La construcción busca nuevas formas de ser más sustentable y reducir su impacto ambiental. En ese camino, una empresa colombiana desarrolló un sistema que convierte plástico reciclado en ladrillos y permite construir casas en menos de una semana, de manera más rápida y económica que los métodos tradicionales.
La empresa Conceptos Plásticos, fundada por el arquitecto Oscar Andrés Méndez y la ingeniera Isabel Cristina Gámez, transforma residuos como bolsas, envases y botellas en un sistema modular de ladrillos y columnas.
¿Cómo son los ladrillos hechos con plástico reciclado?
El proceso comienza con la recolección de plástico proveniente de recicladores y residuos industriales. Luego, el material se derrite y se moldea para formar los ladrillos, similares a piezas de Lego.
Cada bloque pesa alrededor de tres kilos, similar a uno tradicional, pero con la diferencia y particularidad de que se encastran a presión. Esto permite armar estructuras de manera rápida y sencilla, reduciendo los tiempos de obra.

Además, los ladrillos son termoacústicos, lo que ayuda a aislar tanto el calor como el ruido, son resistentes al fuego y cuentan con la aprobación de laboratorios certificados.

Construcción rápida y económica
Con este sistema, una casa de dos habitaciones, baño, cocina, sala y comedor puede construirse en aproximadamente cinco días y reutiliza unas seis toneladas de plástico. El costo estimado de cada vivienda ronda los 6.800 dólares, lo que la convierte en una opción más accesible frente a la construcción tradicional.
Impacto social
Según relata National Geographic, la empresa comenzó trabajando con compañías privadas y una ONG en Colombia, donde ya construyó más de 50 viviendas y escuelas.

En 2017, Aboubacar Kampo, representante de UNICEF en Costa de Marfil, se contactó con los fundadores para abordar un problema urgente: los residuos plásticos obstruían desagües, generaban agua estancada y favorecían la propagación de enfermedades como la malaria.
Además, muchas escuelas rurales, construidas con adobe, se deterioraban con las lluvias. Al viajar a Abiyán, los emprendedores se encontraron con una realidad crítica: mujeres que recolectaban plástico en basurales por salarios muy bajos.

Estos bloques están compuestos en un 95% por plástico reciclado, lo que permite reutilizar materiales que tardarían siglos en degradarse. A partir de esta iniciativa, ya se reciclaron más de 3.000 toneladas de plástico para construir más de 500 aulas, una cifra que sigue en aumento.
El proyecto no solo reduce residuos y mejora el acceso a la educación, sino que también genera empleo y promueve un modelo de economía circular que transforma un problema ambiental en una solución.

