Las políticas públicas de los presidentes Javier Milei y Donald Trump, pese al vínculo personal que los une, tienen puntos de encuentro y desencuentro. En lo que concierne a la salud pública, hace algunas semanas ambos gobiernos decidieron enfrentarse con la Organización Mundial de la Salud con duras críticas por el rol que el organismo internacional desempeñó durante la pandemia de Covid. Sin embargo, en la problemática de la vacunación cada vez se diferencian más.
Este martes se conocieron dos hechos casi simultáneos en Argentina y Estados Unidos que muestran esta evidente distancia entre uno y otro país en la consideración de las vacunas como herramienta de salud pública. Mientras el disruptivo gobierno de Milei en este tema parece seguir la tradición y el apego argentino a las campañas de inmunización, en Estados Unidos se desató una gran polémica a partir de la intención de Trump de investigar una hipótesis que ya fue varias veces refutada: la idea de que las vacunas podrían provocar autismo.
No sólo eso. Según publicó en las últimas horas The Washington Post, quien habría sido elegido para realizar esta investigación sería una persona que en el pasado ya se había manifestado abiertamente en contra de las vacunas para vincularlas con el aumento del autismo en ese país. Varios funcionarios citados por ese medio -cuya identidad se mantuvo en reserva- cuestionaron esta elección de Trump al considerar que la investigación parece tener puesto el resultado antes de haber comenzado.
El personaje en cuestión es David Geier, que según la información publicada habría sido contratado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno de Trump para realizar el polémico trabajo. El diario estadounidense cuenta que “Geier y su padre, Mark Geier, han publicado artículos que afirman que las vacunas aumentan el riesgo de autismo”. Al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., también se lo conoce por sus teorías contra las vacunas
El periódico agrega que “los expertos en salud pública y autismo temen que la elección de un investigador que ha promovido afirmaciones falsas dé lugar a un estudio defectuoso con consecuencias de gran alcance. Temen que esto menoscabe la importancia de las vacunas que salvan vidas y dañe aún más la confianza en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)”. Todo esto ocurre en pleno brote de sarampión en Texas y Nuevo México, con cientos de casos, algunos fatales.

El sarampión también está afectando a la Argentina, donde ya son 14 los contagios registrados en el AMBA, según el último Boletín Epidemiológico Nacional, publicado este martes. Sin embargo, la postura argentina en cuanto al rol de la vacunación hasta el momento viene siendo indubitable. El Ministerio de Salud ha promovido en los últimos días, tras juntarse con expertos de la Comisión Nacional de Inmunizaciones, una campaña focalizada en la inmunización contra el sarampión.
La adherencia a las vacunas ha bajado considerablemente en los últimos años y en particular contra el sarampión. Según publicó Clarín la semana pasada, en 2024 sólo el 47 por ciento de los niños que debían darse la segunda dosis contra esta enfermedad se la aplicaron. Esto obviamente atenta contra la posibilidad de tener la circulación del virus bajo control. De ahí la iniciativa oficial de avanzar activamente para recuperar el terreno perdido en este sentido.
Nueva campaña de vacunación
A ese plan contra el sarampión se suma a partir de este miércoles el lanzamiento de la campaña de inmunización contra el virus de influenza. El Ministerio de Salud comunicó en las últimas horas: “Comienza la vacunación contra la gripe”. Y detalló que “debe ser efectuada en forma oportuna, idealmente antes del comienzo del invierno”. Según informó, “las dosis ya fueron distribuidas a las provincias y tanto el PAMI como cada jurisdicción comunicarán el inicio de sus campañas”.
El Gobierno también destacó en los últimos meses el importante rol que tuvo la flamante vacunación contra el virus sincicial respiratorio (VSR) para evitar los casos de bronquiolitis. Y hasta incluso se manifestó “más papista que el Papa”, al haber atribuido a la inmunización de embarazadas el fuerte descenso de casos de VSR la última temporada. Un dato que los expertos suelen relativizar para afirmar que todavía es muy pronto para vincular una cosa con la otra, y que esa abrupta caída de casos es, en realidad, multifactorial.
Como sea, las actitudes disímiles de Trump y Milei respecto de la vacunación han quedado en evidencia incluso desde la pandemia. Durante ese periodo, al ahora presidente argentino no se le conocieron expresiones en contra de la vacunación ni de la gravedad que suponía el SARS-CoV-2, mientras que el entonces primer mandatario estadounidense solía subestimar al virus en sus apariciones.
Incluso hace unos días, Trump ordenó retirar los fondos públicos a las escuelas que ordenen a sus alumnos vacunarse contra el Covid. Esta política, según informó oportunamente la agencia EFE, se iba a ejecutar a través del Departamento de Educación, que hace menos de una semana fue cerrado por el gobierno.
PS