Un brote acelerado de un virus poco conocido pero potencialmente devastador encendió las alarmas de las autoridades sanitarias internacionales y derivó en advertencias urgentes para los viajeros. El patógeno, que provoca fiebre alta repentina, erupciones cutáneas y dolores articulares severos, está resurgiendo con fuerza en un destino turístico de alto perfil, lo que llevó a recomendar “precauciones avanzadas” a todas las personas que planeen viajar a la zona.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) emitieron una alerta sanitaria de nivel 2, una categoría que no implica prohibición de viaje pero sí la necesidad de extremar cuidados durante toda la estadía. El foco del aviso es un brote significativo de chikungunya, un virus transmitido por mosquitos que en los últimos meses mostró un aumento preocupante de casos.
La advertencia insta a los viajeros a mantener una defensa constante contra las picaduras las 24 horas del día. A diferencia de otros insectos, los mosquitos del género Aedes -responsables de transmitir chikungunya, dengue y Zika- pican con mayor agresividad durante el día, lo que amplía el riesgo incluso fuera de los horarios nocturnos habituales.
Aunque el comunicado oficial no detalla cada medida específica, un aviso de nivel 2 suele implicar el uso permanente de repelentes registrados, ropa de manga larga y pantalones largos, además de alojamientos que cuenten con aire acondicionado o mosquiteros en perfecto estado. La prevención, advierten los expertos, es clave, ya que no existe un tratamiento antiviral específico una vez que la infección se desarrolla.

La chikungunya se manifiesta generalmente entre tres y siete días después de la picadura de un mosquito infectado. Sus síntomas más comunes incluyen fiebre elevada, dolor articular intenso y debilitante, dolores musculares, cefaleas, hinchazón y erupciones en la piel. En la mayoría de los casos, la fase aguda dura alrededor de una semana, pero el verdadero riesgo aparece después.
Según datos médicos, cerca del 40% de los pacientes desarrolla un cuadro crónico de dolor articular que puede prolongarse durante meses o incluso años. En algunos casos, la enfermedad evoluciona hacia una afección similar a la artritis reumatoide, con rigidez, inflamación persistente y daño articular visible en estudios de imagen. El dolor puede ser tan severo que dificulta caminar, trabajar o realizar tareas básicas, con un impacto profundo en la calidad de vida.
Las autoridades sanitarias subrayaron que ciertos grupos enfrentan un riesgo significativamente mayor de complicaciones graves. Entre ellos se encuentran los adultos mayores de 65 años, las personas con enfermedades preexistentes como hipertensión o problemas cardíacos y, de manera especial, las embarazadas y los recién nacidos. En estos últimos, la infección puede derivar en cuadros severos si el contagio ocurre cerca del momento del parto.
Si bien las muertes por chikungunya son poco frecuentes –en Estados Unidos se registran en menos de uno de cada mil casos-, la mayoría de los fallecimientos y contagios se producen en personas que viajan a regiones donde el virus circula activamente. No obstante, en los últimos años se documentaron casos aislados de transmisión local en territorio estadounidense, lo que refuerza la preocupación de las autoridades.

Durante 2025, por ejemplo, se confirmaron cientos de casos asociados a viajes internacionales y algunos contagios locales en distintos puntos del país. A nivel global, el impacto es mucho mayor: se reportaron casi medio millón de infecciones y más de 200 muertes atribuidas al virus en el último año.
Además de las formas más comunes, en situaciones poco frecuentes la chikungunya puede afectar el sistema nervioso y provocar complicaciones graves como encefalitis, meningitis, convulsiones o el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune que puede causar debilidad muscular progresiva e incluso parálisis.
En este contexto, los CDC señalaron que recientemente se aprobó una vacuna contra la chikungunya, recomendada para viajeros que se dirijan a zonas con brotes activos. Sin embargo, las autoridades aclararon que existen indicaciones específicas, especialmente para personas embarazadas, a quienes en muchos casos se les aconseja postergar el viaje hasta después del parto.
Finalmente, los expertos recomiendan que quienes visiten áreas afectadas controlen su estado de salud durante toda la estadía y hasta dos semanas después del regreso. Ante la aparición de fiebre, dolor articular o erupciones cutáneas, se debe buscar atención médica inmediata y mencionar el antecedente de viaje.

