Sáb, 24 enero, 2026
25.4 C
Buenos Aires

¿Adelantar por la banquina?

He incorporado demasiado deber ser a mi vida. No se me ocurre protagonizar una viveza criolla: la culpa y un súper-yo enorme me lo impiden. ¿Ejemplos banales? En un restaurante no me cobraron un agua y, obvio, les advertí. Me lo agradecieron y, como cortesía -¿este es un “nabo” habrán pensado?- me la perdonaron. Y si debo un peso en el súper chino de la vuelta -si me fían-, regreso de inmediato. Honestidad talibán.

Por una parte, no me parece mal. ¿Por qué la avivada parece tener buena publicidad y no, en cambio, seguir las reglas de convivencia que nos hacen confiar en el otro? El problema es cuando esa necesidad de corrección se exagera. Por ejemplo, jamás se me ocurriría pagar las expensas a deshora. Y cuando alguna vez tuve un descuido y aboné la factura del gas en el segundo vencimiento me sentí el peor. Hay que ser correcto, cierto, pero a veces desorbito un poco y lo percibo como si algo nimio hubiera sido una falta garrafal.

Quizás haya sido la educación familiar: todo podía perdonarse pero quedarse con un vuelto era impensado, a nadie se le ocurría. No por el castigo sino porque no. Punto. Y acerca de los servicios recuerdo a mi abuelo, con problemas de vista, llevando un prolijo bibliorato con las boletas pagadas. En esa época se era culpable siempre (aunque hubieran pasado mil años), salvo que se pudiera mostrar el sellito del banco.

Es curioso: mucha gente que nunca se atrevería a hacer una “gracia” en su ciudad la hace afuera. Con los diferentes todo está permitido. ¿Será ese chauvinismo de que como nos creemos los mejores tenemos derecho a aprovecharnos de la inocencia ajena? Porque, en el fondo, el tema no es ahorrase una suma a menudo miserable sino mostrar que tenemos una capacidad de ser más vivos. Dicho así no suena tan mal pero si uno reflexionara sobre la “voluntad de aprovecharse del otro” ya nos haría ruido. Ahí es donde debiéramos profundizar: el que pierde no es el supuesto perjudicado sino uno. Adelantar por la banquina, amigos, deja un gusto amargo.

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

QUIERO RECIBIRLO

Newsletter Clarín

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

Mundos íntimos. Saltarse las reglas, hacerse el vivo. Así perdimos cuando intentamos viajar en subte sin pagar el ticket en Berlín.

Hacerse el vivo suele venir alentado por una sensación engañosa: la de creer que uno puede moverse con habilidad...

Cerro Hermitte: especialistas advierten que hay que «avanzar con una remoción progresiva de las viviendas» en la zona colapsada

Una brigada especializada en búsqueda y rescate urbano de la Policía Federal advirtió este viernes a las autoridades de...

Embaucadores en la pantalla

“Nueve reinas” es, quizás, la película más icónica de la viveza criolla, llevada ya a niveles delictivos. Marcos y...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí