La tensión entre Estados Unidos y Venezuela escaló a ritmo sostenido desde que en julio pasado Donald Trump acusó a Nicolás Maduro de ser el líder del Cartel de los Soles. Además de subir a USD 50 millones la recompensa por su captura, el mandatario republicano ordenó en los últimos días un imponente despliegue de varios buques e infantes de marina en el Caribe para combatir el tráfico de drogas en el que asegura que está involucrado el régimen chavista.
La Casa Blanca reiteró este jueves que el presidente venezolano, al que la mayor parte de la comunidad internacional no reconoce como tal tras el fraude electoral del 28 de julio de 2024, es la cabeza de un cartel narcoterrorista y subrayó el apoyo de un grupo de países latinoamericanos, entre ellos Argentina, a las operaciones militares que se llevan a cabo para que «la droga no ingrese a Estados Unidos», en palabras de la portavoz Karoline Leavitt.
En ese contexto, Maduro envió en los últimos días una segunda carta a las Naciones Unidas, esta vez firmada por él mismo, en la que le pidió a su secretario general, Antonio Guterres, que inste a Trump a poner fin al despliegue militar estadounidense a unos 26 kilómetros de sus costas caribeñas.
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«Se trata de una operación de propaganda masiva para justificar lo que los expertos llaman acción cinética, es decir, una intervención militar en un país soberano e independiente que no representa una amenaza para nadie», declaró a la prensa el embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, tras reunirse con el portugués.
En ese sentido, Maduro comentó que las acciones de Estados Unidos «ponen en peligro la paz de América Latina» y calificó la recompensa y las acusaciones lanzadas por el republicano como una «acción extremista».
Más de 4.000 militares, entre ellos unos 2.000 marines, además de aviones, barcos y lanzamisiles, han sido movilizados por la administración de Trump para patrullar en las aguas cercanas a Venezuela.
El contingente incluye tres destructores (USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson), tres buques de transporte anfibio (USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale), el crucero lanzamisiles USS Lake Erie y el submarino de propulsión nuclear USS Newport News.
Hace unos días, el mandatario venezolano anunció un reclutamiento de hombres para que se incorporaran a la milicia. En Caracas encontró respuesta de los ciudadanos, aunque no fue así en el interior del país, a punto tal que posteriormente la inscripción fue forzosa en algunos estados, lo que está prohibido por la Constitución de ese país, según denunció la líder opositora y virtual vicepresidente electa, María Corina Machado.
Desde la clandestinidad, la referente de Vente Venezuela instó este jueves a las Fuerzas Armadas y a los Gobiernos de la región a fijar «una posición clara frente a la dictadura de Maduro». Señaló que la neutralidad «ya no es una opción» y advirtió que la historia «será implacable con quienes hagan lo correcto, con quienes hagan lo incorrecto y con quienes pretendan mantenerse neutrales ante el horror de lo que ocurre en Venezuela».
«Maduro sabe que perdió al pueblo de Venezuela y también a su propia estructura militar y policial. Hoy esa discusión se da en los hogares de los militares, donde sus familias les piden no seguir al lado de un cartel del narcotráfico», afirmó en declaraciones a la televisión estadounidense.