El chascarrillo “¿quién es Andy y quién es Lucas?” se convirtió en una frase viral cuando nadie tenía redes sociales, allá por los dos mil, ante la necesidad de diferenciar a dos chiquillos gaditanos que siempre iban juntos y cuyo primer disco fue un éxito rotundo en España y Latinoamérica.
Más de 20 años después, Andrés Morales y Lucas González, conocidos en conjunto como Andy y Lucas, anuncian su separación y retirada de los escenarios ante los problemas cardíacos de uno de los integrantes de la formación. “La despedida del grupo viene por una causa mayor, un problemilla que tengo en el corazón (cardiopatía), pero eso no significa que en algún momento futuro podamos volver”, nos asegura Lucas.
Un baile en Tiktok y la nariz de Lucas los han convertido durante su gira de despedida en un fenómeno viral
Pero antes de que esa retirada ocurra, el dúo (ambos de 42 años) está teniendo tiempo para Nuestros últimos acordes , una gira de despedida que este sábado pasará por el Sant Jordi Club. “Ofrecemos música y diversión. El que venga se va a reír y también se va a emocionar con temas nuestros de toda la vida”, nos cuenta Andy.
Precisamente la viralidad en las redes se volvió algo trascendente para ellos el año pasado por dos asuntos muy distintos. Por un lado, una nueva coreografía en Tiktok de su hit Son de amores hizo que las nuevas generaciones descubrieran al dúo y, por otro, los comentarios que produjo una imagen de la desfigurada nariz de Lucas lo convirtieron en tema de debate.
“Al principio no le veía la gracia al baile pero luego vi que el tema se había vuelto una cosa seria. Lo han bailado hasta los chinos, ha sido a nivel mundial. Ahora algunos niños por la calle nos llaman los del ‘pum, pum, pum’ (en alusión a la coreografía)”, reconoce Andy.
En cuanto a su nariz, Lucas nos revela que “en marzo me mira otra vez el doctor y en abril si todo va bien entraré en quirófano”. “Lo afronto con la cabeza alta. Es mucho más como se ve en una foto o un vídeo de como lo tengo realmente en persona. Eso me ha perseguido toda la vida. La cámara me engorda y tampoco le hace justicia a como tengo realmente la nariz”, asegura al respecto.
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Andy y Lucas en una imagen promocional.
David Fernández
Mucho les ha cambiado la vida a los gaditanos desde que se conocieron en el colegio y se hicieran ídolos de masas. Esta gira se presenta en un buen momento personal para Andy y Lucas, pese a la enfermedad del segundo, y están disfrutando de esta última gira “como si fuera la primera, estamos viviendo momentos muy bonitos”, dice Andy. Ahora los dos tienen hijos, y Lucas cuenta cómo han cambiado las giras desde que ampliaron la familia: “Antes nos íbamos de fiesta con los músicos y ahora volvemos al hotel a ponerles el pijama a los peques”.
De Barcelona, ambos guardan buenos recuerdos. De épocas pasadas se acuerdan de sus salidas por los desaparecidos locales del Port Olímpic y por las discotecas de la zona, donde coincidían con los filiales del Barça, que entonces tenían su misma edad. Lucas, a quien sorprende que la Sagrada Familia todavía esté en construcción, también nos recuerda la riña que tuvo con el rapero Eminen al coincidir en un hotel de la ciudad, en la que tuvo que intervenir un Mosso d’Esquadra para separarles tras unas acaloradas palabras debidas a que el estadounidense no se detuvo a atender a una fan.
Tras esta última gira, Andy, muy modesto y a quien aún le cuesta reconocerse como un ídolo millennial , intentará que este contratiempo en su carrera por la salud de su compañero no le haga renunciar completamente a la música, algo que necesita como el aire. “No creo que pueda estar parado. Es como el deporte, no puedo vivir sin ello. Tengo en mente un par de cosas, algo haré. Pero cuando él se recupere volveremos juntos”.
Para responder a la famosa pregunta de quién es quién, solo hay que mirar una foto de ellos, pues llevan años posando Andy a la izquierda y Lucas, a la derecha, como en el orden de sus nombres.