En los últimos años, la relación entre Alejandro Awada (63) y su hija Nai Awada (30; su madre es la actriz y bailarina Melanie Alfie) se consolidó de un modo más profundo, siempre con la sinceridad como faro. “Soy el padre y ella es mi hija, pero nos permitimos decirnos cosas adultamente”, dice prestigioso actor. Nai, quien se considera “muy extrovertida”, siempre reconoce que él le inculcó el profesionalismo en el trabajo.
Aunque ambos admiten que hoy tienen más una “relación entre pares”, no todo fue color de rosas entre ellos. Uno de los puntos de inflexión que más traumó a la joven fue cuando decidió exponerse en el mundo mediático y participar de Bailando por un sueño. A pesar de ser más que “mandada” y hacerse cargo de sus decisiones, en esa instancia la actriz se vio doblemente bajo escrutinio. No sólo por el ojo público, sino también por su familia, especialmente por Alejandro.

“Para mí lo más difícil fue decirle: ‘Papá, voy a ir al Bailando’”, revela la actriz. En ese entonces, Alejandro no sólo expresó su inquietud ante la decisión de su hija. Al decir de Nai, no recibió el apoyo necesario y se sintió “juzgada”. “Me preocupaba el maltrato que existía en ese programa, porque era un show y no”, destaca el protagonista de la obra teatral Match for Love.

Nai Awada: Las presiones familiares, el peso del apellido y su momento más caótico
–Has contado que a tu padre tiempo atrás le chocaba tu perfil mediático. ¿Sentiste en algún momento que eso te generaba la presión de tener que ser una actriz “prestigiosa”?
–Mi papá es mi mejor amigo. Tengo un amor y una admiración enormes hacia él, tema que siempre debí trabajar en terapia. Ahí aprendí que yo no necesitaba ser tan buena como mi papá, sino hacer mi camino. Alejandro Awada hay uno solo. Día a día me saco esa mochila e intento ser Nai, siempre luchando por mi sueño de actuar, pero también eligiendo la TV como medio que me apasiona.
Son carreras súper distintas y realmente me encanta que ya no me pese como a mis veintis. Una época en la que fue difícil elegir otro camino y no sentirme apoyada en absoluto. Muchas veces hay que aprender a salir de lugares que a uno no le hacen bien.
–¿Cómo cuáles?
–Y… trabajaba de noche, bailaba en boliches, dormía mal y no estaba contenida para nada, entonces fue una época oscura en mi vida en la que aprendí muchísimo. Pero a los golpes.

A pesar de las diferencias, el amor y la admiración mutua prevalecen. Alejandro no escatima en elogios hacia su hija, describiéndola como una mujer de “gran sensibilidad, inteligente, buena persona y apasionada de la vida”. Naiara, por su parte, destaca la educación y los valores que su padre le inculcó, señalando que es “de la vieja escuela” y siempre dice “Gracias; Permiso; Hola; Muchas Gracias”.
Alejandro Awada: La vida en el escenario y su vínculo con su hija Nai
En el escenario de la vida, Alejandro y Naiara Awada interpretan roles complejos, llenos de amor, desafíos y reconciliaciones. En diálogo con GENTE, Alejandro cuenta lo que más ama compartir con su hija. “Nos encanta el teatro. Nos gusta hacer funciones y luego ir a comer. Nai tiene 31, así que lo disfrutamos mucho desde hace 25 años mínimo”, comparte.

“Desde que era chiquita, ya de pichona me ha acompañado a todas partes. Ambos adoramos el teatro, así que lo compartimos con mucha pasión y amor”, continúa. Y recuerda la última obra que disfrutaron juntos, luego de la que, como es ritual, salieron a cenar y a debatir ideas en una larga sobremesa.
“Vimos a Luis Machín haciendo de Freud en El Picadero. Hizo un trabajo extraordinario, grandioso. Lo disfrutamos mucho y nos quedamos charlando sobre la simbología de la obra”, destaca el actor, quien sin dudas resalta la verdadera excusa con la que comparten estas salidas. “Lo que realmente nos gusta es ir a comer algo rico”, lanza sin vueltas.

El factor Juliana Awada y la política como tema familiar
Aunque Alejandro y su hermana Juliana se llevan muy bien y son muy unidos, en su momento las diferencias políticas hicieron algo de mella. Cuando le consultamos a Nai acerca de la división que se dio ideológicamente entre su padre, abiertamente peronista, y Juliana, la actriz explica: “Entre ellos está todo bien, pero aclaro que yo siempre estaré del lado de mi papá”.
–Nai, ¿en algún momento debiste bajar el perfil mediático porque el nombre de tu familia estuviera expuesto a nivel político?
–Jamás nadie me pidió que no dijera ni hiciera algo. ¡Siempre tuve libertad total!

—Alejandro, has dicho que tenés una relación cercana con Juliana Awada…¿Cómo te llevás actualmente con tu hermana?
—La adoro y la admiro mucho. Es muy especial, sensible, inteligente.
–Tal vez mucha gente se queda con su belleza y su estilo, pero también se volcó a la escritura y escribió un libro sobre su vida sostenible y cómo lleva cómo lleva adelante su huerta…
–Su libro sobre huertas es maravilloso. Además, me enorgulleció mucho su rol como primera dama.

–Muchos dicen que no ha habido alguna otra como ella.
–Ciertamente, dejó la vara muy alta.
—¿Y se ven muy seguido?
–No nos vemos muy seguido, pero cuando lo hacemos es como si nos hubiéramos visto el día anterior. Es una persona preciosa.
–¿Con qué gestos te sorprende tanto?
–Es muy cariñosa, amorosa, muy dulce, es inteligente, es atrevida y está muy segura de sí misma, pero todo con suavidad y con belleza. Es una mujer muy bella desde todo punto de vista.

Fotos: gentileza Nai Awada y redes sociales.