El Servicio Meteorológico acaba de difundir el flamante pronóstico para el trimestre que se extiende entre abril y junio. Los nuevos datos indican que la Ciudad y el GBA tendrán buen clima, acorde con la temporada, tendencia que confirma lo informado por Clarín hace un mes. Esto significa que las temperaturas y las precipitaciones se mantendrían en valores habituales, a diferencia de otras zonas del país donde se espera una desviación térmica ascendente.
Sin embargo, pese a la media consolidada para el trimestre, que marca una tendencia general, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) no descarta que puedan producirse durante la estación algunos fenómenos extremos, que en este caso se traducirían en descensos abruptos de temperatura a medida que transcurra el otoño.
Como contraste, en toda la Patagonia, la Mesopotamia y el Norte se esperan temperaturas por encima de lo habitual para la época, en un rango que oscila entre el 40 y 55 por ciento de posibilidades de que esto ocurra, según la zona del país -ver mapa-. Esta tendencia se venía marcando en el informe del mes pasado y hasta el momento se mantiene.
En la nueva tendencia informada en la víspera del fin de semana por el SMN existe, además, una amplia zona de incertidumbre, en la que los expertos no han podido definir cómo se comportará el clima en esa región. Es decir, si los valores de temperatura se ubicarán por encima o debajo de lo normal, o en su defecto sostendrán el promedio histórico para no registrar anomalía.
Esa zona es la que integran siete provincias: la mitad oeste de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, San Luis, San Juan, Córdoba y sur de Santa Fe. En esos lugares, al no poder definir una tendencia clara, los climatólogos afirman que la probabilidad es la misma (33 por ciento) para las tres categorías en juego: superior a lo normal, normal e inferior a lo normal.

No obstante, a pesar de ese «agujero» en los datos, el informe del SMN afirma al mismo tiempo: «No se descarta una mayor probabilidad de ocurrencia de temperaturas mínimas extremadamente bajas sobre la zona central del país». Por eso, agrega que «se recomienda mantenerse actualizado con los pronósticos en la escala diaria y semanal».
Una curiosidad es que la zona en la que se esperan las temperaturas más anómalas del país, en este caso traducidas en exceso de calor, son el sur de Santa Cruz y toda la provincia de Tierra del Fuego. Allí, la probabilidad de que se produzca una anomalía por encima de lo habitual llega al 55 por ciento.

Volviendo al área de incertidumbre, ésta queda mitigada en parte cuando se suma la variable de las precipitaciones. Entonces la parte de información que queda en blanco ya no es tan evidente. Por ejemplo, en Córdoba, donde no se sabe en qué categoría ubicar la temperatura de aquí hasta el fin del otoño -es oportuno recordar que fue la ciudad con la mayor anomalía térmica de Sudamérica durante el verano-, sí pudieron confirmar en cambio que lloverá más de lo normal.
Algo similar ocurre en la mitad oeste de la provincia de Buenos Aires, zona para la que se prevén precipitaciones habituales para la época, al igual que para el resto del distrito. Esto traería algo de alivio climático para Bahía Blanca, tras haber colapsado por la inundación de comienzos de marzo.
La incógnita en el caso de las precipitaciones aparece, sin embargo, en algunas provincias. Es el caso de Mendoza, San Luis, sur de San Juan, Corrientes y Misiones. En esos distritos ocurre algo similar a lo señalado con las temperaturas en gran parte de la zona centro de Argentina, que seguramente tendrá mayores precisiones a medida que avance el otoño y se difunda un próximo informe.
PS