Motivaciones detrás de la importación
La decisión de importar asado brasileño responde a la significativa diferencia de precios entre ambos países. En la región patagónica, el kilo de asado argentino alcanza los $22.000, mientras que el brasileño se ofrecerá alrededor de $9.000 por kilo. Esta brecha de precios se debe, en parte, a que el novillo argentino es actualmente el más caro del Mercosur, mientras que el asado brasileño es el más económico de la región.
Consideraciones sanitarias y administrativas
A partir del 1 de abril, Brasil será declarado libre de fiebre aftosa sin vacunación, mejorando su estatus sanitario y facilitando la importación de carne con hueso. Sin embargo, existen desafíos administrativos, ya que la resolución que habilita esta medida está suspendida por 90 días, generando incertidumbre sobre los detalles legales del proceso.
Reacciones en el sector ganadero
La medida ha generado controversia entre productores y especialistas del sector cárnico. Carlos Federico Kohn, magíster en agronegocios, calificó la importación como un «despropósito», argumentando que la carne argentina, producida mayormente a pasto, difiere en calidad y sabor de la brasileña, que proviene de ganado engordado en corrales con subproductos industriales. Además, advirtió sobre posibles riesgos sanitarios, recordando brotes de fiebre aftosa en los años ’90.
Impacto económico y perspectivas
La inflación en Argentina sigue en aumento, con proyecciones para marzo entre el 2,6% y 2,9%, complicando los esfuerzos del gobierno para contener la desvalorización de la moneda. En este contexto, la importación de asado brasileño podría ofrecer una alternativa más económica para los consumidores, aunque plantea desafíos para la producción local y la industria ganadera nacional.