A punto de cumplir treinta años, el tren es el mismo aunque su renovación es sustancial por fuera y por dentro. Desde el suelo hasta las pantallas de información pasando por el tapizado de los asientos, el lavado de cara empieza a ser visible en los trenes más viejos de la línea del Vallès de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC).
El primero de los convoyes de la serie 112 en pasar por el taller vuelve a circular desde este jueves. Lo hace rejuvenecido, con la misma distribución interior pero mucho más luminoso y sin las mamparas que separaban los asientos. Es probablemente el cambio más notable a simple vista ya que dota de una mayor amplitud al vagón en el que también se han pintado las puertas y agarraderos con nuevos colores y se han instalado nuevos reposacabezas y reposabrazos más robustos.
Las clásicas mamparas han desaparecido y las modernas pantallas de información se han incorporado
Las nuevas pantallas de información en el techo sustituyen los indicadores que había sobre las puertas y traen al siglo XXI unos convoyes diseñados en los 90. De hecho, la imagen busca asemejarse a la de los quince trenes de la serie 115, los más modernos, que circulan desde el 2022. Con una serie de arreglos estéticos, se alargará entre diez y quince años más la vida útil de 16 unidades que empezaron a circular en 1996, dando pie entonces al llamado metro del Vallès.
Esta reforma de media vida, en la que se invierten 16,3 millones de euros, complementa la que se hizo –de menor intensidad– cuando cumplieron 15 años y proyecta su uso hasta los 45 años, amortizando así al máximo unos convoyes fabricados por CAF y Alstom. La multinacional francesa es la que se encarga de la puesta al día de unos convoyes que han envejecido muy bien, sin grandes achaques que serían propios de la edad.
“El mantenimiento constante llevado a cabo durante todo este tiempo es una de las claves que ahora permite alargar su vida útil y equipararlos con las unidades más modernas”, celebra el presidente de FGC, Carles Ruiz, a bordo del primero de los trenes reformados.

El director de FGC Operadora, Oriol Juncadella, el presidente de FGC, Carles Ruiz, y la directora de Material Móvil, Esther Garcia
Àlex Garcia
El proceso de renovación se alargará durante unos dos años. Al primero de los convoyes se le ha dedicado casi un año para definir todas las cuestiones a mejorar, pero a partir de ahora se modernizará un tren cada dos meses. Se hará de uno en uno en los talleres centrales de FGC en Rubí para evitar que el servicio se resienta al retirar varias unidades de golpe.
Otros seis convoyes de la misma serie, que se adquirieron en el 2003, se someterán al mismo proceso posteriormente. Cuando acabe esta tarea, o quizás antes, será el momento de afrontar el encargo de fabricación de los nuevos trenes que deben dar servicio a la línea del Llobregat y su prolongación hasta Gràcia.