La frase «espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino? dicha por la malvada reina a su espejo mágico, la manzana roja que envenena a Blancanieves y las canciones cantadas por los icónicos siete enanitos, cada uno con su personalidad, son algunos de los elementos que componen la histórica película de Disney que marcó la infancia de generaciones enteras. Sin embargo, esta historia tiene una versión original muy diferente a la conocida por todos.
En 4 de febrero de 1938, Disney estrenó en Estados Unidos la icónica película «Blancanieves y los siete enanitos», su primer largometraje a color. Este film fue una adaptación que la compañía hizo sobre el cuento de hadas de 1812 de los hermanos Grimm, dos alemanes que fueron folcloristas y lingüistas, conocidos por sus cuentos infantiles.
La trama de este largometraje comienza cuando la reina, consumida por los celos de la belleza de Blancanieves, ordena matarla. Sin embargo, el cazador encargado de asesinarla no tiene el valor para hacerlo y la deja escapar en el bosque. Allí, Blancanieves se encuentra con una cabaña habitada por siete enanitos que, al conocer su historia, la acogen y la protegen.
La reina, al descubrir que sigue viva, se disfraza y engaña a la joven princesa con una manzana envenenada. Al morderla, Blancanieves cae en un sueño profundo del cual solo podrá despertar con el beso de un príncipe, quién ya había conocido y se había enamorado de ella. Él la encuentra y la despierta, rompiendo el hechizo. Juntos, vencen a la malvada reina, y viven feliz para siempre.
Esta adaptación suavizada y colorida de Disney para niños, esconde varios detalles oscuros presentes en la versión creada por los alemanes Grimm como múltiples asesinatos y esclavitud infantil.
¿Cuáles son las principales diferencias entre la versión original de los hermanos Grimm y la adaptación de Disney?
En lugar de varios intentos de asesinato como cuenta la versión de los hermanos alemanes, Disney presentó un solo intento de muerte a través de la manzana envenenada. Por otro lado, la reina recibe un castigo simbólico, pero no sangriento, y el papel del príncipe se magnifica como el salvador romántico por un beso que no escribieron los Grimm.

Según la investigación del alemán Eckhard Sander, en la cuál trabajó más de 25 años, la princesa Margaretha (1533), hija de un conde de Kurhessen-Waldeck podría ser la persona real en la que Jacob y Wilhelm Grimm se inspiraron para dar origen a el personaje de Blancanieves.
Otra de las diferencias más llamativas es cómo se representan a los enanitos. En el relato original, se describen como mineros que trabajan en condiciones extremas y en túneles angostos. Sander sostiene que estos «enanos» podrían haber sido niños que trabajaban en las minas de Waldeck, propiedad de la familia de Margaretha.
Documentos del siglo XVI revelan que más de 200 niños pobres trabajaban en minas en esa región, expuestos a deformidades, desnutrición y muertes prematuras. Con sus capuchas puntiagudas y barbas, los pequeños mineros podrían haber servido de inspiración visual para los enanos de la historia.
Otra diferencia importante es el color del cabello de la protagonista. Aunque hoy en día asociamos a Blancanieves con el cabello negro, en la versión original de 1812 tenía el pelo rubio, lo que coincide con los retratos de la condesa, encontrados en los archivos de Hesse.
El cuento de Blancanieves no solo presenta contrastes, sino también similitudes, especialmente con la vida de Margaretha, quien era una hermosa niña que, al igual que Blancanieves, perdió a su madre cuando era pequeña. Unos años después, su padre se volvió a casar y no se llevaba bien con su madrastra.

Además, creció en una zona cercana a un gran bosque, lo que se cree que representa el papel del bosque en el cuento. Geográficamente, la historia de los Grimm y la vida de Margaretha comparten varias localizaciones. Kassel, donde vivían los hermanos, está a solo 47 kilómetros de Bad Wildungen, donde nació la princesa.
Otro de las semejanzas que el alemán destaca es la mención a los “siete montes” en la historia de los Grimm. En su viaje de Hesse a Bruselas, la condesa habría cruzado la región del Siebengebirge (los siete montes), al igual que Blancanieves en su huida en el cuento.
El aspecto más sorprendente de la vida de Margaretha es su trágico final: murió a los 21 años, presuntamente envenenada por razones políticas o familiares, lo que Sander relacionó inmediatamente con la escena en la que la joven Blancanieves muerde la manzana envenenada por su madrastra.