La lengua es un terreno fértil a la hora de reflejar cambios, y la tecnología juega un rol fundamental en este ámbito. Adolescencia, el drama psicológico de cuatro episodios que es furor en Netflix, expone en la pantalla la violencia ejercida entre jóvenes a través de un código de lenguaje que los adolescentes vinculan a los emojis, una modalidad de habla que se diferencia del uso de palabras y, en contrapartida, establece una barrera comunicativa con los adultos porque no son empleados en el sentido lineal de lo que denota esa imagen.
–¿Qué significan estos emojis?, indaga la psicóloga señalando la figura de frijoles rojos que aparece en el Instagram del chico de 13 años.
–Dicen que soy parte de «grupos de la verdad». No formo parte, pero sé lo que dicen porque todos hablan de ellos. Cosas de incel, responde.
–¿Podrías explicarme todos?, insiste la terapeuta.
–La píldora roja explotando significa “quieres amor, no lo tendrás», comienza a descifrar el joven.
La escena aparece en el capítulo tres de la miniserie que cuenta la historia de Jamie Miller (Owen Cooper), un estudiante de 13 años que es arrestado en el norte de Inglaterra bajo la sospecha de haber asesinado a Katie Leonard, una compañera de clase.
La trama indaga sobre cuál pudo haber sido el móvil del crimen y profundiza la manera en la que los adolescentes se vinculan a través de las redes sociales y lo que eso significa para ellos. También, lo poco que los padres conocen sobre ese mundo.
Licenciada en psicopedagogía, Melina Bella trabaja intensamente con el entorno juvenil. Le cuenta a Clarín que el uso de un lenguaje interno incluye a los adolescentes en su propio mundo de identidad, rebelión y conexión entre ellos mismos. “Este lenguaje va cambiando en función de la misma influencia social y cultural del momento. Hoy existe una jerga específica acompañada de emojis debido a la masividad del uso de redes sociales y dispositivos electrónicos”, explica.
Anabella Serventi es licenciada en psicología. Advierte que estos vocablos pueden volverse disfuncionales según la intencionalidad y los intercambios en los que se utilicen. “Los adultos no deberíamos estar completamente ajenos: aparecen en canciones, series y otros consumos culturales. Deberíamos preguntarnos si nos interesa enterarnos de qué va y decidir involucrarnos. Tal indiferencia es una habilitación indirecta a que sucedan y crezcan estos discursos cargados de violencia simbólica”, asevera.
Explosión de emojis
La serie describe que los colores de los corazones también tienen significados: el rojo es amor, el azul es deseo sexual, el amarillo es interés mutuo y el rosa alude a la atracción, sin deseo sexual. “No usamos los emojis en forma lineal. En mi generación los usamos sarcásticamente. Si mando uno riendo, seguramente no lo esté haciendo. Cada color del corazón tiene un significado distinto, pero yo los subo según el tono de la foto”, conversa con este medio Juan, un chico de 16 años que vive en San Telmo.
“En mi ambiente no se usan los emojis, al menos que sean los de corazón para, por ejemplo, comentarle a alguien una publicación. El resto se utiliza más irónicamente, o sea en joda”, coincide Pilar (17) de La Plata.
Es que los emojis ya integran el folklore de la cultura actual: el adolescente siempre elige lo que está de moda y es de su interés en la etapa sociocultural que habita.
En la serie, «la píldora (mitad roja y mitad amarilla) refleja el despertar de los hombres, aceptando que el feminismo ha tomado gran relevancia. Y la dinamita roja que aparece en la serie refleja el símbolo de ‘estallido’ de una idea misógina y de masculinidad tóxica”, explica Bella.
En Argentina, no se puede hacer una traspolación exacta del diccionario de emojis que se ve en la serie. «Son algo de viejo», grafica Pilar. Acá, no es compartido el código de los británicos, pero sí hay emojis que utilizan los chicos y tienen una connotación sexual, como las cerezas (para referirse a las lolas), la banana o la berenjena (a los genitales masculinos) y un caracol de mar o un kiwi (para los femeninos)
El fenómeno de los incel
La serie también explora la temática de los incel, un acrónimo de célibe involuntario que se empezó a usar en Canadá en 1997 por una mujer que creó un espacio de contención para personas que se sentían en soledad y con poco apoyo social. Luego, el ecosistema ganó terreno en comunidades virtuales, especialmente en las integradas por hombres que se sienten incapaces de tener relaciones sexoafectivas o de ser elegidos por las mujeres que consideran atractivas.
De hecho, en Reddit, una red social conocida por promover conversaciones donde las personas se sienten libres de expresarse abiertamente a la vez que cuidan el anonimato, uno de los foros utilizados fue el de incel, que se prohibió en 2017 por su impacto negativo en la conducta de los jóvenes.
“Se transformó en una subcultura. En los foros incel predominan expresiones misóginas y violentas. Incluso, hay espacios donde los hombres se expresan en contra del feminismo y de la igualdad de género, muchas veces victimizándose, como vía para canalizar su frustración. Es importante señalar que el contenido violento de las expresiones de estos grupos suele ‘disfrazarse’ en formato meme para distraer del cuestionamiento al contenido”, detalla Serventi.
Ante esta situación, Juliana Nieva, psiquiatra infanto juvenil del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), evalúa que deberían existir normas de ciberseguridad para evitar eventos violentos que exceden el campo digital y se extienden hasta lo físico.
¿Cuál es su impacto en Argentina? Esta comunidad existe, pero no es considerada tan radical como sí lo es actualmente en Estados Unidos y en Canadá. “Esto no significa que el contenido sea ‘menos’ violento, sino que el alcance no es tan masivo como en esas poblaciones”, menciona Serventi.
Bella señala que el término no se utiliza o, al menos, no está en la cotidianidad de los adolescentes en el país. “Nunca escuché la palabra incel entre mis amigos, pero sé que está a full en Reddit y aparecen un montón de cosas turbias”, cuenta Juan.
Herramientas para los padres
¿Por qué esta serie es tendencia? “Visibiliza una institución educativa desbordada con el uso de los celulares en la escuela, la exposición desmedida a través de fotos de torsos semidesnudos de una joven y la distribución social de la misma por medio de grupos de WhatsApp. Así, demuestra la falta de comunicación y libertad que se les brinda a los adolescentes cuando son solo menores de edad a quienes hay que proteger aún más en estos tiempos”, analiza Bella.
La adolescencia es una etapa de búsqueda colmada de desafíos. “El hecho de verlos crecer genera la expectativa inconsciente en los padres de que ya es lo suficientemente maduro como para sobrellevar cualquier actividad. Sin embargo, en esta etapa (hasta los 21 o 22 años) existe menor control de los impulsos”, advierte Bella.
¿Cómo acompañarlos? Compartiendo, escuchando, negociando, estableciendo límites claros con el uso de la tecnología, generando estrategias en desarrollo de habilidades socioemocionales, aceptando sus cambios y su nueva forma de pensar (recordándoles que son menores a cargo de sus cuidadores), subrayan las fuentes consultadas. Y, en caso de estar sobrepasados, aconsejan realizar una consulta psicológica para obtener nuevas herramientas y poder acompañar a sus hijos.
«En casa se pueden generar espacios de diálogo a través de preguntas abiertas del tipo ‘¿Qué fue lo que más/menos te gustó del día de hoy, por qué?’, en lugar de ‘¿Cómo te fue hoy?’, ya que este último habilita a recibir una respuesta monosílaba», puntualiza Serventi.
Para Nieva también hay que mostrarles que uno está aggiornado, promoviendo su independencia, y al tanto para que cuando tengan alguna vulnerabilidad tengan la posibilidad de hablarlo y encontrar ayuda en un adulto, sin recibir un juicio desvalorizador.
“Los adolescentes suelen buscar agradarle al otro, a través de un like en la foto o la historia de su red social, como también ser invitado a formar parte de un grupo en particular. Pero si ello no sucede, se debe estar atento al impacto negativo, a la baja autoestima y a los cambios de humor que lo llevan a retraerse, pasando más horas en su cuarto, sin ánimos de socializar con otros”, dice Bella. Un reflejo claro de lo que desató el argumento de Adolescencia.
El lenguaje de los chicos argentinos
Bella coincide con los adolescentes consultados por Clarín en que en lugar de usar tantos emojis, hoy los chicos acompañan sus chats con otras palabras. Algunas de ellas son:
- Chad: muy crack
- Chajá: quien mantiene una relación con el novio de su amiga o le gustaría hacerlo.
- By Nerea: persona que es fea.
- Carna: alguien que es “pesado” en su accionar con el otro.
- Ghostear: cuando se le deja de contestar a otra persona sin dar explicación.
- Nashe: expresar que algo está bueno.
- Nazi: algo excelente, como hacer un gol.
- Love boombing: da demasiado amor en un momento, y luego deja de hacerlo para tener un impacto en la otra persona de la pareja.
- Mood: un estado en el que se está.
- Chill: tranquilo.
- Devoró: que hizo algo positivo o que está bien vestido.
- Grwm: es un “vestite conmigo”, un ejemplo de outfit.
- Factos: verdades.
- Red flag: son actitudes negativas como comenzar a seguir a otra persona si estás en pareja.
- Bro: amigos.
- Shipear: una persona te une a otra, como pareja.
- Bugueado: estar trabado en algo, o que se te traben los dispositivos.
- Aura: se usa para indicar algo que se hizo positivo o negativo. Menos 100 aura es que se hizo algo muy mal, más 1.000 aura es algo muy positivo .
También existen siglas. “Si alguien te manda un chat y te dice ‘Querés ver CP’ decís que no, porque es child pornography. Hay distintas partes de cada red social que se llaman EDW o ED, en la que hablan de trastornos alimenticios o de cortarse las venas. Si ponés eso en X, te aparecen un montón de cosas”, ilustra Juan.
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