A la mayoría de los padres le cuesta admitirlo, pero, según varias investigaciones publicadas en los últimos años, el favoritismo hacia uno u otro hijo es una realidad.
Los hijos favoritos pueden ser los primogénitos, los que causan menos problemas en la familia o los que son más responsables. Sin embargo, el solo hecho de nacer niña inclina la balanza a su favor.
Los expertos saben que quienes tuvieron ciertos privilegios o mayor afecto durante su infancia se comportan mejor y hasta suelen más exitosos en la vida adulta.
Una investigación realizada en Estados Unidos confirma varias de las suposiciones y brinda algunos datos sorprendentes.

Un nuevo estudio recopilado en el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina confirma esta realidad y revela resultados interesantes porque, asegura, mientras los hijos más responsables y sociables tienen más probabilidades de ser los favoritos también existe una preferencia general hacia las niñas.
“Durante décadas, los investigadores han sabido que el trato desigual de los padres puede dejar efectos duraderos en los niños”, asegura Alexander Jensen de la Universidad Brigham Young, en Provo, Estados Unidos y autor principal del trabajo. Agrega que “el estudio nos ayuda a entender qué niños tienden a ser favorecidos, lo cual puede tener efectos tanto positivos como negativos”.
Las personas que fueron favorecidas en la infancia por sus padres suelen ser más estables desde el punto de vista psicológico. También tienen más éxito profesional, relaciones de pareja más duraderas y menos problemas de comportamiento.
Sin embargo, hasta ahora, poco y nada se sabía sobre qué niños tienden a ser los preferidos, escriben Jensen y McKell Jorgensen-Wells de la Western University en London, Ontario, Canadá, que también participó de la investigación.
Para corroborar esto, Jensen y Jorgensen-Wells analizaron estudios y bases de datos con casi 20.000 participantes, principalmente de EE. UU. y Europa Occidental. Consideraron, entre otros factores, el orden de nacimiento, el género y los rasgos de carácter.
De esta manera, descubrieron que las niñas fueron las favoritas tanto de madres como de padres. Los investigadores pensaban que las madres tenderían a favorecer a las hijas y los padres a los hijos, y, por eso, los resultados fueron una sorpresa.

De los rasgos de personalidad evaluados, los niños responsables y organizados también parecían recibir un trato más favorable, posiblemente porque los padres los encuentran más fáciles de manejar. En ambos casos, los efectos son leves, aunque los padres deberían ser conscientes de ello, aconsejan los autores del estudio.
En tanto, Jensen se mostró sorprendido de que la extraversión no se asocia con el favoritismo. «Los estadounidenses parecen valorar especialmente a las personas extravertidas, pero dentro de las familias puede que importe menos», explicó.
En cuanto al orden de nacimiento, los padres eran más propensos a dar mayor autonomía a los hermanos mayores, posiblemente porque los consideran más maduros.
Claro que estas diferencias, en general, se manifiestan de manera casi inconsciente y no significa que los padres quieran más a un hijo que a otro. Porque, también es muy probable, que apoyen en especial a los más desfavorecidos de la familia. Todo esto, en realidad, puede manifestarse en la autoestima.