«Tenemos grandes extensiones de tierra con acceso a energía y agua, climas fríos, que es la cereza del pastel para el enfriamiento de los sistemas IA; y además, estamos en un área sin conflictos armados, sin tsunamis, ni terremotos. No hay muchos lugares en la Tierra con esas cualidades. Obviamente, el problema es que estas áreas están pobladas de argentinos. Así que ésta es una de las cosas que hemos arreglado. Estamos estabilizando la macro, estamos dándoles el marco legal para explicarles que estamos abiertos a negocios esta vez».
Este fue parte del discurso del funcionario del gobierno nacional Damián Reidel, jefe del Consejo de Asesores del presidente Javier Milei, en el Latam Forum, organizado por el Foro Económico Internacional de las Américas (IEFA) y llevado a cabo en el hotel Four Seasons de Buenos Aires. Participaron líderes de la industria petrolera, inversores multimillonarios y funcionarios públicos ante los cuales Reidel habló de las riquezas del sur argentino y tuvo una controvertida afirmación señalando que el único problema (sic) sería la población argentina que han solucionado (doble sic).
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¿A qué solución se refiere? ¿Atacar a los pueblos mapuches y acusarlos de terroristas para echarlos de sus tierras ancestrales? ¿No apagar los incendios en la Patagonia que afectan las tierras de los sectores populares? ¿Proteger a empresarios como Joe Lewis, el británico que se apropió más de 12 mil hectáreas en el sur?
No son de extrañar estas palabras del discurso de Reidel ya que fue trader en Goldman Sachs y JP Morgan, dos grandes instituciones del capital financiero internacional especializadas en el saqueo de las riquezas de países como la Argentina. Se recibió como matemático en la Universidad de Harvard y como físico en el Instituto Balseiro, pero construyó su carrera en el mundo financiero internacional. En 2007 cofundó junto al chileno José Luis Daza la firma QFR Capital Management, un fondo de cobertura que operaba en el mercado estadounidense.
Durante el gobierno de Macri, desempeñó el cargo de vicepresidente segundo del Banco Central entre 2015 y 2018. Su paso por la función pública estuvo rodeado de polémicas debido a sus vínculos financieros y las decisiones tomadas durante su mandato. Él y otros funcionarios fueron denunciados por el diputado Rodolfo Tailhade por haber favorecido a JP Morgan, su antiguo empleador, mediante movimientos en el tipo de cambio que coincidieron con operaciones del banco, lo que habría generado beneficios indebidos para la entidad financiera.
Desde diciembre de 2024, Reidel ocupa el cargo de jefe del Consejo de Asesores del Presidente, desempeñando un rol crucial en la definición de estrategias y políticas económicas del gobierno. Hoy resulta una figura clave en el círculo cercano de Milei, y cuenta con la confianza de Luis Caputo y Federico Sturzenegger.
Desde el inicio de su mandato, Milei ha impulsado políticas que profundizan el modelo extractivista en el país. Con el respaldo de sectores del peronismo, ha implementado políticas que desregulan actividades estratégicas, intentado derogar normativas ambientales y reduciendo significativamente los presupuestos destinados a la protección del ambiente. Estas acciones reflejan una combinación de negacionismo ambiental, intereses económicos multimillonarios y una creciente dependencia del país hacia capitales extranjeros.
Uno de los episodios más significativos de esta política fue la emisión del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, apenas días después de asumir la presidencia. Este decreto, compuesto por más de trescientos artículos, marcó el inicio de una ofensiva legislativa destinada a desregular sectores clave como la energía, la minería y el uso de tierras, facilitando la entrega de bienes comunes naturales y territorios a empresas extranjeras.
Entre las medidas incluidas en este DNU, se desfinanció la Ley de Manejo del Fuego, una normativa esencial para la protección de los ecosistemas frente a incendios. Además, se modificó el artículo 609 del Código Aduanero, permitiendo la exportación sin restricciones de bienes y servicios estratégicos. También se buscó avanzar sobre la Ley de Tierras, lo que fue frenado en la Justicia. Estas acciones representan un claro retroceso en términos de soberanía y cuidado ambiental, priorizando los intereses de grandes corporaciones por sobre las necesidades del pueblo y el ambiente.
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Milei es un negacionista abierto de la crisis climática y apuesta a un extractivismo recargado, pero esto no comenzó con su mandato. Cuenta con el consenso de todo el régimen político patronal: peronistas, radicales, el pro y libertarios. Bajo el pretexto del desarrollo económico, se promueven actividades como la minería a cielo abierto, el fracking y la expansión de monocultivos, ignorando las consecuencias devastadoras que estas prácticas tienen sobre la biodiversidad y la crisis climática, además de que no aportan beneficios al pueblo trabajador en términos socio-económicos. Por el contrario, son políticas que suelen ir acompañadas de una represión sistemática contra quienes se oponen a estos proyectos.
En este marco, las inversiones no llegan y el presidente firmó un nuevo acuerdo con el FMI, nuevamente con el aval del peronismo y sectores de la oposición que apoyaron un DNU inconstitucional. A las grandes empresas multinacionales ¿no les alcanza con el RIGI? Aún con todos los beneficios dados, “los mercados” responden con el bolsillo y las inversiones son prácticamente nulas. En este desesperado intento por ofrecer todos nuestros bienes comunes naturales, Reidel terminó en la grotesca parodia de señalar que el problema somos los argentinos.
El modelo de Milei y sus cómplices no cierra ni un poco y genera cada vez más bronca, declaraciones como las de Reidel echan más leña al fuego. Ante tanta entrega y pobreza aparecen las resistencias desde los territorios, sectores populares, jubiladas y jubilados, mujeres y la diversidad, y las y los trabajadores. También la solidaridad desde abajo frente a las catástrofes sociales como las inundaciones e incendios. Todo esto ayuda a que aumenten las ganas de enfrentar al gobierno y las exigencias a las centrales sindicales para que terminen con la tregua y llamen a un verdadero plan de lucha.
Este 24 de marzo también movilizamos contra quienes entregan el país y nuestros bienes comunes, para que no transformen el país en zona de sacrificio.
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