Almudena Iglesias 22/04/2025 18:33 h.
América Latina llora al Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano de la historia. Con su partida, dicen adiós no solo a un líder espiritual muy popular, sino también a un símbolo profundamente arraigado en la identidad de la región.
Jorge Mario Bergoglio, era elegido papa el 13 de marzo de 2013. Desde el balcón de la Basílica de San Pedro de Roma, se presentó hablando en italiano, al mundo como un pastor que venía “casi desde el fin del mundo”. A lo largo de doce años de pontificado, recorrió los continentes en 47 viajes internacionales y visitó 66 países. América Latina, su tierra natal, fue la tercera región que más visitó, solo detrás de Europa y Asia.
Para millones de argentinos, compartir nacionalidad con el Papa fue motivo de orgullo, pero también de debate. Su figura generó adhesión y crítica a partes iguales, especialmente por su decisión de no volver a su país durante su papado.
Sin embargo, según una investigación de Pew Research, la popularidad del Papa en América Latina fue, en general, alta. En 2013, el 98% de los católicos argentinos tenía una imagen favorable de él. Para 2024, ese número había descendido al 74%. Chile, con un 64% de aprobación, fue el país donde su figura generó menor aceptación, especialmente tras las polémicas por el manejo de casos de abuso dentro de la Iglesia.
A pesar de ese descenso, su impacto como primer hispanoamericano en sentarse en la silla de Pedro es innegable. Su voz se alzó por los pobres, los migrantes y el medio ambiente, y su estilo pastoral rompió con muchas de las formas tradicionales del Vaticano.
Mientras el mundo se prepara para su funeral, que se celebrará el sábado 26 de abril en la Plaza de San Pedro, y los cardenales inician el cónclave que elegirá a su sucesor, América Latina llora a uno de los suyos. Francisco no solo fue el Papa que vino «casi del fin del mundo»: fue el Papa de una región que, por primera vez, vio su cultura y su idioma en lo más alto de la Iglesia Católica.