Por Sergio Ravizza*
La automedicación es una realidad que no podemos desconocer. En 2019, la Cátedra realizó una investigación en la población de La Matanza y encontramos que el 30 por ciento de los residentes del Partido tomaba medicamentos de venta libre, inclusive por más de dos meses. Ese porcentaje se elevaba entre las personas mayores de 40 años.
Tres años después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que la mitad de los medicamentos se venden o prescriben de manera inapropiada. Paralelamente, más de la mitad de los pacientes no toma los medicamentos como corresponde.
En teoría, los medicamentos de venta libre no deberían tener alto riesgo de sobredosis. Asimismo, por una cuestión legal, no están cubiertos por los seguros de salud. Entonces, hay un tema económico de por medio que hace que, si paso un medicamento que es por prescripción, cartilla o vademécum a venta libre, en la mayoría de los casos las obras sociales no los cubren.
El problema es la concentración en determinado período de tiempo. El cuerpo, a medida que uno toma la medicación, la metaboliza y la elimina. No obstante, si no le damos tiempo a eliminarlo y tomamos dosis altas en cortos períodos de tiempo, rápidamente alcanza niveles tóxicos. Y la toxicidad en sí no es la única complicación de un medicamento.
Automedicación: riesgos de metabolización de los fármacos
La mayor parte de los fármacos se absorbe en un lazo de tiempo determinado pero que depende de las características de elaboración de cada uno. Sin embargo, tarde o temprano, la mayor parte de ellos se elimina. El problema es que la gente desconoce cuáles son sus plazos.
Hay personas que leen absolutamente todos los prospectos y, en consecuencia, padecen todos los efectos adversos. Por otro lado, están quienes no leen nada porque no se quieren hacer ningún problema. En general, la gente lee poco.
En esta época en que la gente se somete a diversas intervenciones, la automedicación es una práctica más que está incluida dentro de ese conjunto de prácticas en que las personas deciden intervenir sobre su cuerpo. Hay que ver si, pasado un tiempo, asumen las consecuencias.
*Docente de Farmacología II de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM)