La llamada «guerra de liberación» que lanzó Donald Trump al mundo con su artillería proteccionista promete desafíos y problemas para los países de América Latina. El magnate republicano incluyó como blanco de la primera batalla a todos los países de la región, excepto Cuba, que es objeto de históricas sanciones comerciales. México, con el que Washington tiene un tratado de libre comercio que incluye a Canadá, también ha quedado excento. Trump no hizo en un principio distinciones entre una Argentina donde Javier Milei aspira a ser «el niño mimado» de la Casa Blanca , y Brasil y Colombia, gobernados por presidentes que se encuentran en las antípodas de Trump, como Luiz Inacio Lula y Gustavo Petro. Para la gran mayoría regirá a partir del 5 de abril el arancel del 10%, salvo Nicaragua y Venezuela, que tendrán impuestos del 18% y 15%, respectivamente.
Milei saludó las medidas de Trump que tanto preocupan al empresariado de su país. «Friends will be friends», escribió, en referencia a la canción de Queen con ese nombre, y cuyo video adjuntó en el mensaje que publicó en X. Estados Unidos gravaba al sector alimentario con un 4,6%, mientras que los productos químicos pagaban un 0,3% para entrar a ese gran mercado. Los plásticos, un 1,4%, textiles, 6,1% y metales 0.2%. El entusiasmo del anarcocapitalista resultó cuanto menos desconcertante.
En Brasil, la reacción fue de otra naturaleza. La Cámara de Diputados acaba de aprobar un proyecto de ley que permite tomar medidas de represalia contra países que impongan barreras comerciales. Trump ha logrado aunar voluntades que la ideología separa en un país tan polarizado. «Estoy muy preocupado por el comportamiento del Gobierno estadounidense», había expresado Lula, días atrás. «El libre comercio está siendo perjudicado y el multilateralismo se debilita». La inquietud encontraba su fundamento en el arancel previo del 25% que Washington impuso al acero y el aluminio brasileños. Los diputados aceleraron el trámite de una iniciativa que ya había sido respaldada por el Senado después de los anuncios de Trump del pasado miércoles. El texto autoriza el incremento de los impuestos de importación sobre bienes y servicios contra un país o bloque económico que perjudique la competitividad de los productos brasileños de forma «unilateral». A la vez contempla la posibilidad de «suspender concesiones comerciales o inversiones».
Alivio mexicano
Trump se abstuvo esta vez de aplicar una nueva tasa arancelaria global del 10% sobre los bienes procedentes desde México, aunque siguen vigentes los aranceles establecidos sobre productos relacionados con el control fronterizo y la lucha contra el fentanilo. La presidenta Claudia Sheinbaum celebró este jueves la novedad. «Es bueno para el país. Aunque no quieran reconocerlo, es por la buena relación entre los gobiernos. A México, a los y las mexicanos, siempre con respeto. Eso ha permitido que México no tenga aranceles adicionales«, dijo. «Como México no pone aranceles a Estados Unidos, Estados Unidos no pone a México. Esto lo dije en la llamada con Donald Trump. Es muy importante que se sepa que mantiene 0% de aranceles dentro del T-MEC (Tratado de Libre Comercio». El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó en ese sentido que se ha salvado por el momento el arancel al aguacate, las manufacturas electrónicas, la industria química, el calzado, los dispositivos médicos y farmacéuticos. Todavía no se sabe qué sucederá con los aranceles a automóviles, aluminio y acero que Trump aplicó de manera global. «Estamos en pláticas con Estados Unidos», añadió Sheinbaum y confió en una resolución favorable.
Preocupación chilena
Chile tiene un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. El viraje de Trump lo perjudica. «No es una buena noticia, ratifica medidas proteccionistas que amenazan el libre comercio, el crecimiento global y por cierto a Chile», dijo el exsubsecretario de Hacienda Alejandro Weber. «Es lamentable. Un retroceso en las relaciones comerciales bilaterales, cuyos efectos en el sector exportador agrícola estamos analizando», dijo el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker. Chile exporta uva, vinos y otros productos.
La respuesta de Petro
«El Gobierno estadounidense cree ahora que, subiendo aranceles a sus importaciones en general, pueda aumentar su propia producción, riqueza y empleo; en mi opinión, puede ser un gran error«, sostuvo Petro en X. «Latinoamérica, incluida Colombia, se benefician con la política de Trump sobre aranceles, en primera instancia. Pero el empresariado colombiano debe saber aprovechar las cosas, producciones agroindustriales y semindustriales de países fuera de Latinoamérica se encarecen en los mercados estadounidenses y si podemos producir esos bienes más baratos, es hora de exportar allí». Los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y el de Relaciones Exteriores manifestaron también su inquietud por tratarse Estados Unidos de un socio clave para Colombia. En 2024, las exportaciones hacia ese país alcanzaron los 14.336 millones de dólares, el 28,9% del total de lo que se vende al mundo. «La imposición de este arancel es un reto, pero también una oportunidad para acelerar la diversificación de mercados y fortalecer nuestra presencia en otras regiones», señala la carta conjunta. Recuerda a su vez que el Gobierno ha intensificado sus esfuerzos para ampliar las exportaciones hacia Europa, Asia, Oriente Próximo y América Latina.