su familia en la cena de otoño de la Frick Collection de New York. En la segunda fila, en el quinto lugar, Alejandro «Jandry» Blaquier.

Cuando Nelly, la dueña de Ledesma, se enteró de que la novia de su hijo era una “chica Porcel”, lo increpó a los gritos: «¿Vos creés que esa mujer te quiere de verdad, Alejandro? ¡Lo único que quiere es sacarte todo! Por Dios, ¿para qué sirvió todo el esfuerzo que hicimos con tu padre?”.

Aún herida por las traiciones de Carlos Pedro, “ella veía en cualquier mujer a una enemiga que sólo quería aprovecharse de sus hombres más amados”. Por su parte, Alejandro intentaba no escuchar a su madre. “Estaba feliz y relajado. Con Noemí podía mostrase como era y vivía en una montaña rusa de emociones”, cuenta la autora. Según el libro, la vedette amaba no sólo la sofisticación de su novio aristocrático, también cómo la hacía reir cuando salías de copas a lugares exclusivos como Le Club y Regine.  

La tapa y la contratapa de la edición actualizada de Las Blaquier, libro editado por Penguin
La tapa y la contratapa de la edición actualizada de Las Blaquier, libro editado por Penguin.

Hoy, Alejandro Blaquier comparte su vida en pareja con su prima lejana, Agustina Braun. Aunque tienen el mismo linaje provienen de ramas diferentes. “Jandry” despliega su amor por la fotografía al tiempo en que es parte del directorio de la empresa alimenticia.

Dolores Blaquier Nelson: de su relación con el piloto Andrea Vianini a la causa narco que escandalizó a la aristocracia porteña en los 90’s

“Dolores Blaquier Nelson, que era la más rebelde del clan, tuvo una relación violenta con (el piloto automovilístico) Andrea Vianini, quien queda cuadripléjico a los 27 años. Fue un vínculo muy intenso, en el que hasta se revoleaban con cosas. Además, él le era infiel”, retoma Soledad Ferrari acerca de la mujer que estuvo presa en el ’92 por “tráfico de estupefacientes” y que “compartió celda con Yiya Murano”.

Tal como retoma el libro Las Blaquier, Dolores conoció al italiano durante un verano en Punta del Este: el primer flechazo se produjo en la puerta del casino de San Rafael. “A ella le pareció bastante buen mozo y algo misterioso”,  mientras él quedó impactado por su belleza “y la invitó a Punta Ballena para practicar caza submarina”. Pero en lugar de meterse al mar, prefirieron tener intimidad “bajo la sombra de un pino”.  

Retrato reciente de varias de las mujeres del clan Blaquier. Dolores es la primera de la izquierda, con sombrero verde y tapado animal print. Hija de Malena Nelson y Juan José Silvestre Blaquier, nació en 1944 y tuvo ocho hermanos. Después de Vianini, estuvo en pareja con el millonario brasileño de origen noble y británico, Lair Cochrane.

En ese momento, el concubinato no estaba nada bien visto. Y como retoma Ferrari, en la casa de Dolores “se escandalizaban por haberle permitido ese vínculo sin una libreta de matrimonio”.

Sus amores no fueron su único tema polémico. Protagonizó uno de los capítulos mediáticos más oscuros del clan cuando estuvo “acusada de comercializar estupefacientes en su círculo VIP”. El 6 de noviembre de 1992, la hija de la empresaria y exesposa del automovilista italiano Andrea Vianini fue detenida en su casa de Palermo, investigada por integrar una banda narco.

La detención y traslado de Dolores Blaquier al Hospital de Vicente López, retratada en Gente, en 1992
La detención y traslado de Dolores Blaquier al Hospital de Vicente López, retratada en GENTE, en 1992.

Ferrari retoma: “Estuvo dos meses arrodillada, llorando y pidiendo que la liberaran. Ella juró que nunca más lo iba a hacer”. Tras permanecer tres meses en la cárcel, la liberaron en febrero de 1993.

Agustina Braun y su antiguo noviazgo con un político mucho mayor que ella

Otra de las chicas Blaquier que dio que hablar fue Agustina Braun, hija de Agustina Blaquier y Martín Braun Lasala. Según cuenta Soledad Ferrari, siempre fue distinta al resto de las mujeres de la familia. “Se consideraba una mujer de otra época y nunca ocultó su debilidad por los hombres mucho mayores que ella”, relata la autora.

A los 18 años, le encantaba leer, ocuparse de los animales cuando iba al campo y aunque no había terminado el colegio “soñaba con encontrar la posibilidad de convertirse en madre y en esposa”. Y su noviazgo con el ex ministro del Interior, Julio Mera Figueroa también hizo hablar a la elite porteña.

Según relata la autora de Las Blaquier, Agustina lo conoció en una clínica de Pilar en la que estuvo internada para superar trastornos alimenticios. “El exdirigente había ido a visitar a su hija Carolina”, continúa.

En la actualidad, Agustina es pareja de su primo lejano Alejandro “Jardy” Blaquier. Foto: gentileza Christian Heit.

Pero ese romance no fue nada bien recibido en el seno del clan. “Los padres de Agustina se oponían fervientemente a su pareja”, explica Ferrari. Según la escritora, la familia intentaba persuadirla y le retrucaba: “Es un horror. Es menemista y encima podría ser tu padre”.

Como retoma el libro, “Mera Figueroa no sería un hombre refinado pero tenía poder. En 1971 fue el nexo entre Perón y los Montoneros. Simpatizaba con Rodolfo Galimberti, José Rucci y Héctor Cámpora. Durante la última dictadura militar argentina había estado dos años preso, luego debió exiliarse al Uruguay”.

No solo era la diferencia de edad ni la ideología política del hijo de una familia tradicional de Salta (“y rosista”) lo que los indignaba: “A los ojos de los Blaquier, carecía de distinción, cualidad excluyente para pretender a alguna de sus mujeres”.

Malena Nelson Hunter de Blaquier y su “affaire” con Felipe de Edimburgo

«La Concepción», la célebre finca familiar de los Blaquier Nelson, por la que han pasado Henry Ford, Nelson Rockefeller, la princesa Benedicta de Dinamarca, el Maharajá de Jaipur y Edward Kennedy, entre otros, fue testigo de un comentado romance que si bien ninguno se atrevió a confirmar, algunos miembros lo dieron por hecho.

Una vista de «La Concepción», la célebre estancia familiar de los Blaquier: cuenta con 6000 hectáreas y está situada en Lobos, Provincia de Buenos Aires.

Malena Nelson Hunter de Blaquier era una de las más disruptivas del linaje femenino. Enviudó a los 42 años (fue esposa de Juan José Silvestre Blaquier Elizalde, quien falleció en 1959), no tenía problemas en salir todas las noches y solía tener novios mucho más jóvenes. Fue una de las precursoras de las cirugías plásticas e incluso tuvo un romance con Felipe de Edimburgo (1921-2021; marido de la reina Isabel II, 1926-2022).  

El supuesto affaire se dio durante la icónica visita de Felipe al campo del clan familiar en 1962. La historia sería retratada tiempo después en el libro The Royals, de Kitty Kelley.

A raíz de ese escándalo, por entonces la aristócrata explicaría: «Todo esto es un disparate y no quiero perder tiempo aclarándolo. Todo el mundo sabe que Felipe de Edimburgo vino a la estancia y que yo fui a Windsor infinidad de veces, por el polo. Incluso, hace dos años el príncipe Carlos me dijo que su padre hablaba mucho de nuestra estancia y de la Argentina».

Malena, considerada, la primera «IT girl» del país, fue madre de nueve hijos: Mercedes, Juan José, Magdalena, Dolores, María Teresa, Agustina, Eduardo, Marina y Julia Elena.

A pesar de las desmentidas, fue su propia nieta, Concepción Blaquier, quien tiempo después retomaría la anécdota del “affaire” de su abuela con el príncipe, y sin dudar respondería: “Si esas paredes hablaran…”. Consciente de que había metido la pata, la más excéntrica de las Blaquier, luego aclaró: “Bueno, no sé si mi abuela realmente tuvo un romance con el Duque, tampoco nadie lo va a confirmar… ellos lo sabrán”.

Su alteza real estaba fascinado con la viuda de Silvestre y lo único que quería era quedarse a solas con ella. La dueña de casa ya había terminado con su luto y, aunque extrañaba a su marido, le divertía coquetear con su invitado”, narra Ferrari en el libro.

La relación de Malena Blaquier con el marido de la reina Isabel no fue la única en su amplio prontuario, ya que también se le adjudicó un affaire con “Jimmy” Dodero Bosch, varios años menor que ella.

Malena Nelson Hunter el día de su boda con Juan José Silvestre Blaquier Elizalde
La boda de Malena Nelson Hunter y Juan José Silvestre Blaquier Elizalde, el 15 de noviembre de 1937.

A propósito del estilo liberal con el vivió Malena, Soledad Ferrari acota: “Sus hijas siguieron su línea. De hecho, Teresa le sacó el marido a su hermana menor, Julia. Esto me lo contó uno de los hijos. Me dijo que, de repente, su padre aparecía con su tía en los asados familiares”.

Así lo retoma el libro en la página 195: “Sin darse cuenta, ella y su cuñado (Francisco) comenzaron a compartir charlas y a disfrutar de quedarse solos”. La cosa siguió al punto de que Teresa le confesó su verdad a su esposo, Adolfo. Tras el escándalo, “Malena hizo a Teresa responsable no sólo de romper la familia de Julia, sino de destrozar la imagen las Blaquier”.

Estas son tan solo algunas de las tantas jugosas historias de las más rebeldes de la clase alta argentina.

Más información en Gente

Redacción

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